Running

Hacer posible lo imposible

A Alejandro Crespo Mañez, atleta aragonés y residente en Cintruénigo le diagnosticaron con 19 años "diabetes tipo 1", una enfermedad crónica donde su futuro en el deporte estuvo en el aire. Ahora, se prepara para la final de XTerra en Malta

Alejandro Crespo Mañez, atleta aragonés de 23 años en las pistas de atletismo de Burlada
AmpliarAmpliar
Alejandro Crespo Mañez, atleta aragonés de 23 años en las pistas de atletismo de BurladaJ.P. Urdiroz
Alejandro Crespo Mañez, atleta aragonés de 23 años en las pistas de atletismo de Burlada

CerrarCerrar

Laura Rojas

Publicado el 21/10/2026 a las 05:00

A los 19 le dijeron que quizá tendría que dejar el deporte. La sed fue el primer indicio de que algo no iba bien. Después llegaron las pruebas médicas y un diagnóstico que cambiaría su vida: “Debutas en diabetes tipo 1”. La primera pregunta de Alejandro Crespo, aragonés de nacimiento y residente de Cintruénigo de 23 años fue inmediata: ¿podría seguir haciendo deporte? 

¿FÚTBOL O RUNNING?

Antes de correr ultras de 80, 100 o 180 kilómetros y soñar con un Mundial, Alejandro era un chico con un balón en los pies. Jugó al fútbol hasta los 16 años, pero su rumbo cambió cuando Alberto, un amigo de su padre aficionado al ciclismo, le animó a probar un triatlón. Alberto estaba apuntado a un triatlón que se iba a celebrar en verano. ¿Por qué no te apuntas tú?, le dijo. La respuesta de Alejandro fue clara: “Me apunto”. Crespo no solo disfrutaba del fútbol. También solía correr y andar en bici por su pueblo. “Alberto fue mi inspiración”, dice el navarro con nostalgia y emoción tras acordarse del fallecimiento del ciclista en un accidente de tráfico. En un momento donde no se veía “con rumbo”, el dilema se presentaba de esta manera: seguir con el fútbol o adentrarse en el running. 

CORRER CONTRA LA DIABETES

Su primer triatlón llegó en marzo de 2022, en Aritzaleku. Quedó tercero en los Juegos Deportivos y descubrió una pasión que crecería hasta convertirse en su forma de vida. Sin embargo, en diciembre aparecieron los primeros síntomas. “Tenía mucha sed. Empecé a beber litros y litros de agua”. Su madre le dijo que le iba a coger una prueba de orina. Los resultados fueron claros: el porcentaje de glucosa era alto. “Me acordé de mi abuelo que es diabético también”. Después de conocer el resultado se pinchó con el glucómetro. El resultado fue “HI”. “¿Qué es eso?”, se preguntaba. Fue a la farmacia y el resultado era el mismo: HI. La farmacéutica dio la primera premisa: “Vete al hospital”. “Ingresé con 530 de azúcar, una barbaridad”. Lo normal en un adolescente sin diabetes es de menos de 100 mg. Alejandro estuvo dos días ingresado hasta que conoció el parte médico. “Debutas en diabetes 1, dijeron los médicos”. En ese momento, Crespo no pensaba en la enfermedad. “Me daba igual”. Había algo que le inquietaba aún más. ¿Podré seguir haciendo deporte?, preguntó. La respuesta le hundió. “Dije: No puede ser. El deporte es mi vida”. 

A partir de ese momento, la vida de Alejandro cambió. “Los dos primeros meses fueron muy duros. Veía todo oscuro”. Lloraba, se encerraba en su habitación y dejó de estudiar durante un tiempo. La noticia había desordenado su futuro. La sensación de ser diferente también apareció. “En clase me daba vergüenza que sonara el parche”. La falta de apoyo de sus amigos también entró en juego aunque quienes sí estuvieron con Alejandro durante este proceso fueron sus padres. “Mi padre me buscó ayuda y encontró la fundación ANADI: Asociación Navarra de Diabetes”. Allí conoció la historia de otros diábeticos y su mentalidad cambió. “Me contaron sus anécdotas y vi que se podía seguir haciendo deporte”. 

Alejandro volvía a recuperar la sonrisa que había perdido durante meses atrás”. Así decidió volver al triatlón. “Decidí que me quería dedicar a media y larga distancia”. Empezó a hacer medio Ironmans: recorridos de 1’9 kilómetros de natación, 90 en bici y media maratón a carrera. El primero después de ser diagnosticado con diabetes fue en Gandía. “Me salió decente. El objetivo era terminar. Lo hice en 12 horas y cuarto”. Ese mismo año participó en el Europeo en Pamplona. Comenzó bien la carrera, en segunda posición. “Me dio hipoglucemia de 60 y un golpe de calor”. Alejandro se bajó de la bici y terminó séptimo. “Acabé llorando. Dije: ¿Qué hubiera pasado si no hubiera tenido diabetes”. Sin embargo, como él dice: “La vida te da segundas oportunidades”. Y la segunda apareció en el Mundial de Pontevedra. “Quedé tercero. Me puse a llorar, no me lo creía”. 

Más adelante, una nueva hipoglucemia durante otro Ironman y la dificultad de compaginar los entrenamientos de natación, bicicleta y carrera con las oposiciones a guardia civil le llevaron a dejar el triatlón. Necesitaba buscar un deporte que encajara mejor en su día a día, como el trail. “Sabía que podía sacar tiempo, porque al final es ponerte unas zapatillas y salir”. 

Entrenó para la temporada y se marcó dos grandes restos: afrontar dos ultras en veinte días, una de cien kilómetros en Sierra Nevada y otra de 180 kilómetros en Menorca. Lo hizo en unas catorce horas y media. “Mi frase del reto que me acompañó y me sigue acompañando es “hacer posible lo imposible”. Cuando me dijo el médico igual es imposible que sigas haciendo deporte… Por eso esa frase”. 

Ahora Alejandro vive el deporte de manera distinta. “Cada carrera es un mundo para mi”. Crespo tiene que controlar sus niveles de glucosa, anticipar las necesidades de su cuerpo y adaptar la alimentación. “Lo que funciona en una carrera puede no servir en la siguiente”. En sus comidas habituales intenta mantener una alimentación equilibrada. “Suelo comer arroz, patata, boniato o quinoa, además de verduras, proteínas y grasas saludables”. En las ultras, el reto es más complejo: necesita geles y bebidas isotónicas para sostener el esfuerzo. “Pero siempre tengo que tener en cuenta la glucosa”, afirma. 

La gestión se ha convertido en parte de su rutina. Entrena por las mañanas 100-120 kilómetros. Después trabaja como socorrista de lunes a viernes. Y todavía le queda preparar la final del circuito XTerra Trail Run World Championship en Malta el próximo año tras conseguir la cuarta posición en alta montaña en Andorra. “Es un sueño estar ahí”. Cuando le preguntas a Alejandro cómo quieren que lo recuerden, es claro: “Como una persona que tiene diabetes y hace locuras deportivas”. Y sobre todo busca “servir de inspiración a otras personas y ayudar a que no se rindan”.

DNI
​Alejandro Crespo es un atleta aragonés de nacimiento y residente en Cintruénigo de 23 años nacido el8 de marzo de 2003. En 2022, con 19 años, le diagnosticaron diabetes tipo 1, una enfermedad crónica que pudo hacer que dejara el deporte. Con las oposiciones a guardia civil dejó de lado el triatlón y se adentró al mundo del trail, donde logró clasificarse este verano para la final del circuito de XTerra Trail Run World Championship en Malta.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora