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C.A. Osasuna

El hombre de las hazañas

La apuesta por la cantera ha sido una de las máximas del técnico en esta etapa. El de Campanas devolvió la ilusión al equipo y a la afición y supo motivar a sus jugadores en momentos clave

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El hombre de las hazañas
Actualizado el 11/11/2016 a las 10:43
Ilusión es el sentimiento que mejor define esta última etapa de Enrique Martín que comenzó el 5 de mayo de 2015 y que llegó este lunes a su fin. Una ilusión que devolvió al equipo durante esos seis últimos encuentros de la temporada 2014/2015 en los que se tenía un pie en Segunda B y a la afición con la salvación y el regreso a Primera División.
Traducido a palabras del propio Martín se logró “un sentimiento de pertenencia” a este club. Quizá no ha sido el mejor juego el desplegado durante este año y medio, pero la motivación que supo dar a la plantilla ha dado dos hitos difíciles de olvidar.
Todo empezó en esa recta final en la que no solo parecía cerca la Segunda B sino también la desaparición del club con todos los problemas extradeportivos. Llegar a los saltos en la banda de Sabadell no fue fácil, menos para él que sin pisar el banquillo tuvo el síndrome coronario agudo que le obligó a ingresar la Clínica San Miguel. Su recuperación fue de la mano de la del equipo.
Con dos victorias, un empate y una derrota, Osasuna llegó a Sabadell con la obligación de puntuar. Enrique Martín cumplió su ritual, con su amuleto en la mano se santiguó antes del pitido inicial. Sin embargo, una vez más, no empezó bien la cosa ya que al descanso los rojillos perdían 2-0. A 45 minutos de descender, se produjo la primera hazaña. David García recortó distancias, Riesgo tuvo tres paradas que mantuvieron al equipo en la pelea y, en el descuento, apareció Javier Flaño para cabecear el empate. La salvación.
CAMINO AL ÁTICO
La temporada 2015/2016 también deja muchos matices que todavía están y estarán en la retina de la hinchada. Fue el año del ascenso, sin duda, pero a su vez el del ático, el ‘coaching’ y de la apuesta por la cantera.
Hasta trece navarros estuvieron en el equipo, más Maikel Mesa también de la cantera en esta temporada. No solo su presencia en la lista, sino el peso que fueron cogiendo muchos de ellos animó a la grada. Con siete titulares y con jóvenes promesas cogiendo minutos, Osasuna realizó una campaña totalmente distinta. Lo vivido en Sabadell sirvió al equipo para perderle el miedo a Segunda.
El trayecto, esta vez con Martín de principio a fin, tuvo sus curvas. A pesar de que los rojillos tuvieran un inicio prometedor con nueve jornadas al frente de la clasificación en la primera vuelta, el regreso después del parón invernal se volvió duro. El coaching cogió entonces fuerza en Tajonar.
El técnico mostró de nuevo sus dotes para motivar al equipo y a la afición. Un movimiento de Enrique Martín que jugadores como Oier Sanjurjo agradecieron públicamente. Comenzaron los partidos de 45 minutos que defendía el de Campanas. No valía el resultado al descanso, la segunda mitad era un nuevo partido que ganar.
Él era el primero en asumirlo, ya que muchas veces el área técnica se le queda pequeña. Grita, salta, se enfada, gesticula, celebra los goles... Casi un aficionado más al que le gustaría saltar al campo con sus jugadores.
Los primeros baches pasaron y esa ilusión regresó al osasunismo viendo cómo el equipo lidiaba con el playoff. Esta nueva recta final se presentaba opuesta a la que vivió el curso anterior. El ático estaba ya en el punto de mira.
UN ASCENSO DE RÉCORD
Si la salvación llegó in extremis, el playoff no fue menos. Oviedo vio como todo se tornaba a favor de los rojillos. Los pupilos de Martín cumplieron y, no solo ganaron, sino que golearon al Real Oviedo. No era suficiente. Hubo que esperar, seguir cada marcador al minuto y esperar a que los rivales acabaran para dar el primer paso hacía Primera.
El juego desplegado o los resultados ya no importaban. Se partía desde cero. Son en esos cuatro partidos donde Osasuna mostró su mejor versión. Los rojillos llegaron con el depósito a tope como reconoció Enrique Martín y no cedieron ni un solo encuentro frente al Nástic y al Girona. Cuatro victorias y un ascenso de récord, ya que nadie había subido ganándolo todo en el playoff.
La unión entre afición y club se reforzó y Pamplona vivió dos días de fiesta. Se apostó todo al rojo y se ganó. El técnico quería disfrutar del camino y se hizo. Osasuna ya estaba en Primera. Y junto a los jugadores Enrique Martín, a quien renovaron el 22 de junio.
Ya apuntaba Martín que la vuelta sería dura, que Osasuna es “un equipo de la zona media hacia abajo de Primera y entre los ocho mejores de Segunda”. El técnico recalcaba que había que disfrutar, que gozar esta temporada.
Sin embargo, los rojillos solo llevan una victoria y no terminan de arrancar. Osasuna sigue ahora sin el de Campanas en el banquillo, pero con su motivación interiorizada. Su marcha no desmerece todos los méritos que ha conseguido y escrito en Osasuna.
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