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El Forofillo

Vuelve Osasuna

Budimir y Barja marcaron pero lo mejor vino de la mano de todo el equipo. Regresan los mejores rojillos. Enhorabuena.

Ampliar El Forofillo en tiempos del coronavirus
El Forofillo en tiempos del coronavirusJAVIER IBORRA
Actualizado el 09/01/2022 a las 21:44
Cuando los astros se alinean, cuando la cosa pinta bien, cuando los jugadores salen unidos y siendo una piña, cuando Monca es Monca, Torró es Torró, David es David, Budimir es Budimir... Cuando Osasuna es Osasuna, el equipo reconocible del inicio de la temporada, la vida es maravillosa y los unicornios cabalgan sobre el cielo pamplonés. No queda otra.
Once partidos después se ha logrado ganar. Cuando había que ganar, cuando era necesario, cuando las alarmas empezaban a encender la bombilla, empezaba a girar y a punto ha estado de empezar a sonar el alarido. Cuando el vaso estaba con el agua hasta el borde, regresó nuestro equipo, la mejor versión del mismo, para pedir calma a la afición y brindarnos la victoria.
Es cierto que visitaba El Sadar un Cádiz de circunstancias, con bajas y ausencias notables, sin Negredo ni Lozano, sin Akapó, rumbo a África y sin el pretendido Luuk de Tronk, que parece que está empezando a funcionar en la panda de Xavi. Pero también es cierto que este Osasuna andaba embarrado perdido, en barrena, sin alma, sin rumbo y era presa fácil. Cualquier zorro podía comerse a las gallinas rojillas estando como están...
Estaban. Porque los zorros fueron los nuestros. Pese a que sigue de baja el mister, que ya dirán qué variante se ha pillado del bicho, que parece más bien autopista. Pero con un once bastante reconocible, amén de las permutas en defensa donde parece que Juan Cruz se asienta como fijo y el chico que se ha comido a Cote pasaba a ocupar la banda izquierda. El resto, reconocibles. Con Torró y Monca en el centro, con Rubén y Barja a las bandas, con David y Nacho Vidal completando la defensa y con la dupla de delanteros, Kike y Ante, en ataque.
Con dos delanteros no había funcionado la cosa. Hasta este partido. Porque precisamente fueron ambos dos los que se guisaron el 1-0. Cuando Osasuna llevaba media hora de control y dominio absoluto, con Ledesma como el mejor de los amarillos, un córner terminaba con el cuero a la derecha del ataque local. Kike García metía un centro raso y potente para que Ante justificara un poco esos ocho kilos que se han soltado para traerlo. Maniobra de killers, uno centrando y el otro rematando.
El Cádiz seguía a los uyo. Cervera es de ceder el cuero y salir en alguna contra, pero no estaba Salvi, ni los atacantes titulares. Las huestes gaditanas estaban con demasiada merma, y eso lo aprovechaban los nuestros. Barja se gustaba y en el arranque del segundo tiempo marcaba el 2-0 en una jugada metafórica, ya que se dejó a cara por el equipo. Y eso es lo que tienen que hacer estos futbolistas, darlo todo, dejarse el alma. Si lo hacen, contarán con la afición siempre, se gane o se pierda.
Sintomática fue la ovación que se llevó Kike Barja con una carrera a un balón que se perdía con días de adelanto. Pero el de Noáin se exprimió en la carrera, a sabiendas de que no iba a tener premio, algo que propició la ovación de la grada. Esto es lo que describe a las claras lo que quiere el respetale, lo que busca el público de El Sadar. Que no se juegue con el significado de palabras como pelea, lucha, garra, implicación... El resto cae solo, como la lluvia sobre Pamplona.
Barja metió la bota para que Ledesma despejara. El cuero le volvió al rojillo, a su cara, y entró llorando en el marco rival. Ahí se acababa el partido. Pero quedaba media hora de control, de trabajo y de pelea. Y se cumplió. Porque tan importante es marcar goles como impedir que te los hagan. Un gol del Cádiz hubiese hecho saltar las alarmas, pero esta vez Osasuna fue Osasuna.
Moncayola fue Moncayola, controló el centro, paró, distribuyó, hizo lo que le gusta hacer. Torró fue el ancla, recuperando, cortando por el centro, abriendo a las alas. David y Juan Cruz fueron David y Juan Cruz, se impusieron en casi todos los duelos aéreos, dejando a Cote y a Nacho Vidal unas alas que volvieron a ser alas. No se entendía que con dos delanteros como Kike y Ante no se pusieran balones a la olla. Contra el Cádiz la olla salió escaldada de envíos.
Barja fue Barja, Rubén fue Rubén. Kike y Ante fueron Kike y Ante. Y Osasuna fue Osasuna. Osasuna funcionó. Osasuna jugó. Osasuna corrió y fue vertical, sometió al rival, marcó goles, dejó la portería a cero. Osasuna jugó a lo que sabemos que sabe jugar, bajo el diluvio de Mordor, mezclando el agua con la sal del sudor. Y por fin se ganó. Nos vamos a los 25 puntos y arrancamos la segunda vuelta de la mejor de las maneras posibles.
Osasuna ha vuelto. Parafraseando a Laporta, vemos que el equipo se puede poner serio y volver a dar lo que nos daba al principio. Hay que enganchar esta ola, hay que subirse al tren de las sensaciones tras el choque contra el Cädiz y prolongarlo la siguiente jornada. Ahora toca descanso, toca jornada de Copa, de la que nos han echado. Toca visitar al Celta en Balaídos, un equipazo. Toca volver a demostrar que fuimos un visitante incómodo, que somos un equipo correoso, que seremos la alegría de esta afición. Toca seguir viendo a este Osasuna.
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!
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