Carreras por montaña
Mikel Beunza y Ainara Urrutia ganan en la Subida a la Cruz de Bargagain
Actualizado el 04/09/2021 a las 20:43
La Cruz de Bargagain, un mirador de lujo situado en la cumbre de 1.153 metros al norte de la sierra de Urbasa, es meta, desde este sábado, de una carrera de montaña tras la iniciativa y esfuerzo del Dantzaleku Sakana en convertir lo que era un reto tradicional de la zona en una prueba competitiva. Un total de 4,2 kilómetros en los que los participantes afrontaron 625 metros de desnivel de subida. Un terreno ideal para dos especialistas como Mikel Beunza y la guipuzcoana Ainara Urrutia, quienes estrenaron con autoridad el palmarés de vencedores en esta prueba llamada a ser una referencia en el calendario navarro y que ayer lograron completar 63 corredores.
El de Ultzama -actualmente primer veterano y cuarto absoluto en la Copa de España de la explosiva modalidad de Verticales- logró imponerse con más de un minuto de ventaja sobre el segundo clasificado, aunque en la línea de salida tenía rivales de mucha altura. Fue el caso Xabier Macías o Beñat Katarain -el pamplonés y el de Lakuntza completaron el podio-, por delante de Aitor Blanco (Txantrea Trail) y el azpeitiarra Alberto Lamariano. Tampoco tuvo problemas la de Artexabaleta. Cruzó la meta con una renta de casi 2 minutos y medio sobre la local Haizea Ramírez de Alda, quien no pudo seguir el ritmo de la del Zortzietakoak, y 2:35 sobre su compañera de equipo Garazi Sampedro.
DE ALSASUA, POR EL HAYEDO
Tras salir de la Plaza de los Fueros y calentar con una primera vuelta en el casco urbano de Alsasua, los participantes encararon el ascenso, primero por prados y zonas despejadas, antes de internarse en el hayedo. Una zona boscosa a la que, el mar de nubes que cubría completamente el valle poco antes del inicio, dotó de un ambiente más mágico en sus primeras pendientes. Pero las raíces, piedras y el creciente desnivel no permitían distracciones con el paisaje a los corredores.
Dejando al lado algunas palomeras, y sorteando hayas y partes más rocosas, la pendiente no daba respiro a los deportistas. Al menos hasta superar el zigzag final de la subida, donde el desnivel se suavizó hasta llegar a la meta, junto a la peña de la cruz.








