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Eibar 0-2 Osasuna

Osasuna tumba al Eibar con una verticalidad letal

Rubén García, en estado de gracia, marcó los dos goles de un equipo que demostró su ambición pese a estar salvado

Imágenes del partido entre Eibar y Osasuna disputado en Ipurura
Galería de fotos del Eibar-Osasuna
EFE
Galería de fotos del Eibar-Osasuna 19 Fotos
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Imágenes del partido entre Eibar y Osasuna disputado en Ipurura
EFE
Actualizada 03/07/2020 a las 07:13

El inconformismo se ha integrado en el ADN de Osasuna de un tiempo a esta parte. Un 2 de julio y con la permanencia asegurada hubiera llevado a equivocación decir que los jugadores estaban pensando ya en las vacaciones. No es el estilo de los de Arrasate, que el año pasado dieron ejemplo ganando los tres partidos post-ascenso. Han entrado en el periodo veraniego desatados. Su última semana ha sido prolífica. Alavés, Leganés y Eibar. Nueve puntos de nueve, una cosecha propia que hacía una década no se alcanzaba. Ambición es la palabra que lo resume.


El duelo en la fresca tarde de Ipurua fue para enmarcar. Se apretó alto. No hay otra receta. Osasuna pisoteó a un Eibar, que todavía no está salvado, aplicando un atractivo fútbol vertical en un campo que penaliza a quien no compite. No es que los navarros igualaran ese nivel de intensidad para neutralizar el juego directo armero, porque a ello le sumaron un alto grado de concentración defensiva y una calidad para elaborar jugadas que destrozaron al Eibar. El ritmo fue de un Fórmula 1.


Osasuna se resiste a marcharse tan pronto a la playa. Quiere más este equipo, que mira de reojo donde está la Europa League a lomos de una fantástica racha. En Ipurua dio su mejor versión de bloque, reconocible de inicio a fin. Cuando confluye con el rendimiento individual de varios actores, sale un día redondo. Y así se decidió, con dos goles de un Rubén García que cuajó una actuación superlativa.


El de Xátiva rompió el marcador con un lanzamiento de falta magistral a los cinco minutos. La infracción había sido provocada por Arnaiz, que esta vez subió su cuota de peligro con un dinamismo constante que también hizo tambalear al Eibar. Su carrera mirando al frente fue la primera de un Osasuna que nunca jugó con el retrovisor. Bigas le derribó en la frontal y en ese punto, casi pisando la cal, Rubén García colocó el balón para lanzarlo con su pierna izquierda de videojuego. Sorteó la barrera por encima y se coló no lejos de la escuadra. Un golpeo potente y colocado a la vez. Difícil por la posición tan cercana al marco. Soberbio para un equipo que no destaca por su virtuosismo.


Las pulsaciones subieron después con un error de David García en su intento de ceder a Sergio Herrera. Apareció por allí Pedro León, que tras librar al portero lanzó al lateral de la red cuando se perfilaba para marcar. Lo cierto es que salió algo trastabillado de su regate, pero colegiado y VAR no dieron marcha atrás. Minuto 15. Pudo ser roja, un alivio para Osasuna.


Se siguió la línea de seriedad. Aridane se erigió en un muro indestructible, luego mejor acompañado por su pareja en el eje. Lato se adueñó del carril izquierdo con sus apariciones, al igual que Vidal en el contrario. Oier y Moncayola sujetaban a ese Eibar habilidoso en el juego subterráneo como local, y arriba funcionaba de nuevo la referencia de Enric Gallego, bien flanqueado por el fútbol de Torres, Rubén y Arnaiz, que dispuso de un disparo en el minuto 24 tras un pase de su capitán.


La primera parte acabó con una fantástica jugada colectiva iniciada cómo no por Rubén García, que vivía un idilio con el balón. Regates, velocidad, pase... Hasta los duelos ganaba. Moncayola aprovechó sus piernas en la contra y finalizó Nacho Vidal con un disparo que puso en aprietos a Dmitrovic.


Siguió Osasuna jugando a las mismas revoluciones. Cardona salió por el lesionado Gallego y dio muestras de actitud en la presión para generar peligro. Se buscaba el segundo, que pudo llegar en otra combinación colectiva que no acabó bien Rubén, por fin humano.


El valenciano terminaría firmando su octavo gol del curso. Ocurrió dos minutos después de que Herrera sacara con el pie un remate de Kike cuando más apretaba el Eibar. Los rojillos se aprovecharon de ese riesgo y sentenciaron con un tiralíneas de mérito. Roberto Torres levantó la cabeza y tras una breve pausa lanzó un pase plano. Fue teledirigido y cruzado desde su campo hacia Cardona, que con inteligencia esperó la llegada por el carril central del veloz Rubén. La definición junto al palo fue la guinda para el 14 y para un Osasuna que no tiene límites.

 

 

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