Ángel Ardanaz: “La reforma integral no pone en riesgo la viabilidad de este club, se generarían más ingresos”
El club se decanta por la obra total para ganar masa social y obtener negocio, en unos pagos asumibles en 15 años


Actualizado el 20/02/2019 a las 06:00
“Queremos transmitir que la reforma integral es una reforma comedida que se puede atender sin ninguna penalidad para el club. En ningún caso estamos haciendo nada que pueda poner en riesgo la viabilidad de este club.
Al contrario, se generarían posibilidades de negocio, de ingresos”. Con esta rotunda conclusión el gerente de Osasuna, Ángel Ardanaz, finalizaba su exposición pública sobre la financiación y viabilidad de los proyectos de El Sadar.
El alto cargo de la entidad hizo este martes una defensa a ultranza de la conveniencia de emprender la obra total del estadio, en consonancia con la opinión de la comisión económica de control. En la votación abierta hasta el sábado para los 11.000 socios mayores de edad se da por hecho que saldrá elegida la reforma global, a falta de conocer el proyecto ganador. Pero hay más dudas en saber la opinión de la asamblea de compromisarios. Esta cita será decisiva, el 2 de marzo, para aprobar el endeudamiento de los 16 millones del coste, adicionales a los 7 ya existentes de préstamos anteriores. Se necesitan dos tercios de votos favorables de una convocatoria a la que suelen concurrir unos 220 socios.
Ardanaz explicó que la ampliación de El Sadar permitiría aumentar el número de socios actuales (cerca de 16.000) a unos mil o dos mil más. Se ha llegado al cupo en las últimas campañas y la reforma generaría un gancho de atracción. Lo mismo supondría el empujón de un ascenso.
Con todo habría más ingresos en taquillas y abonos para ir amortizando un préstamo hasta 2034 a razón de 1,5 millones anuales, similar a lo que se paga ahora.
El gerente recordó que la obligación de contar con la licencia de actividad obliga con el estadio actual a perder 1.700 butacas, sin olvidar que LaLiga exige para la campaña 2019-2020 cambiar toda la iluminación para las retransmisiones televisivas. Y por extensión, modificar las cubiertas para soportar el peso de los nuevos focos. Ante este gasto de 7 millones (reforma básica) sumado al millón que habría que devolver a Hacienda por inversión no realizada sobre 15 millones y al crecimiento potencial de la masa social, el club se planteó acometer otra reforma (integral) que ve más ventajosa.
“Con menos ingresos tenemos que hacer más pagos. Una reducción del aforo del estadio nos dificulta el pago de la deuda y la viabilidad futura de la operación”, reflejó Ardanaz, que cifró en 450.000 euros la pérdida en abonos y una cuota anual de amortización e intereses de 586.000 euros a 15 años y de 820.00 a 10 años más el 1,2 millones de los préstamos actuales. Añadió que al contar con menos ingresos los bancos no estarían tan conformes y que el límite salarial de la plantilla disminuiría, así que habría una merma deportiva.
UNIFICAR LA DEUDA
El gerente se detuvo para detallar la “reforma básica ampliada”, es decir la integral. “Tenemos una penalización para obtener nuevos ingresos por socios porque no tenemos capacidad. Esta reforma integral conllevaría obtener la licencia de actividad, cambiar la iluminación, mejorar la situación del estadio y ampliar la capacidad”.
El escenario económico que se contempla es el de unificar la deuda bancaria nueva con la vigente. En marzo se estima que será de 7,8 millones, de los que se descontarán 400.000 euros de depósito que se hizo con la ley Osasuna y otros 400.000 con tesorería. Esos 7 restantes se sumarán a los 16 de la obra de El Sadar para hacer el total de los 23.
De los préstamos pendientes, 6,1 hasta el 2030 son del que pidió el club con la llegada de Patxi Izco en 2003 sobre un total de 18. Está avalado por el Gobierno de Navarra. El resto es un préstamo hipotecario hasta 2023.
Es también de la época de Izco y se consiguió con garantía de uno de los terrenos de Tajonar (fue en 2009 para obtener 8,6 millones y se hizo a espaldas de la asamblea cuando por estatutos era obligatorio).
El nuevo préstamo de la reforma integral sería de 15 años, hasta 2034 con carencia de 18 meses, el tiempo que duren las obras. El tipo de interés no será mayor al 2%. Con esos 23 millones, avalados de golpe por el Gobierno, se quitarían las dos cargas anteriores: la del préstamo avalado de 2003 y la de la hipoteca de Tajonar. “No penséis que es algo que presionará al club o hipotecará en años futuros”, dijo Ardanaz. “Es perfectamente asumible en Segunda División. Esos 23 millones o 16 adicionales más la deuda neta nos lleva a una situación del año en que estuvimos en Primera. Teníamos entonces 28 millones de duda neta. Ahora el periodo de amortización sería más dilatado en el tiempo”.
Cada año se pagaría 1,5 millones, estando en la categoría de plata y sin limitar el techo de gasto de la plantilla. En el último la cantidad sería de 6. Hay diferentes escenarios contemplados. Si hay ascenso a Primera, hay pactadas cantidades de amortización. También hay viabilidad hasta con dos años en Segunda B: uno sería con la ayuda al descenso y otro con una reserva del último cobro del traspaso de Berenguer del Torino.
LOS BANCOS DAN EL "SÍ"
Osasuna lleva tiempo trabajando con tres entidades bancarias sobre el préstamo. La respuesta es favorable, toda vez que la salud del club es buena. Para el día de la asamblea habrá un compromiso firmado de que “la financiación está otorgada”. “Se nos ha ofrecido más préstamo que el que necesitamos. Ya veremos qué peso llevará cada uno”, dijo Ardanaz.
El gerente repasó las ventajas de acometer la obra total, algo compartido por los bancos en su idea de cobrar las cuotas. “Podremos tener obtener más ingresos al no estar penalizados por el aforo, no habría columnas (1.200 afectados) y el socio podría moverse y reagruparse para juntarse con amigos y familiares. Habría más comodidades, servicios, bares...”.
Si con la básica se pierden 450.000 euros en abonos, con la integral se obtendrían 250.000 cada mil socios nuevos, sin olvidar el tirón de un posible ascenso a Primera.
“Tenemos que estar preparados para que sea una situación equilibrada. Cuantos más ingresos tengamos de taquillas o socios, mejor vamos a estar”, terminó Ardanaz, subrayando que la “comodidad” de un estadio nuevo generaría un atractivo superior.