Estados Unidos
Un joven futbolista navarro, de la Tercera RFEF a Estados Unidos
Muchos de los 23 futbolistas navarros becados en Estados Unidos lo han hecho acompañados de otros locales. Alejandro Tierno, jugador de la Sacred Heart University, campus ubicado en Fairfield, ha cruzado el charco en solitario


Actualizado el 16/10/2026 a las 07:18
E L GPS o, más bien, el “rastreador de navarros” vuelve a ponerse en marcha. Esta vez toca hacer una parada en Connecticut, donde hay un futbolista navarro que ha cambiado los campos de Tercera RFEF por un campus que parece sacado de una película americana. Alejandro Tierno, natural de Tudela y de 22 años, viene de jugar en el San Juan y ahora compagina el fútbol con los estudios a miles de kilómetros de casa. Esta vez no hay cuadrilla de navarros compartiendo vestuario. Le toca vivir la aventura por su cuenta, aunque pronto descubrirá que solo, lo que se dice solo, tampoco está. Siguiente parada: Connecticut.
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UN NUEVO HOGAR: CONNECTICUT
Alejandro Tierno tenía motivos para quedarse en Navarra. Venía de completar una buena temporada con el San Juan, con el que disputó el playoff de ascenso. El Pamplona acabó con las aspiraciones de los verdes en la primera ronda y al lateral le quedó una espinita clavada. “Creo que la temporada fue buena como para llegar hasta allí y, a la primera de cambio, fuera”, recuerda.
La oportunidad de Estados Unidos llevaba meses rondándole la cabeza. ETURE, la agencia deportiva con becas a Estados Unidos se puso en contacto con él y, poco a poco, empezó a valorar una opción que al principio veía con cierta incertidumbre. “Venirte aquí y que sea todo lo que te prometen es muy bonito, pero, hasta que lo vives no sabes si es como dicen”, reconoce. Las dudas fueron desapareciendo conforme avanzaban las conversaciones con las universidades. También ayudó el consejo de un amigo, Pablo Pozos, que ya estaba viviendo la experiencia al otro lado del charco y le animó a dar el paso. “Me dijo que, si me salía la oportunidad y las condiciones eran buenas, que me viniera sin pensármelo, que era de las mejores decisiones que iba a tomar nunca”. Pozos no se equivocó. “Estoy feliz aquí”, confiesa el navarro que lleva dos meses viviendo la experiencia americana.
El navarro hizo las maletas, eso sí con los consejos de sus padres. “Me apoyaron desde el principio, aunque con una condición: que tuviera claro dónde me metía”.
Una vez en Estados Unidos, las primeras impresiones fueron buenas. “Una locura. A mis amigos les decía que era prácticamente como las películas: el típico campus universitario de película, con un montón de edificios distintos para las clases, comedores, gimnasio… Todo muy grande”.
El aterrizaje fue más sencillo de lo que imaginaba. En el equipo le esperaban alrededor de 10 españoles. “Haces piña con ellos y te facilita mucho el proceso de adaptación. Son chicos de 10. Me llevo muy bien con ellos”. El segundo entrenador también es español. “Cuando estoy en el campo , en algún momento de tensión y me da alguna indicación en español, facilita un poco todo”.
En su llegada al equipo americano ha podido detectar ciertas diferencias con respecto al fútbol navarro. “Los cambios son ilimitados, puedes entrar y salir al campo”. Una diferencia que afecta en especial a laterales como Ale. “Si defiendo a tres extremos y cambian a uno pero luego entra otro fresco y tú llevas todo el partido corriendo, físicamente te exige mucho”, explica. El navarro también nota las diferencias físicas de los jugadores americanos. “Están muy fuertes son auténticos animales”.
Por ello la preparación es exigente. “Entrenamos todos los días dos horas, menos un día que es de descanso”, explica. Los partidos suelen ser los miércoles y sábados con un día de recuperación. Un ritmo exigente para una Liga exigente sobre todo para la Sacred Heart University que llegaba de completar una buena temporada pero que sin embargo no ha tenido el mejor de los comienzos. “La gente nos veía como los mejores. Había esas expectativas en nosotros pero esa presión quizá nos ha afectado en este inicio de temporada”.
El fútbol en Estados Unidos es muy diferente que en Navarra. No solo por los campos. ” Nunca he visto algo igual”. Sino también por los recursos de los que disponen. “Camillas, botas de presoterapia, bañeras de frío… Si necesitas calor, tienes las típicas cosas para ponerte; si necesitas hielo, tienes una hielera enorme; si necesitas agua caliente, tienes una piscina pequeña. Todo lo que puedas más o menos imaginar, aquí lo tienes”, resume. Y cámaras, muchas cámaras. “Te sacan fotos hasta bajándote del autobús”, cuenta entre risas. En Estados Unidos, se les da un reconocimiento especial a los deportes en general, sobre todo a través de redes sociales. “Estás jugando al fútbol y se te da ese reconocimiento de que la gente te puede ver, que estás dedicándole tiempo. A mi personalmente me gusta mucho”, explica.
MÁS ALLÁ DEL FÚTBOL
La experiencia americana también se vive entre libros, trabajos y clases en inglés. Tras estudiar Administración y Dirección de Empresas Internacional en la UPNA (Universidad Pública de Navarra), ahora cursa un certificado de un año en Business Analytics, relacionado con el análisis de datos y la inteligencia artificial aplicada a los negocios.
La universidad, cuenta, tiene bastante en cuenta los horarios deportivos, aunque eso no significa que los estudios se hagan solos: hay tareas semanales, trabajos en grupo y entregas constantes.
“En España, vas dando clases y luego al final tienes un parcial y un final. Aquí es como que semana a semana van diciendo: ‘Tenemos esta tarea, este trabajo con estos chicos…’. Van más al día”. El inglés no le supone un gran problema, pero espera volver a casa hablándolo de forma más fluida y natural.
El horario de las comidas sí que merece capítulo propio. En Estados Unidos, la cena llega mucho antes de lo que marca el reloj navarro. “Hay muchos días que voy a clase y tengo que cenar a las cinco y media rápido antes de entrar a las seis, porque luego salgo a las ocho y ya no hay nadie”, señala. Para sobrevivir a la operación, se guarda un par de plátanos para después de clase. Una solución poco sofisticada, pero efectiva.
No todo es fútbol y estudios. En su tiempo libre aprovecha para hacer planes diferentes. “Vamos a ver otros deportes como el hockey”. También ha descubierto una nueva afición. “Hay un simulador de golf y soy bastante malo pero le estoy cogiendo el gusto”.
Y poco a poco va familiarizándose con las costumbres americanas. “Suelen hacer hogueras para comer nubes con galletas y chocolate”.
Aunque el lateral está viviendo una experiencia que le gustaría alargar. “Si hubiera sabido de esto antes, me hubiera venido antes”. Ya comienza a echar de menos su hogar. “Lo que más echo de menos es sobre todo estar con mi familia, mis amigos y la rutina que tenía en España”. Por ahora, Connecticut le ha cambiado la idea que tenía del fútbol, le ha abierto una puerta académica y le ha demostrado que una aventura que al principio parecía complicada puede terminar convirtiéndose en una de esas decisiones que uno no se arrepiente de tomar. Aunque para ello haya que acostumbrarse a cenar cuando en Navarra todavía se está pensando qué hacer para comer.
Próxima parada: Virginia Occidental.
DNI
Nombre Alejandro Tierno Villafranca
Fecha de nacimiento 10 de febrero de 2004
Trayectoria 2022-2023: San Juan. 2023-2024: San Juan. 2024-2025: Aarhus Fremad (Dinamarca). 2025-2026: San Juan. 2026-2027: Sacred Heart University.