VILLARREAL 3-1 OSASUNA

Osasuna calienta pero no quema

Osasuna plantea guerra al Villarreal, que decide por calidad y precisión

Rober Ibáñez se lamenta después de una oportunidad perdida este domingo en el estadio de La Cerámica. El valenciano no era titular desde la jornada 6.
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Rober Ibáñez se lamenta después de una oportunidad perdida este domingo en el estadio de La Cerámica. El valenciano no era titular desde la jornada 6.AFP7
Rober Ibáñez se lamenta después de una oportunidad perdida este domingo en el estadio de La Cerámica. El valenciano no era titular desde la jornada 6.

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Fernando Ciordia

Actualizado el 03/02/2020 a las 08:23

El partido en el estadio de La Cerámica siguió el guión establecido el miércoles en el Reale Arena. Las de este domingo en el Madrigal fueron sensaciones parecidas a las de Anoeta. Ha sido la semana de la temporada en la que Osasuna se ha chocado de lleno con la realidad de la Primera División. Contra presupuestos netamente mayores, son capaces los de Arrasate de ponerse a la altura y llevar el partido al terreno que les interesa en varias fases, pero finalmente acaban castigados por una ley que no suele perdonar la diferencia de calidad de la categoría.


Osasuna sabe de sobra las armas con las que cuenta y que le han llevado a estar donde está, con una diferencia holgada sobre la zona caliente de abajo. Su estilo le ha deparado más de algún buen trofeo y nada hace pensar que no seguirá siendo así de aquí a mayo. A pesar de todo, pisar tierra no le va a venir mal. Para el que piense que este equipo puede alcanzar cotas mayores, porque tiene lo que tiene respecto a otros, y como aprendizaje. El Villarreal aprovechó el más mínimo desajuste para oler la sangre.


El primer día sin el Chimy coincidió con el debut de Alcácer. Unos se quedaron más huérfanos en ataque y los de Castellón se mostraron felices por la inversión de 23 millones por el delantero. Gol y penalti ayer. Es más de la mitad del tope salarial de todo el vestuario rojillo. Otra dimensión que colorea el contexto por donde moverse. En casa de Jagoba, los refuerzos permiten pensar que Osasuna volverá a sacar el colmillo, pero el problema hay que arreglarlo también atrás.


En un suspiro se te puede ir el partido cuando te enfrentas a una escuadra que rebosa calidad. Cazorla y Trigueros vieron el fútbol antes que nadie, bien arropados por Iborra. Y es lo que vale, porque quedó en segundo plano la buena primera parte que hicieron los navarros. Fue un Osasuna reconocible con su alta presión acompasada. Rubén García pasó a la mediapunta, donde intentó acuchillar sin balón a la defensa y trató de fajarse de espaldas, viniendo a recomponer el vacío del Chimy. Por supuesto, volvió a ser esa referencia de apoyos y soluciones como en la temporada anterior.


BAJO EL CONTROL ROJILLO


Cardona jugó en punta y suya fue la primera ocasión con un disparo exterior fuera cuando Asenjo no estaba en la portería por una salida. El prometedor inicio se confirmó con una volea de Iñigo Pérez, al mando con su pulso del medio campo junto a un fuerte Moncayola. Eran dos propuestas diferentes que chocaban. El Villarreal trataba de activar esas combinaciones tan suyas frente a un Osasuna que mordía en tres cuartos con un ritmo muy vivo, pero sin quemar.


Siempre existe riesgo cuando se juega así. Osasuna lo ha hecho de por vida con Arrasate. Y el Villarreal en cuanto encontró una rendija fue a por ella. Alineó Calleja a Gerard Moreno, anulado por David García, y a Alcácer, que pareció llevar jugando toda la vida de amarillo. Con Osasuna pisando el cerco del submarino, Trigueros metió el pase en profundidad para la carrera del ex del Dortmund, que llegó en solitario al área y batió a Herrera. El linier había levantado la bandera, pero el VAR asestó el merecido castigo. Alcácer había salido de su campo y Aridane, en vez de atarle en corto, intentó forzar el fuera de juego, que no existe antes de la divisoria.


GOLES TRAS EL DESCANSO


Fue la última jugada de la primera parte y el canario se tomó la revancha nada más salir. El córner bien botado por Torres lo cazó en el segundo palo con su cabeza para poner la igualada y resetear el partido. El suyo y el de Osasuna. Pero no pasó mucho tiempo para que el Villarreal se encargara de sacar su rodillo. En cinco minutos dejó el partido finiquitado. Cazorla vio en el costado izquierdo a Rubén Peña, que tras recortar a Nacho Vidal abrió un disparo que pasó entre cuerpos de defensores hasta la red. Con el golpe escociendo, los locales volvían a conectar su fútbol para desarmar a la zaga navarra. Otra vez el 8 amarillo encendió la luz para lanzar la pelota a Alcácer a espaldas de Aridane. El central se giró y corrió en desventaja. Estaba tan en el alambre que llegó desesperado a empujar al punta cuando se frenó en el área antes de chutar a Herrera. Otro desajuste que se pagaba.


La última media hora no dejó atisbos de remontada pero sí el interés de ver en acción a los recién llegados. Enric Gallego se encargó de fijar a la defensa y Arnaiz destacó con esa conducción y disparo rápido que posee. Dado su perfil, puede encajar muy bien con el estilo. Tuvo un par de oportunidades que pudieron ser gol tranquilamente. También Torres se acercó en una carrera ante Asenjo. La derrota estaba escrita desde bastante antes.

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