Selección española
El manual del éxito de Luis de la Fuente
De la Fuente destaca por su liderazgo sereno, sus acertadas decisiones y lograr un vestuario unido


Publicado el 16/07/2026 a las 05:00
El diagnóstico mayoritario entre los dos centenares de personas que acudieron en Dallas a la fiesta organizada por la Federación es que acababan de presenciar el mejor partido de la historia de España en los Mundiales. El equipo de Luis de la Fuente firmó una exhibición de personalidad, orden, talento y competitividad ante Francia.
Las tornas han cambiado. La autoridad con la que La Roja desarmó a los franceses ha modificado de raíz esa percepción. La clasificación es el premio al proyecto del seleccionador, el segundo de más edad en disputar una final de la Copa del Mundo a sus 65 años, sólo superados por los 66 del brasileño Mario Zagallo en 1998. El riojano ha construido un grupo por encima de las individualidades con cinco pilares que explican por qué este equipo parece imparable.
1. UN GRUPO QUE CRECE
La mayor victoria del riojano está en el convencimiento absoluto de sus futbolistas. No hay malas caras, no hay conflictos y todos aceptan su papel. “Nunca he visto un comportamiento más ejemplar que el de este equipo. Ningún problema en esta larga concentración”, se felicitó el seleccionador tras eliminar a Francia. “Llevamos 50 días de convivencia muy sana y cuando las cosas van bien fuera se notan en el campo”, remachó Mikel Oyarzabal.
El seleccionador reveló su discurso en el vestuario antes de la semifinal. “Si somos nosotros mismos, les vamos a hacer mucho daño”. Y concluyó una frase que refleja la confianza instalada en el equipo: “Nos enfrentamos a una de las mejores selecciones del mundo, pero delante está el mejor equipo del mundo”.
El de Haro conoce a la mayoría de sus futbolistas y a sus familias desde hace una década. Esa relación ha creado un enorme vínculo de confianza. Se ha ganado el respeto del vestuario.
2. UNA SELECCIÓN SIN ESTRELLAS
España demuestra que se puede triunfar sin que todas las estrellas estén a su máximo nivel. Lamine Yamal es una amenaza constante que no necesita estar brillante para aportar, pero su rendimiento (un gol y un penalti forzado) está por debajo de lo esperado. Pedri, otra de las figuras, incluso ha desaparecido del once en los dos últimos partidos y la selección ha seguido creciendo. Nico Williams ha pasado de puntillas a costa de las lesiones.
Jugadores de menor cartel como Oyarzabal, Fabián, Dani Olmo, Merino o Pedro Porro han dado un paso al frente. Cada partido aparece un protagonista distinto. Esa profundidad convierte a España en un rival imprevisible y mucho más difícil de frenar.
3. UN ACIERTO TRAS OTRO
Luis de la Fuente ha construido a partir de convicciones firmes, sin dejarse arrastrar por el ruido exterior, desde donde se han discutido muchas de sus decisiones. Relevó a Marcos Llorente por Pedro Porro en el lateral derecho, dio paso a Fabián en lugar de Pedri en los dos últimos partidos para reforzar el control del centro del campo y convirtió a Dani Olmo en uno de los ejes de su propuesta ofensiva.
También sostuvo su confianza en Unai Simón cuando alrededor se abrió un debate por Joan García. Consolidó una pareja de centrales formada por Cubarsí y Laporte que se ha revelado como la mejor del campeonato. Del primero se dijo que era demasiado joven. Al segundo se le acusó en la Eurocopa, en donde fue el mejor central del torneo, de sobrepeso y se pedía que su lugar fuera para el entonces madridista Nacho. A ello se suma la recuperación de Mikel Merino tras su lesión.
4. ATAQUE Y MURO DEFENSIVO
La selección que levantó la Eurocopa 2024 deslumbró por la velocidad con la que desbordaba y su vocación ofensiva. Era el equipo de los extremos. Dos años después, ha incorporado un rasgo que eleva todavía más su dimensión competitiva, la capacidad para protegerse. Francia quedó reducida a un equipo del montón sin argumentos para inquietar.
Seis porterías a cero en siete partidos es un registro inédito en la historia de los Mundiales. La selección ya no solo gana porque ataca mejor que nadie. También lo hace porque defiende mejor que los demás.
La semifinal es la prueba más contundente. El equipo de Didier Deschamps era el más temible del torneo en ataque, pero se estrelló contra un bloque que apenas concedió. Mbappé, que llegaba con 8 goles, quedó neutralizado. Olise, la gran irrupción de la temporada, apenas encontró el escenario para desequilibrar. Y Dembélé, Balón de Oro y referencia ofensiva del PSG, no dio señales de vida.
Hay un dato que resume a la perfección el nivel del ejercicio defensivo: Francia llevaba una media de 7,8 remates entre los tres palos por partido. Ante España se quedó en tres. Los galos fueron un equipo inofensivo.
5. LA CALMA, SEÑA DE IDENTIDAD
Las primeras dudas no alteraron el rumbo de Luis de la Fuente. Tras el empate frente a Cabo Verde, cuando los interrogantes se adueñaron de la carpa de la Prensa en Chattanooga, el seleccionador respondió con la misma serenidad que transmite desde el banquillo. Rechazó cualquier lectura catastrofista y defendió con firmeza a un equipo en el que nunca dejó de creer. “Tener dudas de esta selección es una barbaridad”, protestó después en una entrevista. “No sé lo que se ha dicho de mí. Por eso tengo una tranquilidad fantástica. Por eso saludo a todo el mundo, seguramente incluso a alguien que igual me ha puesto a parir”. añadió.
Esa calma también se reflejó en la defensa de Rodri, cuestionado tras un inicio discreto. De la Fuente salió en su respaldo con una defensa a ultranza que resume su gestión de grupo. “Me parece muy ofensivo que digan eso del mejor jugador del mundo”. El tiempo ha terminado dándole la razón. El del City recuperó su mejor nivel y es de nuevo el faro de España.
