Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Alavés 0-1 Osasuna

Un gol de Lato en Vitoria dispara a un Osasuna de Primera

En un partido tosco y de escasas ocasiones, el equipo rojillo creció como bloque y se llevó un premio para celebrar

Imágenes del encuentro correspondiente a la Jornada 31 de LaLiga Santander disputado en el estadio de Mendizorroza.
Imágenes del encuentro correspondiente a la Jornada 31 de LaLiga Santander disputado en el estadio de Mendizorroza.
Publicado el 25/06/2020 a las 07:29
Vitoria marcó el esperado momento del despegue por la permanencia. La Liga de las cinco semanas permite revanchas tan inmediatas con un efecto reparador para quien se encuentre en problemas. Y Osasuna, que venía de divorciarse con su estilo en sus dos duelos anteriores, agarró la siguiente estación del calendario veraniego para retenerla en sus brazos. Los de Arrasate cuajaron una faena práctica en Mendizorroza, de menos a más, hasta que soltaron el guantazo decisivo, el que salió de la bota izquierda de un Toni Lato que se echó a llorar cuando acabó el partido con una emoción desbordada.

A Osasuna le han terminado por salir las cuentas de una temporada que no acabará en esos tintes agónicos de épocas pasadas puesto que los deberes se han ido realizando bien durante el ejercicio. Falta el descabello, pero es indudable que el triunfo conquistado ayer no es solo una cuestión de rearme numérico sino también un refuerzo moral que ayudará a encarar sin el yugo los siete encuentros que restan.

El tanto de Lato en el minuto 64 rompió un partido que adquirió un plano siempre trabado entre dos equipos que no quisieron arriesgar. Hubo sequía de ocasiones en la tarde calurosa. Los porteros no intervinieron. Llegaban ambas escuadras a este derbi en silencio dispuestos a no perder y quizá por ello se vio un fútbol de más disputas y balón largo que de calidad. Pudo ser hasta aburrido, pero a Osasuna le convenía mantener la talla como bloque que había perdido en anteriores jornadas. Era una reválida para volver a crecer como grupo comenzando por el clásico 4-4-2 que preparó Arrasate en la pizarra.

El Alavés apretó por su banda izquierda con los centros de Lucas Pérez buscando al poderoso Joselu, que protagonizó un bello duelo de altura con David García del que salió como vencedor el navarro. El punta disfrutó de la mejor oportunidad albiazul en el minuto 40 con un cabezazo sin oposición que mandó fuera cuando tenía todo a su favor. Fue un serio aviso de lo que podía suceder. El equipo que marcaría primero en un partido tan cerrado tendría camino hecho.

Osasuna se comportó como equipo serio desde el rigor táctico de Oier y Moncayola, y un hombre de referencia ofensiva como Enric Gallego que cuajó un trabajo incansable en la presión y en las disputas. Persiguió su primer gol como rojillo. No lo logró, pero sí la asistencia. Rubén García se salió del guión establecido. Fue el único que jugó a otra cosa, con una actividad constante con el balón y una rica movilidad en tres cuartos.

El Alavés renunció a la elaboración. Buscó velocidad en los costados y el remate de cualquier de sus dos miuras de área, pero su producción ofensiva acabó al comenzar la segunda mitad. Un balón profundo de Camarasa a Lucas Pérez, más hábil que los centrales para ganar la posición, acabó con un disparo fuera. Osasuna estaba ofreciendo señales positivas. Se había abierto más el encuentro y se fue en busca de su momento.

La primera gran llegada nació de la pierna de Roberto Torres con un centro extraordinario que no pudieron rematar David García y Aridane en segunda instancia a pocos metros de la portería.

El éxtasis en Vitoria no tardó en llegar. Enric Gallego ganó un balón que había lanzado Oier y el central alavesista Ely aclaró más el paisaje al medir mal el salto. Tocó el ariete la pelota y desde atrás apareció Toni Lato para ejecutar un lanzamiento cruzado y seco imparable para Fernando Pacheco.

El lateral izquierdo había sido una de las sorpresas de la alineación. Ha tenido desde que llegó la dura competencia de Estupiñán y ayer se convirtió en un héroe por sorpresa, sin perder la fe de que podía ser válido para ayudar a un equipo que siempre le ha arropado. Sus ganas por apoyar en esa jugada destaparon su hambre de fútbol. Aun dispondría de un segundo disparo que se marchó alto.

Osasuna jugó con oficio la media hora que restaba. El Alavés no le metió en problemas. Arrasate no se vio obligado a meter refrescos hasta el final, y no todos. Llegó ese momento, el de celebrar una permanencia que casi está.
 
 
volver arriba

Activar Notificaciones