Sorpresa
Timbas de póker, barbacoas, inteligencia artificial y gen argentino: Pochettino revoluciona Estados Unidos
El argentino logra que USA gane sus dos primeros partidos en un Mundial 96 años después, ya está en dieciseisavos como primera de grupo y su fútbol provoca sorpresa y admiración


Publicado el 20/06/2026 a las 20:12
Hace 96 años, cuando se jugó el primer Mundial de la historia, en el año 1930 en Uruguay, Estados Unidos empezó ganando sus dos primeros partidos y acabó tercero ese campeonato, su mejor resultado de siempre. Casi un siglo después, el inicio de aquella historia se repite. La selección norteamericana goleó a Paraguay (4-1) y solventó con eficiencia su duelo ante Australia (2-0) para sumar seis puntos y asegurarse, todavía a falta de una jornada, su pase a dieciseisavos como primera de grupo. Exitazo de la anfitriona de manos de un Pochettino que en apenas dos años ha logrado convertir a su Estados Unidos en la selección más ilusionante de toda su historia.
"Estamos logrando inculcar que el soccer sea un deporte competitivo, no de entretenimiento. Y eso se tiene que ver en el Mundial. Tenemos que creer que podemos ganarlo. La gente pensará que un buen papel es pasar la fase de grupos o llegar a octavos. Para nosotros, con total sinceridad, todo lo que no sea ganar la Copa del Mundo no será bueno ni dará alegría. Te consolarás con un buen papel, sí, pero nosotros somos ganadores", explicaba Pochettino en su entrevista a este diario días antes del inicio del Mundial. No era una reflexión para quedar bien. Era un aviso de lo que se iba a ver. Y así ha sido hasta ahora.
Estados Unidos ha mostrado un fútbol mucho más cercano a los estándares europeos y suramericanos que al norteamericano, y ahí reside una de las claves de su éxito. Un equipo agresivo, valiente, competitivo, vertical, veloz y dinámico que pasó por encima de Paraguay y que no dio opción ninguna a Australia. Y a ese estilo moderno también le ha inyectado ese otro fútbol que trata de perder tiempo, simular una falta o quedarse tirado en el suelo un rato cuando el contexto del partido lo demanda. Ni siquiera la baja de última hora de Cardoso, para todo el torneo, o los problemas físicos de Pulisic, que no pudo jugar ante la selección oceánica, dos de los jugadores más importantes para Pochettino, han frenado a un grupo de jugadores que se han quitado los complejos y los miedos, y han decidido soñar en grande: "Veo futbolistas que disfrutan jugando sin temor a las consecuencias de hacer un fútbol alegre, divertido y competitivo", explicó Mauricio tras la victoria ante Australia.
Pochettino ha sabido mezclar con astucia esa diversidad racial que existe en este país, poniendo en común todas las virtudes de cada una de ellas por el bien del equipo y sumándole la mentalidad ganadora del gen argentino, que él bien conoce. En esta selección tan variopinta te encuentras un americano de ascendencia europea, como Pulisic, cuyo padre fue un jugador croata de fútbol sala; un mexicano como Zendejas; una mezcla de guatemalteco y salvadoreño como Cristian Roldán; afroamericanos como Balogun o Weah, o estadounidenses de pura cepa como el portero Freese.
UN PORTERO LICENCIADO EN HARVARD
El guardameta titular de Pochettino es, además, el coco de la selección. Proviene de una familia de un alto nivel intelectual y cultural. Su padre es licenciado en Medicina en Harvard y tiene un doctorado en el MIT. Sus abuelos también tienen doctorados en Medicina y trabajan como investigadores científicos, y una de sus tías es licenciada en Física en Princeton. Camino académico de máximo honor que ha seguido el propio Freese, que tiene el título de Económicas en Harvard: "Él hace sudokus y a las cartas solo juega a 'El Impostor'", desvelan fuentes de la selección norteamericana.
La capacidad intelectual de Freese le lleva por un camino distinto al de la mayoría de sus compañeros, que prefieren matar el tiempo en las concentraciones con timbas de póker. Es el hobby favorito de los internacionales, aunque también se divierten jugando al 'Call of Duty: Warzone' y dándose paseos por la playa, aprovechando que su campo base está en la californiana Laguna Beach, una exclusiva zona al sur de Los Ángeles apta para muy pocos bolsillos.
El tiempo libre también lo utiliza Pochettino para hacer de la selección una familia. Tras la victoria ante Paraguay, organizó una barbacoa con los familiares y amigos de los jugadores, y además le dio dos días libres, aprovechando la distancia que hay entre partido y partido, para que despejaran la mente y se olvidaran durante unas horas del Mundial, mientras él y su cuerpo técnico, donde hay unos cuantos españoles como su segundo Jesús Pérez, el entrenador de porteros Toni Jiménez y la nutricionista Mireia Portas, seguían trabajando.
Y en ese trabajo también tiene su hueco la tecnología. Pochettino ha metido de lleno en la selección la sofisticada plataforma de análisis de datos e inteligencia artificial Sportian Performance, la antigua Mediacoach, para poner al servicio de su equipo los números y las estadísticas necesarios para que nada quede bajo la improvisación. Esto era impensable antes de que el argentino llegase al banquillo norteamericano: "Había que profesionalizar este fútbol y esta selección. Y eso están haciendo", sentencian fuentes de la selección.