El sueño que nunca llegó

Víctor Gutiérrez Mora (1993, Peralta) se unió junto a su staff al primer equipo del Azkoyen a mitad de año para intentar salvar la categoría. Pese a la mejora en los resultados, el conjunto ribero consumó este fin de semana su descenso a la Autonómica

De izda a dcha. Toño Pejenaute, Daniel Ocáriz, Alfredo Orduña y Víctor Gutiérrez en el campo del Azkoyen, en Peralta.
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De izda a dcha. Toño Pejenaute, Daniel Ocáriz, Alfredo Orduña y Víctor Gutiérrez en el campo del Azkoyen, en Peralta.
De izda a dcha. Toño Pejenaute, Daniel Ocáriz, Alfredo Orduña y Víctor Gutiérrez en el campo del Azkoyen, en Peralta.

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Luca Ciordia

Publicado el 29/03/2023 a las 06:00

Todo equipo sueña con la victoria, con ganar el máximo número de partidos posibles. Pero las derrotas también ayudan a evolucionar en lo deportivo. De esta manera afronta el Azkoyen sus próximas aventuras en el fútbol regional navarro. El conjunto de Peralta consumó el descenso a la Primera Autonómica tras caer este fin de semana ante el Txantrea por la mínima y deberá sobreponerse a las adversidades para volver a donde ha pertenecido las últimas dos campañas.

El año no empezó bien para el Azkoyen. Tras conseguir una agónica salvación la pasada campaña, los riberos afrontaron ésta con ganas de demostrar su potencial. Los resultados no se fueron dando a su favor y Gonzalo Sánchez, técnico del equipo, fue cesado a mitad de año. Llegó el momento de Víctor Gutiérrez Mora (1993, Peralta). El navarro se encontraba en las categorías inferiores del club tras haber colgado las botas el año pasado, precisamente en el Azkoyen. “Ha sido un aprendizaje muy importante. El club confió en alguien de la casa para darle la vuelta a la dinámica y me ha servido de mucho. Esto es una carrera de fondo y en los fracasos es cuando uno más aprende”, comenta Gutiérrez.

EL MOMENTO MÁS DURO

Tras muchas jornadas de sufrimiento la peor noticia llegó a Peralta. Un gol de Adrien Goñi, del Txantrea, en el minuto ochenta acabó de forma matemática con las opciones de salvación del Azkoyen. “En los primeros minutos nos costó entrar en el ritmo de partido. Ellos fueron superiores aunque poco a poco fuimos mejorando. Pero cuando mejor estábamos llegó el gol en contra. Fue duro porque ya no había vuelta atrás pero tiene mérito la lucha y esfuerzo que han mostrado los jugadores”, indica el técnico.

Pese a la dificultad del reto, Gutiérrez tuvo claro cual era el mensaje que tenía que darle a sus excompañeros antes de un partido de esa magnitud. “Yo les transmití a los jugadores en la charla antes del partido que tenemos que valorar que somos un grupo de amigos. Nos tenemos que quedar con los cosas positivas”.

Desde que llegó al equipo junto a su cuerpo técnico -formado por Daniel Ocáriz, Toño Pejenaute y Alfredo Orduña- Gutiérrez supo que la misión iba a ser difícil. El técnico de Peralta se encontró con un vestuario abatido por las derrotas y con pocas ganas de revertir la situación. Además la suerte no ha acompañado al Azkoyen. Jesús Sayes, uno de sus jugadores más importantes y pichichi de la categoría en su momento, dejó el equipo para marcharse al San Juan. Los de Peralta tampoco fueron capaces de esquivar las lesiones y ante todo esto tuvo que hacer frente el equipo. “Al principio el equipo estaba muy desmoralizado y hundido. Cambiamos la dinámica pero los resultados tampoco han acabado de llegar. Además hemos tenido el handicap de jugadores que se han ido a otros equipos o que se han lesionado”, asegura Gutiérrez.

LA AFICIÓN, UNIDA A SUS JUGADORES

El Azkoyen será equipo de Autonómica la temporada que viene, pero su afición seguirá siendo de Primera. “Somos los que mejor afición tenemos. No solo nos apoyan en Peralta sino también cuando vamos a jugar los partidos fuera de casa”, dice Gutiérrez. La afición se siente muy identificada con su equipo por la gran cantidad de jugadores que hay del pueblo. “Tenemos que ser conscientes de que somos un equipo con más de quince jugadores del pueblo. Creo que para un equipo de Tercera es muy importante”, añade su entrenador.

A pesar de no haber conseguido mantener la categoría, el equipo ha luchado hasta el final. Han sido 28 jornadas de competición en las que el Azkoyen ha sufrido para llegar con opciones a final de temporada. Unas aspiraciones que se vieron frustradas por dos motivos: la inexperiencia en la categoría y soñar con un objetivo demasiado grande. “En Tercera muchos partidos se deciden por detalles en los momentos decisivos. Un aspecto que con la experiencia vas adquiriendo. Nuestra plantilla es nueva por así decirlo en este tipo de categorías y quizás nos ha faltado eso”, asegura Gutiérrez que no sabe si continuará en el banquillo del Azkoyen, debido a su preparación para realizar las oposiciones de profesor de Educación Física. “Ponerse objetivos a largo plazo es un error. Se lo dije a mis jugadores cuando llegué al equipo. El año pasado salvamos la temporada decentemente y este año llegaron jugadores importantes y se pusieron metas demasiado altas. Se cometió el error de creer que la salvación ya estaba conseguida. El objetivo para un equipo de pueblo debe ser salvarse, y luego ya ver hasta donde se puede llegar”, añade el excentrocampista.

Con la victoria es fácil convivir, pero cuando realmente se aprende es cuando se pierde. Un actitud que tendrá que seguir al pie de la letra el Azkoyen si quiere volver a la máxima categoría del fútbol regional. “Cuando pierdes intentas cambiar cosas y es cuando más aprendes. Cuando un equipo solo gana se acomoda y todo es muy monótono. No estoy diciendo que sea bueno perder, pero creo que nos ayuda a evolucionar a todos”, concluye Víctor Gutiérrez.

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