Decepcionante despedida


Actualizado el 02/06/2018 a las 23:16
La noche en que Osasuna falló. Se rompieron todos esos buenos pronósticos porque, simplemente, el equipo no compareció a la altura esperada. Ni con fútbol ni con corazón. El segundo mejor visitante de Segunda, el segundo menos goleado fuera de casa de Europa tras la Roma, el de la racha impecable en mayo, el depredador de buenos resultados históricos en Pucela, falló el día menos indicado. Quizá esa tarjeta de presentación era exagerada. Se quedó en papel mojado.
Solo media hora aguantó de pie el equipo de Diego Martínez, triste en su planteamiento y sobrepasado por los acontecimientos. Fue una despedida decepcionante, un espejo de lo que ha sido la temporada. Se esperaba más de este Osasuna, hecho para haberse sostenido de otra forma en las alturas de la clasificación. No caló en Valladolid este equipo como tampoco lo ha venido haciendo en el ejercicio, con más tristezas que alegrías. Quien más y quien menos echó la vista atrás a Sabadell y a Oviedo durante este amargo partido en Zorrilla, pero de milagros no se vive siempre.
El club seguirá otro año más en Segunda División, con el bloque de jugadores hecho a falta de lo que pueda llegar, y con la incógnita de conocer el nombre del entrenador porque la continuidad de Diego Martínez está en el aire. Espera un verano para rearmarse y sobre todo para unificar el mensaje, no generar unas expectativas, con hechos y silencios, que se intenten frenar demasiado tarde cuando los pies están levantados del suelo. En definitiva, conformar un proyecto del que se sienta partícipe el osasunismo. Y si se puede ganar, mejor.