Entrevista
Mikel Merino: "Estoy en el Mundial, pero sigo siendo el mismo chaval de Tajonar"
El navarro con más partidos disputados con España, inmerso en su primera Copa del Mundo tras superar una lesión en el pie, relata su crecimiento en la élite, su vínculo con Osasuna y su forma de afrontar el éxito sin perder sus raíces


Publicado el 25/06/2026 a las 05:00
Mikel Merino Zazón (Pamplona, 30 años) termina el entrenamiento en Chattanooga (Estados Unidos) y se dirige a comer con su padre, Miguel, y su madre, Maite, en la tarde libre del martes. El futbolista navarro, asentado en la selección española y en el Arsenal, atiende a Diario de Navarra con gran predisposición en pleno Mundial. Desde la concentración, repasa su momento en la élite, su regreso tras la lesión y su conexión con Osasuna y Tajonar.
Frente a Arabia Saudí cumplió 45 partidos con España y se convirtió en el navarro con más internacionalidades al superar a Azpilicueta.
La verdad es que suena importante, suena grande y sé que es un hito para mí poder convertirme en el jugador navarro con más internacionalidades, pero cuando estás metido en el mundo del fútbol y cuando estás día tras día jugando entras en el bucle y no te das cuenta realmente de la magnitud de las cosas que consigues. Supongo que más adelante, cuando me retire o cuando pase el tiempo, lo veré con otra perspectiva, pero desde luego es un honor poder superar nombres tan históricos.
¿Cómo ha asimilado los hitos conseguidos en los últimos tiempos? Se ha hecho importante en el Arsenal y en la selección.
Lo encajo con naturalidad porque enseguida estás obligado a estar centrado en el siguiente objetivo. Lo que has hecho lo olvidas de alguna manera, pero sí que de vez en cuando me paro con mi familia, hago vista de pájaro y ves que realmente estás haciendo cosas que cuando eras crío soñabas. Es algo muy bonito, muy importante. También me gusta utilizar eso para subir mi confianza y darme cuenta de que si estoy consiguiendo esto es porque de verdad valgo para jugar al fútbol. Es una pasada, pero no puedes perder mucho tiempo en regocijarte porque enseguida hay un nuevo reto.
Usted siempre ha estado muy conectado a su tierra y a su entorno de siempre. ¿Eso ayuda?
Sí, siempre he dicho que hay que tener un equilibrio entre tener los pies en el suelo y la mirada en el cielo. Quiero tener objetivos ambiciosos e ir a por lo máximo, pero al mismo tiempo saber de dónde vienes. Mi familia, mis amigos y mi tierra me han ayudado mucho a eso, a saber de dónde vengo, también a saber hacia dónde voy, pero partiendo de la base que siempre han sido los míos y mi casa, que es lo que más me hace sentir en mi zona de confort.
En sus partidos con la selección emerge su gol contra Alemania en la Eurocopa. ¿Tiene algún recuerdo especial?
Es cierto que ese momento, el gol contra Alemania y esa Eurocopa, es lo que se lleva el titular y la foto de portada. Pero es la consecuencia de mucho trabajo y años de seguir rutinas en el día a día, de estar focus en lo que tienes que hacer, en los pequeños detalles, en darlo todo en cada entrenamiento y en continuar en los momentos difíciles cuando no te apetece entrenar. Eso es lo que te hace luego estar preparado cuando llegan los momentos importantes, por ejemplo meter la cabeza y que el balón entre. Fue un cambio en mi carrera en cuanto a repercusión. Además, el fichaje por el Arsenal hizo que mi carrera subiera al siguiente escalón. Estoy muy contento y orgulloso de que todos esos pequeños momentos me hayan ayudado a estar ahora donde estoy.
Está en el Mundial. ¿Otro sueño cumplido?
Sí, totalmente. A mi yo de 12 años, si le dices si iba a jugar un Mundial, te hubiera dicho que sí, que seguro, porque estaba un poco loco en aquel entonces y tenía clarísimo que iba a ser futbolista y que iba a jugar un Mundial. Ahora, con tiempo y perspectiva, te das cuenta de que jugar un Mundial está al alcance de muy pocos y más en una selección como España, que tiene una competencia y un nivel de jugadores altísimo. Y ya ni te cuento en el centro del campo, que históricamente ha sido la selección. Poder llevar tantos partidos jugados con la selección es un orgullo y soy consciente de que es dificilísimo. Valoro cada minuto y cada concentración en la que estoy aquí con la selección.
¿Qué tal está de su lesión?
Ya estoy perfectamente. Del pie no pierdo ni un segundo pensando en qué puede ser. Sí le doy cariño y trabajo con los fisios para que todo siga en orden, pero ya la doy por superada. Fueron momentos duros al principio, cuando no sabes muy bien el alcance de lo que puede ser y del tipo de recuperación que te vas a encontrar, pero ahora mismo estoy muy contento con cómo me encuentro, adaptándome a volver a jugar después de cuatro meses de no haber estado. Me encuentro muy fuerte y muy bien, he hecho una recuperación fantástica con los servicios médicos del Arsenal y también la selección, y estoy con mucha energía y con mucha ilusión. Ha sido su primera gran lesión.
El primer diagnóstico era complejo. ¿Cómo lo ha vivido?
Sí, así fue. Dos días de tristeza, dos días de estar muy dolido en casa y de no saber muy bien qué te puedes encontrar, porque son noticias que son difíciles de digerir, pero en cuanto tienes un plan y tienes un objetivo, cambia la mentalidad. He atacado cada día como si fuera único para darle la vuelta al asunto. Eso siempre me ha caracterizado y siempre lo va a seguir haciendo. Estoy agradecido con la gente que me ha ayudado porque es un trabajo que sí que he tenido que hacer yo en la oscuridad, pero toda la gente que ha estado a mi lado también me ha empujado.
Lleva mucho tiempo con De la Fuente, desde las categorías inferiores. Ha contado con usted.
El míster ha sido uno de esos apoyos también. Me llamaba y me preguntaba cómo estaba, se alegraba por cada paso adelante que daba y siempre me ha demostrado esa confianza, no solamente desde el momento de la lesión, sino desde el principio cuando yo tenía 19 años. Es un entrenador que se vuelca contigo como jugador y tú no tienes más remedio que volcarte con él y darle todo lo que tienes dentro. Es una persona que maneja muy bien un grupo de jugadores. Te lo demuestra con pequeños detalles. ¿Qué vas a hacer ahora más que dejarte la piel en el campo por él?
Hablemos del Mundial: las aguas volvieron su cauce tras ganarle a Arabia.
Nuestro objetivo y nuestra mentalidad no han cambiado. A pesar de que un día pueda ser mejor y otro día pueda ser peor, nosotros sabemos cuáles son nuestras fortalezas. Entendemos que puede haber días malos, puede haber días en los que las cosas no salen como uno quiere, pero eso no cambia nuestra perspectiva. Contra Cabo Verde fue un partido que nos hizo despertar, nos hizo abrir los ojos. Teníamos que darle una vuelta y elevar lo que estábamos haciendo. En el segundo partido se vio una selección que aprendió de los errores y que cambió la dinámica muy rápido. Tenemos la misma confianza, el mismo objetivo y tenemos muchas ganas de seguir mejorando porque queremos que todavía se puedan hacer las cosas mejor.
Hay una gran competencia. Normalmente asume el rol de entrar desde el banquillo. ¿Cómo lo aborda?
Yo me preparo para jugar de la misma manera que si salgo de inicio. Todos los jugadores queremos ser titulares, queremos jugar cuantos más minutos mejor. Toda la fase de clasificación del Mundial he estado jugando de inicio y haciendo muy buenos números, y me preparaba igual que cuando me ha tocado en la Eurocopa salir 15 o 30 minutos, sabiendo que no por jugar menos eres menos importante. He tenido la confianza intacta. Cuando el horno está caliente es cuando te toca a ti salir y muchas veces puedes decidir el partido.
¿Se visualizan levantando la Copa del Mundo el 19 de julio?
Hay que soñar. Lo dicho antes: el lema de mantener los pies en el suelo y la mirada en el cielo es exactamente eso. Soñamos con que se puede ganar un Mundial, tiene que ser nuestro objetivo, y podemos decirlo sin ningún tipo de problema porque para eso hemos venido aquí. Igual que todas las selecciones. Pero al mismo tiempo sabemos que es muy difícil y que cada partido va a ser una batalla y estamos listos para pelearla, eso es lo que no puede faltar.
La representación navarra se completa con Nico Williams. ¿Hablan de sus raíces
Tenemos buena relación, siendo los dos navarricos tenemos muchas cosas en común, gente que conocemos. También influye que él juega en el Athletic y yo estuve en la Real, nos hace tener cosas en común y esa rivalidad sana. Es un chico encantador, fantástico y que aporta muchísimo a esta selección y es un jugador muy importante.
¿Tiene preparado el pañuelo rojo para San Fermín?
Pues se me olvidó en casa, no lo traje, pero mi madre y mi tía, que vive en Estados Unidos, me hicieron uno a mano. Está al lado de Atlanta, donde hemos jugado, y ya me lo ha traído para que lo pueda llevar orgulloso en esas fechas.
¿Su mujer (Lola) e hijo (Marco) se han desplazado al Mundial?
Ha sido padre hace poco. No, no han venido todavía a Estados Unidos. Es muy pequeño, todavía tiene un mes y 20 días. Primero queremos tranquilidad y luego, más adelante, si las cosas van bien, cuando ya las cosas estén más sentadas, sí que vendrán.
¿Cómo lleva en el plano personal esa distancia?
Por un lado estoy viviendo un sueño de niño y estoy feliz. Por otro lado, echo muchísimo de menos a mi mujer, a mi familia y a mi hijo. Me estoy perdiendo estos primeros días que crecen tanto y que cambian tanto. Cada vídeo que me pasan parece un niño diferente. Son gajes del oficio. Intento sacar lo positivo de todo e intento estar lo más conectado posible con ellos porque son mi fuerza y mi energía en este camino.
Su padre, Miguel, ¿qué le dice en estas situaciones?
Me va a escuchar, está cerca porque vamos a comer juntos… Me levanta el dedo (ríe). Lo cierto es que me da libertad. Nunca ha sido alguien que se meta mucho a comerme la oreja o decirme lo que tengo que hacer o dejar de hacer. Sí que es verdad que ahora, conforme me hago más mayor, hablamos mucho de fútbol. Él no tiene problema en decirme algo cuando ve cosas que yo no hago bien o que se pueden pulir. Siempre me han educado de esa manera y yo nunca he tenido el ego para que no se me pueda decir algo que hago mal. Siempre he estado con los ojos abiertos y las orejas abiertas para aprender y mejorar. Y quién mejor para darme consejos que mi padre, que me conoce, que quiere lo mejor para mí y que ha estado en la situación en la que yo estoy.
Estará deseando hacer su icónica celebración de la vuelta al banderín de córner.
Sí, sí. Hace ya muchos meses que no doy la vuelta al banderín y ojalá pueda ser en un Mundial. Ya tuve una ocasión en el primer partido. Ojalá vengan más opciones y dé esa vuelta, pero lo más importante es el conjunto. Firmo que no haya celebración y que me lleve la copa a casa.
Salió de Osasuna hace una década. ¿Cómo cree que han evolucionado Mikel Merino y el club?
La esencia no cambia y el cariño que yo creo que tenemos el uno por el otro tampoco. Ha pasado mucho tiempo. El otro día veía fotos, se cumplían 10 años del ascenso y 11 de la salvación en Sabadell. Veía a aquel chaval y sentía que me había hecho muy mayor. Recuerdo con mucho cariño mis inicios con un añoro especial. Es mi tierra, mi casa y mi club. Creo que hemos cambiado para bien las dos partes. Osasuna está en una situación espectacular, con muchos años consecutivos en Primera, con un club muy sano, con jugadores que representan muy bien el escudo, y yo creo que también estoy en una buena situación.
Sigue emitiendo muchos mensajes de cariño.
Sí, me gusta de vez en cuando mandar mensajes. No mando todos los que quiero porque sería muy pesado y dirían muchos: “Este tío es un flipado”. Pero sí, es algo normal. Yo he crecido en Navarra, he crecido en Pamplona, he mamado los valores de Osasuna. Mi padre es de Osasuna, mi madre ha ido siempre a ver a Osasuna a El Sadar. Entonces es algo que yo tengo desde pequeño. Veía a los Patxi Puñal, Cruchaga, Josetxo y compañía. Eran mis referentes. Luego he podido jugar con los Roberto Torres, Oier... Ha sido crecer con el sentimiento osasunista. Es algo que no se puede perder y que voy a tener siempre como muchos otros chavales navarros.
¿Suele ver los partidos?
Depende si me coincide con el mío o no. No voy a mentir, los últimos cuatro meses que he estado lesionado sí que he visto mucho fútbol. Pero cuando estoy yo en dinámica de fútbol, jugando cada tres días y viajando, cuando llego a casa intento despegarme un poco porque si no te contamina la cabeza y necesitas esa frescura. Pero sí que les he visto sobre todo este final de temporada.
También se ha convertido en uno de los grandes referentes formados en Tajonar.
Para mí es un orgullo poder representar a Tajonar y a Osasuna. Ellos me han dado mucho, me formaron desde chiquito. Estoy en el Mundial, pero sigo siendo el mismo chaval de Tajonar. Ese chaval que estaba en alevines dándolo todo. Los valores que me dieron de trabajo, lucha, constancia y de seguir peleando cada balón como si fuera el último me hacen estar aquí hoy en día. Es responsabilidad. Me siento también un privilegiado de tener ese peso encima. Cada triunfo que consigo es también gracias a ellos. Me siento un abanderado y lo hago con todo el orgullo del mundo.
¿Considera la opción de jugar en Osasuna en el futuro?
No lo sé. Creo que por ahora, a corto plazo, estoy muy centrado en el Arsenal. Desde luego que el fútbol da muchas vueltas y jamás me oirás decir que no voy a volver a jugar en Osasuna, le tengo un cariño enorme.
Se tienen que dar una serie de circunstancias.
Sí, sí, no sabes nunca el destino al que te va a llevar el fútbol y si voy a estar bien para volver o no. Tampoco me gustaría volver y no estar en condiciones de poder ayudar al club. Es algo que tiene que darse y el fútbol nunca sabes por dónde se va a desarrollar.
Acaba de cumplir 30 años y afronta su tercer curso en el Arsenal. ¿En qué punto ve su carrera?
Pues me veo bien. Es difícil decirlo ahora cuando salgo de una lesión de cuatro meses. Por número diría que soy veterano, pero siento con la energía y las ganas de seguir compitiendo y con ese fuego dentro de mí en cada entrenamiento de dar lo mejor. La verdad es que me encuentro bien, con la experiencia de haber tenido ya muchos partidos y muchas experiencias chulas que luego puedo acompañar a mis compañeros más jóvenes con todos los consejos que les puedo dar. Al mismo tiempo noto esa energía de querer seguir aprendiendo, de querer seguir innovando y de seguir mejorando. Suena raro, pero con 30 creo que tengo aún margen de mejora y quiero seguir creciendo.
Cuando fichó por el Dortmund llegó a ser central y ahora le hemos visto explotar de delantero. ¿Cómo ha asimilado su rol en cada puesto?
Todavía recuerdo que cuando mi padre era entrenador del Promesas y yo tenía 13-14 años. Estaba en el sofá sentado mientras él analizaba cuestiones tácticas del rival. Yo iba entendiendo las cosas, me gustaba entender la táctica detrás del juego. Ahí empezó mi curiosidad de entender todas las posiciones y no ver el fútbol como algo que gira a mi alrededor. Cuando jugué de central en el Dortmund no era lo suficientemente adulto para aceptar un rol diferente, me costó y se me hizo muy difícil. Luego encontré la belleza en saber lo que tenía que hacer cada uno y adaptarme al siguiente rol, era un reto. De mediapunta, de seis o de delantero, siempre decía: ¿Qué tengo que hacer para hacerlo lo mejor posible? Dentro de mis limitaciones puedo sacarle partido a cada posición si pienso adecuadamente.