FÚTBOL
Aduriz rescata una leyenda
Enrolado en las filas del Barcelona, despuntó en una goleada en la Copa de Ferias


Actualizado el 11/11/2016 a las 10:44
Tiene Elizondo desde hace unos días un segundo lazo de comunión con el Athlétic, más allá de compartir la melodía del Altza Gazteak versionada en el actual himno del club bilbaíno con una adaptación de Carmelo Bernaola. Los cinco goles que firmó Aritz Aduriz ante el Gendk -una proeza conquistada con tres penaltis-, emuló una gesta similar de un elizondarra de nacimiento, escolar de los Capuchinos de Lekaroz y futbolista de fino olfato en las áreas rivales del F.C. Barcelona y Osasuna.
Salvando las distancias del tiempo y los estilos de juego, José Antonio Zaldúa (Elizondo, 1941) engordó su palmarés el 6 de octubre de 1965 con la consecución de cinco de las siete dianas que le hizo el F.C. Barcelona al Dos Utrecht, de Holanda, en la Copa de Ferias. La competición europea -el equivalente a la actual UEfa Europa League-, refuerza la comparación establecida con Aduriz.
Como le sucedió el jueves en una noche inolvidable ampliada con el nacimiento de madrugada de su segunda hija, también Zaldúa vivió una jornada de las que animan a los aficionados que pudieron presenciarla a alardear de su testimonio con la orgullosa expresión del “yo estuve allí”.
Por las noticias rescatadas de 1965, también en Diario de Navarra, se sabe que el dominio barcelonés fue arrollador en una segunda parte en la que Zaldúa amplió su casillero particular en los minutos 9, 14 y 36 minutos. Chus Pereda, internacional como él, cerró la cuenta con el séptimo acierto blaugrana.
Ayer, en unas declaraciones a Rdio Marca, el exescolar de Lekaroz rememoró el episodio ilustre en su trayectoria deportiva: “Han pasado 51 años de aquello. Lo recuerdo como una de las cosas más grandes que he hecho en el fútbol. La prueba es que han tenido que pasar 50 años para que un español, Aduriz, volviera a hacerlo”.
El logro del jueves en San Mamés rescató su leyenda con una satisfacción personal, aderezada de recuerdos compartidos con los cercanos y expresiones de asombro de sus descendientes. “Para mí es una gran noticia, sobre todo por la ilusión que le hace a mi familia, viendo y oyendo que su abuelo marcó cinco goles hace muchos años. Ojalá que se sigan marcando goles para el fútbol español”, señaló.
No es difícil imaginarle reviviendo imágenes de su pasado de jugador, desde que comenzó a depurar su técnica en el manejo del balón en el colegio de los Capuchinos de Lekaroz. El desaparecido centro estudiantil se convirtió en un vivero de futbolistas de primer nivel. En junio de este año, con motivo del centenario de la Asociación de Ex Colegiales, su presidente, Miguel Ángel Letamendia Garay, aludió a una generación de delanteros centro salida de los patios de la escuela. “Hubo -recordaba Letamendia- hasta cinco delanteros centro en equipos de Primera División que habían estudiado en Lekaroz”. Uno de ellos era Zaldúa. Casualidades de la vida, el 19 de junio coincidió con Pedro Miguel Etxenike, galardonado con la Medalla de Oro del Gobierno de Navarra de este año, en el lugar de sus antiguas andanzas escolares.
Debutó en Primera División con el Valladolid el 17 de enero de 1960 en Elche. Un año después pasó a engrosar la plantilla del F.C. Barcelona, con el que consquistó sus mayores éxitos deportivos. En 1964 recaló en las filas de Osasuna, en calidad de cedido. El jueves, con Aduriz, el fútbol recuperó su proeza.