Sevilla 2-0 Osasuna
Osasuna muestra su otra cara en Sevilla
El equipo de Arrasate cayó con justicia en un partido en el que acusó las rotaciones tras el empate en Madrid del miércoles


Actualizado el 31/10/2021 a las 07:53
Osasuna no pudo seguir cabalgando a lomos de la extraordinaria racha con la que había comenzado la temporada. El Sánchez Pizjuán, territorio inexpugnable para todos los que han pasado por allí, se convirtió en la plaza de la primera derrota lejos de El Sadar. Que sea un 30 de octubre dice mucho de este equipo que había sumado once de los últimos quince puntos. Los números siguen destacando en la clasificación, pero eso no debe tapar el análisis de todos esos errores que se cometieron este sábado.
Tampoco, que estuviera delante una de las mejores estructuras futbolísticas y físicas. Osasuna tiene motivos para reflexionar en primer lugar por qué no pudo imponer su estilo. El mal camino que cogió le hizo cometer errores importantes en defensa y no incomodar a un Sevilla que pareció no querer emplearse a fondo para llevarse un triunfo que mereció. Fue mejor, aunque no necesitó de regalos.
Arrasate se vio obligado a cambiar profundamente su once inicial. Con el partido del Bernabéu tan reciente no le quedaba otra salida. Ocho titulares se quedaron fuera. Solo repitieron los García, que son de hierro, y el Chimy. Hubo seis canteranos, ahí es nada. No es fácil hacer funcionar a un equipo tan nuevo con las mismas armas. Era una cuestión de coordinación y en algunos jugadores de falta de ritmo competitivo. En cualquier caso, una versión lejana de lo que se puede esperar de este Osasuna. Con un rival así, peor.
Un remate cruzado de cabeza de Oier a los diez minutos que salió ligeramente desviado y otra acción en el área poco después, donde el Chimy no llegó al remate en condiciones, fueron los únicos argumentos ofensivos de alguien incapaz de hilvanar secuencias de pases o poner en aprietos al Sevilla en la presión. No fue Osasuna ese equipo incómodo que se esperaba. Salió Jagoba con un 1-4-4-2. Oier y Darko como doble medio centro en una parcela huérfana de presencia sin el concurso de Torró y Moncayola. Sin esa robustez tan propia navarra, el conjunto de Lopetegui llegó al minuto 20 con una posesión asombrosa del 86% que comenzó a traducir en peligro.
El Sevilla también se dejó fuste en el banquillo. Navas, Fernando y En-Nesyri. Jordán fue el jugador más difícil de parar por su movilidad. Un centro suyo acabó en un claro remate de cabeza de Rafa Mir en el área pequeña que se marchó fuera. Llegó una pequeña fase en la que Osasuna amagaba con pisar terreno nervionense, hasta que el camino hacia el descanso tomó el destino irremediable. Jordán mandó la pelota al palo de cabeza llegando desde la segunda línea y, de un nuevo en un balón aéreo, el Sevilla pudo romper el marcador. En este terreno, Osasuna nunca puede dar facilidades. Puede ser inferior en calidad. Ayer lo era. O en profundidad de plantilla. También. El caso es que Diego Carlos remató solo, siendo un portento pero completamente solo, mirando hacia la portería. Mandó el saque de esquina Rakitic. Osasuna defiende siempre en zona y ahí se dejó una laguna que cubrir.
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No estaban finos los navarros. Cote e Iñigo Pérez, descolocado, no dotaron a la banda izquierda de profundidad. En defensa sufrieron. Areso tuvo mucho trabajo con Ocampos y las subidas de Acuña, que increíblemente acabó el partido sin amarilla pese a su excesiva dureza. Arriba, el Chimy ofreció destellos al inicio. Se fue diluyendo. Rubén estuvo sin espacios. Mucho toro delante. Tampoco era el día de Torres. Al Sevilla le sobra músculo atrás. En un bloque de hormigón que tiene la virtud de añadir a ese control una velocidad de balón que rompe esquemas.
SIN VOLVER EN EL PARTIDO
El 2-0 sentenció con media hora por jugar. Un fallo clamoroso del que tomar nota. El Sevilla estaba siendo mejor, pero encontrarse con esos regalos aclaró por completo su paisaje. Bono había golpeado en largo una pelota que terminó de atragantarse de la manera más tonta. Juan Pérez, el sustituto de Sergio Herrera, midió mal su salida. Pareció no estar en plenitud física por las molestias que arrastraba. El caso es que no se entendió bien con Areso, que en vez de despejar dejó el espacio para su portero, dando a entender que pidió el balón. Ocampos llegó antes con holgura y solo tuvo que dirigirlo de fuera hacia la red.
Osasuna tampoco expuso esa capacidad de reacción de otras tardes. Arrasate metió de una tacada en el campo a Budimir, que regresaba, Kike García y Moncayola. Jugadores importantes, pero que no pudieron cambiar la inercia de un partido ya imposible. Ontiveros y Rober Ibáñez fueron sus siguientes balas para los extremos. Tampoco se encendió la mecha. Un disparo de puntera del malagueño por encima del larguero pudo haber puesto algo de picante en el tiempo añadido.
El Sevilla no requirió de más esfuerzos. Ocampos tuvo el tercero. El argentino se quedó solo ante Juan después de otro fallo grosero entre Moncayola y Unai. Mandó un balonazo a la cara del portero. Una imagen de lo que fue el partido. Bofetada de realidad.
Ficha técnica:
2 - Sevilla: Bono; Montiel (Jesús Navas, m.58), Koundé, Diego Carlos, Acuña; Jordán (Gudelj, m.70), Delaney (Fernando, m.78), Rakitic; Lamela, Rafa Mir (En-Nesyri, m.78), Ocampos.
0 - Osasuna: Juan Pérez; Areso, Unai García, David García, Cote; Roberto Torres (Rober Ibáñez, m.79), Oier (Moncayola, m.69), Íñigo Pérez (Budimir, m.69), Darko Brasanac; Chimy Ávila (Kike García, m.69), Rubén García (Ontiveros, m.79).
Goles: 1-0, M.40: Diego Carlos. 2-0, M.59: Ocampos.
Árbitro: Carlos del Cerro Grande (C. Madrileño). Amonestó a los locales Jordán (m.61) y Bono (m.88), y a los visitantes Areso (m.54) y Budimir (m.70).
Incidencias: Partido de la duodécima jornada de LaLiga Santander disputado en el Ramón Sánchez-Pizjuán ante 20.335 espectadores.