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Real Madrid 0-0 Osasuna

El rigor defensivo le da a Osasuna un valioso punto en el Bernabéu

El Real Madrid llevó el peso de los ataques frente un rival altamente ordenado que tuvo la mejor ocasión del partido

Vinicius y David García
Vinicius y David GarcíaJUAN MEDINA
Actualizado el 28/10/2021 a las 12:20
Osasuna se cambió de traje para jugar en el Santiago Bernabéu. Dejó el esmoquin habitual de la verticalidad y de la presión alta para ponerse la camiseta de faena de pico y pala. Las circunstancias mandaban. Arrasate no quería hacerse el harakiri jugándole de tú a tú al equipo más rápido de la Liga. Era necesario hacer sonar otra banda sonora para conseguir puntuar.
El planteamiento dio rédito. El rigor defensivo con el bloque disciplinado en su campo deparó un empate muy valioso. Suma lo mismo que hace unos pocos días contra el Granada, pero la digestión nada tiene que ver. Hacía década y media que Osasuna no sacaba provecho de Chamartín. Se rompió el paso de la historia reciente en una temporada en la que están cayendo algunos registros. El osasunismo sueña con seguir así.
Cuando Soto Grado señaló el final del partido, los jugadores encontraron ese placer del sentido del trabajo bien hecho. Osasuna se había pasado la mayor parte del partido defendiendo, por momentos incrustado. Se convirtió en un muro que no podía fallar. La concentración se puso a prueba para frenar esas arrancadas de Vinicius o las maniobras de Benzema. Cedió el gobierno al Madrid, que tuvo serios problemas para encontrar espacios y remates. El sistema táctico que montó Arrasate con ayudas continuas desarmó a los blancos. Era un pensamiento inteligente. Obligar al rival a centros y tiros desde fuera del área.
A Osasuna le convenía que el partido tuviera una cara fea. Jagoba puso en liza una línea defensiva de cinco hombres, un centro del campo con tres jugadores y dos arriba, Kike García y el Chimy Ávila por primera vez juntos. Sin presencia en ataque y con los riesgos contados, el equipo cogió el pulso de la disciplina. Le dio la pelota al Madrid, estirado por los costados, pero sin pólvora ante las termitas incesantes rojillas. Javi Martínez aportó soluciones en posiciones interiores y Kike García ejemplificó el espíritu de este Osasuna de hierro con su capacidad para aguantar el balón y dar aire. Pasada la media hora, una pelota que no esperaba le golpeó en el muslo solo delante de la portería.
El dispositivo para cerrar espacios comenzaba a funcionar. Camavinga y Kross intentaban dar velocidad al juego. Vinicius era el más vertical. Nacho Vidal contó siempre a su lado con el cuerpo de Moncayola para tapar. En el lado opuesto, Manu Sánchez encontró más problemas para defender. En este contexto de partido abrupto que convenía, el Madrid se marchó al descanso con un disparo lejano de Militao que repelió Herrera y un tiro del extremo brasileño con intención. Buena señal. Mucha posesión blanca para tan poco peligro.
Faltaba por colocar la segunda piedra a ese enorme esfuerzo defensivo. Ancelotti quitó del campo a Camavinga, demasiado excitado con amarilla. Saltó Rodrygo, más madera en ataque. Arrasate tenía la esperanza de que se abriera una rendija por la que pasar. Ese momento llegó en el minuto 49 cuando el Chimy montó el zafarrancho con un contragolpe bien conducido. El argentino metió el pase perfecto para Moncayola, que no terminó de conectar bien el disparo y mandó el esférico al palo de la portería de Courtois. Carvajal estuvo a punto de marcarse el gol en propia puerta de rebote. Fue la gran ocasión de Osasuna y casi del partido, puesto que el Real Madrid, aunque siguió atacando, no dispuso de demasiada claridad.
Concentración máxima
La retaguardia navarra debía seguir con su plan. Despejar balones envenenados que le venían de los costados y pases filtrados que intentaba un equipo de la calidad del Real Madrid. No podía caer en el error de abrir el partido o de tirar mal un fuera de juego. Los de Ancelotti son felices cuando corren con espacios por delante. Benzema flotaba entre defensores. Suya fue la más clara para el Madrid. Tras un amago en el área, mandó la pelota a la cruceta. Había que volver al orden.
Jagoba refrescó piernas de centro del campo hacia adelante. Primero, con Darko y Rubén. Luego, con Oier y por último, con Barbero. El edificio que sostenía al equipo desde atrás era intocable. El Madrid se desesperaba. Seguía con el balón y en ocasiones optó por finalizar la jugada desde lejos. No tuvo ese punto de inspiración. Tampoco dominó en las jugadas a balón parado. David García hizo un partido colosal. El de Ibero a punto estuvo incluso de cabecear a gol una falta lateral.
Eran instantes decisivos. Hace un año Osasuna aguantó hasta el minuto 76. Ayer se mantuvo siempre de pie. Casemiro intentó el gol imposible desde su campo. Kross probaba el tiro exterior. Marcelo generó más superioridad por banda izquierda. El Madrid no tuvo pegada para rematar esos balones que rondaban el área navarra. Seguramente que Osasuna tuvo bastante que ver. Arrasate habla de minimizar a los rivales. Es un mérito haber desactivado a una escuadra así. Las medallas no solo se ponen por ganar. También por saber no perder. Por algo, Osasuna es el mejor visitante de la Liga.

Ficha técnica:
0 – Real Madrid: Courtois; Carvajal (Lucas Vázquez, m.69), Militao, Alaba, Mendy (Marcelo, m.69); Casemiro, Camavinga (Rodrygo, m.46), Kroos; Marco Asensio (Hazard, m.69), Benzema y Vinicius.
0 – Osasuna: Sergio Herrera, Nacho Vidal, Unai García, David García, Juan Cruz, Manu Sánchez, Torró, Javi Martínez (Darko Brasanac, m.67, Moncayola (Oier, m.89), Kike García (Barbero, m.89) y Chimy Ávila (Rubén García, m.67)
Árbitro: César Soto Grado (Comité Riojano) amonestó a Camavinga (m.27) por parte del Real Madrid y a Unai García (m.15) en Osasuna.
Incidencias: partido correspondiente a la jornada 11 de la Liga Santander disputado en el Santiago Bernabéu ante unos 35.000 espectadores. Antes del encuentro se rindió homenaje a mujeres que sufren cáncer de mama y a familiares. Además, se le entregó a Karim Benzema el premio a mejor jugador del mes.

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