Motor

Javier Azcona, piloto de rallys de 65 años: "Quiero volver a ponerme el casco y sentir. El veneno sigue dentro del cuerpo"

El navarro, un referente del siglo XX en el mundo de los rallys, regresa a la competición para disputar el Rally Islas Canarias. Ahora, con 65 años, vivirá la experiencia junto a su hija Marina

Javier Azcona y su hija Marina, este miércoles 22 de abril por la tarde durante la verificación de su Peugeot 208
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Javier Azcona y su hija Marina, este miércoles 22 de abril por la tarde durante la verificación de su Peugeot 208CEDIDA
Javier Azcona y su hija Marina, este miércoles 22 de abril por la tarde durante la verificación de su Peugeot 208

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Borja Bernarte

Publicado el 23/04/2026 a las 05:00

Nadie podía imaginar que Javier Azcona Flamen (Pamplona, 1960) iba a abrocharse un mono y colocarse un casco para volver a competir con un coche de carreras y al más alto nivel 20 años después de su retirada. Ahora, con 65, participará en el Rally Islas Canarias, que se celebra este jueves 23 de abril hasta el próximo domingo. Por si estos ingredientes no fueran suficientes, la cita forma parte del Mundial y, a su derecha, tendrá como copiloto a una persona muy especial: su hija mayor Marina.

Vaya historia. ¿Por qué lo hace? 

Me ha motivado el que todavía el veneno está dentro del cuerpo, aunque no soy competitivo como antes -ríe-. La organización del Rally Islas Canarias celebra su 50 aniversario y, de alguna manera, hablando con ellos me han puesto facilidades para participar y me ha hecho ilusión volver a ponerme el casco. Por otro lado estaré con mi hija Marina de copiloto. Me hace mucha ilusión, pero también me genera nervios porque es su debut. Un debut en el Mundial (World Rally Championship). Será un rally duro para mí porque tengo 65 años, pero desde que tomé la decisión me he sentido muy apoyado por familiares y amigos. Ahora no hay vuelta atrás. ¡Tendré que hacerlo bien! 

¿Cómo coge forma la idea? 

La idea surgió este año porque mi hija pequeña, Camila, está haciendo prácticas de Magisterio en Las Palmas de Gran Canaria, en los Salesianos. Decidimos hacerle una visita mi mujer, Inma Vittorini, y la mayor, Marina. Los días que ella trabajaba me dediqué a hacer turismo con el resto de la familia. Aproveché para enseñarle a Marina los lugares por donde había corrido hace más de dos décadas. ¡Y me entró el gusanillo! Iba a dos por hora con un coche de alquiler cuando por esas carreteras había conducido con un casco puesto y a toda pastilla. 

Se calentó. 

Le llamé a uno de los máximos representantes de pilotos de allí, que conozco y tengo relación. Él me informó del aniversario del Rally Islas Canarias. ¿Por qué no le llamas al director de la carrera a ver si te puede echar un cable y te vienes a correr? Sin pensarlo marqué el número de Pepo Batista. Lo conocía de oídas, pero enseguida me abrió las puertas. Me puso en contacto con un equipo que se dedica profesionalmente a tener coches de rallys de distintas categorías. 

Ya no había vuelta atrás. 

Todo fue cogiendo más forma con el apoyo de amigos que me han ayudado también. Una prueba del Campeonato del Mundo no es correr lo que hacía yo antes por aquí. Ha habido que buscar ropa ignífuga, que estuviera homologada, así como botines o el casco. 

Todo tipo de accesorios para usted y su hija. ¿Ya han entrenado? 

Hemos probado por Navarra con notas que tenía guardadas desde hace más de 20 años de algún rally. Para ser su debut como copiloto lo hacía bien. El que no lo hará tan bien soy yo -ríe-. 

¿Cómo ‘engañó’ a su hija? 

Pues no fue en el viaje a las Islas Canarias sino en Pamplona. Había un hándicap importante porque ella recién había cambiado de trabajo, pero se han portado muy bien y tiene vacaciones. La primera opción fue Inma, mi mujer, que ha sido mi copiloto toda la vida. Empezamos en 1984 y ella lo dejó en 1998. Yo seguí hasta el 2006. 

Y la respuesta de su mujer fue... 

Un “no” rotundo, aunque está muy ilusionada. Quería correrlo con alguien que me llenara sentimentalmente, que hubiera una conexión especial. No va a ser una carrera para buscar un resultado deportivo, sino quiero volver a estar con el casco puesto y sentir. Y qué mejor que transmitírselo a mi hija mayor. Marina es valiente y resolutiva. Le hizo ilusión. 

¿Cuál fue su reacción? 

Me dijo: “No sé si sabré”. “Yo te enseñaré, no te preocupes”, le contesté. Y así se ha animado. Le hemos tenido que sacar hasta la licencia internacional de piloto porque en el Campeonato del Mundo, el copiloto tiene el mismo rango que el conductor. Así que, en un momento dado, ella legalmente podría conducir. 

Será uno de los muchos cambios que ha notado respecto a su etapa anterior. 

Los controles son muy exhaustivos. Hay que cumplir las normas bajo penas de exclusión a la mínima que te pases. La FIA (Federación Internacional del Automóvil) te supervisa todo. ¡Hasta los calcetines! No puedes llevar reloj, anillo, cadenas... Antes todo eso se pasaba por alto. 

Te inscribías y, a correr. 

Lo justo. Formalizabas la inscripción, te sacabas la licencia y corrías. Si el mono ignífugo había perdido la homologación te echaban un rapapolvo y ya. Aquí si llevas una cosa mal no te dejan correr o durante la carrera las multas son grandes. Si se me olvida quitar el reloj son 1.000 euros. 

Tan caro reloj. 

Hay unas normas y me parece bien porque todo es en favor de la seguridad. 

Y lo importante: el coche. ¿Qué nos puede decir? 

Es un Peugeot 208 Rally 4 del equipo ONE Racing. Tendrá unos 215 CV. Me ha recordado a los mejores coches que tuve. Te montas y es una caja de ruidos. Estoy contento por conducirlo, pero se me ha hecho cuesta arriba ver que no estoy a la altura del coche.... de momento. En los cuatro días de carrera intentaré coger el tino.

De las más jóvenes será Marina, sus ‘otros ojos’. 

El tema de coger notas también ha cambiado. En mi época íbamos una semana antes de la prueba. Hay tramos de enlace y otros cerrados al tráfico, que están cronometrados. Son los que cuentan para la clasificación. Así que antes podías dar todas las vueltas que quisieras a toda pastilla. Ahora son un máximo de dos pasadas por tramo cronometrado con un aparato que te instala la FIA. Tienes que hacerlo en la dirección que será la carrera y a una velocidad máxima de 80 km/h. 

Cualquier detalle en los entrenos será clave para la competición. 

La toma de notas será importante para interpretar la curva a la hora de tomarla rápido. De cara al copiloto le vendrá bien porque iremos despacio. A mí también me vendrá bien para saber cómo trazar la curva y hacerme una idea a qué velocidad puedo trazarla luego. 

Se le nota con morriña.

Es que los años pasan para todos. Pero sí, he tenido más morriña en el último mes que en los últimos 20 años que llevo sin competir. Me hace ilusión ponerme el casco y sentir todas las sensaciones que tuve durante tanto tiempo. Mis hijas eran pequeñas y apenas se acuerdan, ahora lo pueden vivir de cerca. Marina, la mayor, de copiloto y Camila, la pequeña, también vendrá. 

Se le habrá pasado por la cabeza la opción de sufrir un accidente. 

Es algo que me ronda, sí. A su madre más, pero como es algo que lo ha vivido desde dentro... Pienso en ello, pero en cuanto me apriete la cinta del casco se me olvidará. Los coches están muy preparados, vas muy protegido. En el pasado he podido tener algún accidente y nunca nos ha pasado nada. Hay más riesgo que la persona que lo ve por televisión, pero quiero vivir esas sensaciones y emociones que no podría desde el sofá. Tengo miedo, pero en el riesgo está el placer. 

¿Cómo se imagina la experiencia? 

Me siento mucho mejor de lo que pensaba. Desde que se filtró la noticia me he sentido apoyado por mucha gente. Mis amigos se han volcado y muchos se van a desplazar. Termine o no el rally lo vamos a celebrar.

El detalle del coche:  los 28 nombres de sus copilotos

Desde su esposa Inma Vittorini, en 1984, hasta su hija mayor Marina Azcona, en 2026. El círculo perfecto que cerrará Javier Azcona después de participar en el Rally Islas Canarias. El veterano piloto navarro ha querido tener un detalle con los 28 copilotos que le ayudaron en su anterior etapa y sus firmas lucirán en el capó de su Peugeot 208 Rally 4.

Detalle de los copilotos que han acompañado a Javier Azcona en su carrera de pilotoCEDIDA
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Detalle de los copilotos que han acompañado a Javier Azcona en su carrera de pilotoCEDIDA
Detalle de los copilotos que han acompañado a Javier Azcona en su carrera de pilotoCEDIDA

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Las personas que fueron durante 22 años sus otros ojos dentro del coche de carreras. Gente de su total confianza y su mano derecha que fueron claves para cosechar un largo listado de títulos que recuerda el protagonista al dedillo. Fechas, competiciones y experiencias para convertirse en el piloto navarro sin formar parte de ninguna estructura oficial más laureado del pasado siglo.

Debuté en 1984. En 1985 fui campeón regional del Vasco-Navarro. En 1986 participé en el Campeonato de España y tuve un accidente. El de 1987 no fue un buen año, pero en 1988 logré el título en el Vasco de Rallys. En 1989 me hice con el Desafío Peugeot. De 1992 a 1995 gané la Copa Renault Nacional. También fui campeón del Gallego Absoluto y campeón de España grupo N. En 1996 gano el Trofeo Citroen y soy campeón canario de dos ruedas motrices (F2). En 1997 también me hago con el Trofeo Citroen con un coche parecido al que voy a conducir ahora. En 1998 quedo tercero del Campeonato de España absoluto con un coche privado navarro y con publicidad de Diario de Navarra. En 1999 y 2000 corrí con el equipo Fiat-Peugeot. Creo que también gané el Campeonato Navarro. En 2003, el último año serio que competí, volví a ganar por quinto año la Copa Nacional Renault. En 2006 hice un par de carreras con un Subaru 4x4. Fui muy último año”, recuerda sin titubear Javier Azcona.

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