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El Forofillo

Y con el Seat Panda

Victoria en El Sadar. ¡Por fin! Nos vamos al parón de las selecciones con un notable alto

El Forofillo en tiempos del coronavirus
El Forofillo en tiempos del coronavirusJAVIER IBORRA
Actualizado el 02/10/2021 a las 19:31
Nos estamos empezando a acostumbrar, mejor dicho, lo están haciendo nuestros estómagos y tractos digestivos, a ver a Osasuna a la hora de comer. Oigan, que si es como estas dos últimas ocasiones con victoria, postre perfecto, pero no sé yo si estos horarios van muy acompasados con los ciclos circadianos esos de los que hablan que hay que tener regulados. Ciclos, chacras o zarandajas aparte, en Asia deben estar ojipláticos, y mira que son más de ojos rasgados y mirada como de que sospechan...
No estaban ni Kubo y Kang In Lee ni Mao Ze Dong en este partido pero como a LaLiga le da por poner los partidos espaciados, -que ganas tiene uno de que sean todos a la misma hora como ha sido toda la vida-, ha querido la divina providencia que nos toque jugar a las 14.00 horas. En sábado. Y yo que tenía planificada pollada con los papis y la cuñada...
Ojo, me refiero a que habíamos quedado mi santa Gema y yo con Joseluis y la Pili, además de Natalia, a comer unos pollos asados de un sitio que no diré el nombre, que no me pagan patrocinio, pero que están muy buenos. Y entre pollo y pollo jugaba los pollos nuestros, los de rojo. Y no son horas. Pero es lo que tiene esto de la pasión por el fútbol, por los osasunistas...
Con Joseluis empezando a ver el partido, comprobando cómo Arrasate mantenía el once, obligado cambio de Unai por Aridane. Y enfrente el Rayito, un equipo al que le tengo especial cariño por varios motivos, el principal de ellos porque su equipación coincide con la de aquel Sporting 77 de José Vila en el que comencé a dar mis pasos futboleros de enano. Y chufla el pitolari de turno ordenando que comience el juego...
La grada casi llena, los almuerzicos de los bares de alrededor de El Sadar dejando ecos en el ambiente, cortando ese respetuoso minuto de silencio por los que ya no jalearán a los rojos por la pandemia, por las enfermedades, por haber sido cazados por la de la guadaña. Y los de corto a lo suyo, a correr.
Poco tensos salieron pero se entonaron pronto. Un encuentro en el que se jugaba con una tensión superior a la de los megawatios de las eléctricas, y sabemos lo tensos que andan que el valle sólo está permitido para los ricos. Pon la lavadora dice... Al río vamos a tener que ir con estos precios. El caso es que Osasuna se retiraba al descanso con victoria moral, a los puntos. Pero sin puntería.
El equipo lleva unas cuantas jornadas, seis para ser concretos, jugando con el Seat Panda. Y el Ferrari en el garaje. Manda bemoles. Un garaje, dicho sea de paso, que está remozado, rehabilitado y bien chulo y maqueado, con la grada esta vertical, con el efecto eco (aunque para escuchar cómo se pita a un jugador de casa, no sé yo si es de recibo). Un garaje que la televisión se harta de sacar a vista de dron. 
El Ferrari Budimir sigue gripado. Pero tenemos al Panda García, versión Kike 2.0. El 18 se faja como un animal, cae a bandas, pelea por arriba, da el pase al pie, conduce, desahoga... Marca pocos goles, un par para las ocho jornadas que llevamos. Más ha marcado el 'Tigre' Falcao, que se retiró con el rabo entre las piernas al banquillo, sin poner una cuarta muesca en su revólver. Pero es que Osasuna es mucho Osasuna, y no digamos si defensa...
Los García cerraron todas las intentonas del Rayo Vallecano, equipo al que más de un entendidillo de esto del fútbol daba como ganador en Pamplona, "mínimo empatan". Lástima no hayan metido los ahorros de su vida en esa comedura de cabeza que son las casas de apuestas, para arruinarse. Porque Osasuna, como debería saber más de uno, nunca se rinde. ¿No han visto los partidos del Nuevo Mirandilla o el de Mallorca?
No tenemos el Ferrari. Pero sí el Seat Panda. Y si hace falta, para el descuento, sacamos la goitibera Manu Sánchez. Porque ese chico que se ha comido a Cote y que se está destapando como un fichaje más que interesante, metió en el descuento un centro que pilló al cedido por los colchoneros al borde del área pequeña. Y como el mocete es así, versión chiquita, y debe ser que no está acostumbrado a saltar para rematar de testa, hizo la plancha y coló un chicharro que para sí quisieran Iriguíbel o Santillana.
Y el acabóse. Algarabía, locura, gol, triunfo, primera victoria en el renovado El Sadar, con el aforo en modo algodón, cien por cien. Y nos vamos a los 14 puntos, y nos destapamos como revelación, etiqueta que se la dejamos a otros. Porque lo que nos importa es llegar a los 40 puntos. ¿Que a este ritmo nos comemos los turrones con los 40 conseguidos? Perfecto, pero hasta entonces a lo nuestro. Pico y pala. 
El día que el Ferrari de los ocho millones eche a rodar esto puede ser Jauja. Lo bonito que juega este Osasuna se complementa con las soluciones que salen para sumar desde el banquillo. Vale que no darán la talla contra un equipo grande, pero en nuestra Liga son oro molido. Aquí no sobra nadie, oigan. Ni el Seat Panda, ni la goitibera, ni el Chimy, ni la chavalería. Si acaso algún que otro descerebrado que confunde fútbol con otras cosas, algún que otro pitolari desdeñoso, algún que otro directivo con mirada sombría y, si me apuran, algún programador informático... ¡Raza cruel.
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!
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