El terrorífico centenario del Galibier
- El navarro José Luis Arrieta, hoy técnico del Movistar, recuerda cómo fue primero allí en 1999
Publicado el 21/07/2011 a las 00:05
Henri Desgrange, el padre del Tour a comienzos del siglo XX, tuvo la idea de meter la carrera por los Pirineos en 1910. Vista la huella que dejaron el Tourmalet, Aubisque y Peyresourde, un año después exploró territorio alpino. El 10 de julio de 1911 la carrera pasaba por primera vez por el Galibier, un punto inhóspito, a 2.556 metros de altitud con más de 30 kilómetros de subida, el techo de la carrera. Un francés, Emile Georget, tardó más de dos horas y media en coronarlo. Cuando lo hizo se dirigió a los espectadores que estaban allí: "Os he dejado sin aliento". Y siguió rumbo a Grenoble, donde ganó una etapa que tenía 336 kilómetros. El Tour celebra hoy el centenario de ese estreno de los Alpes, y lo hará con el primero de los dos pasos en el Galibier en una jornada terrorífica: 200 kilómetros con el Agnel e Izoard en el camino.
El Tour de Francia 2011 tendrá su juez en el legendario Galibier. En sus rampas se han escrito páginas históricas de ciclismo. Allí se dejó la vida el vizcaíno Cepeda en 1935, Bartali rompió a Bobet para cuatro años más tarde ser descabalgado por Coppi y para sufrir una caída en 1937 en la que le hizo un regate a la muerte... En un Galibier lluvioso Pantani destrozó a Jan Ullrirch en 48 minutos de subida.
El Galibier tiene dos vertientes. Hoy se ascenderá por el Lautaret, la más asequible. Mañana se hará por la más dura, la que empalma Telegraphe y Galibier. Un navarro, José Luis Arrieta, fue el último español que lo coronó en primera posición. Lo hizo en 1999.
El aire, y la estrategia de hoy
El Galibier ha sido, es y será el techo del Tour. Hoy su cita está a 2.654 metros, 98 más que la primera vez que se ascendió, porque en 1970 se reformó la subida. Es un puerto interminable, frío, que va consumiendo al ciclista. El 14 de julio de 1999 Arrieta lo conquistó en solitario.
"Yo iba en una escapada con otros cinco y en el Telegraphe me fui para arriba solo, coroné en solitario y luego me quedé esperando a Zülle para llevarle hasta Sestriere", explicaba ayer José Luis Arrieta. "Son más de 30 kilómetros subiendo, es una hora y media subiendo. Es largo y es duro, y se nota la altitud, que estás por encima de 2.000 metros. Se nota en que te falta el aire, aún yendo bien. En una subida tan larga que si te olvidas donde estás te acaba cayendo mucho tiempo. Hay que saber tener la cabeza fresca, distraerse cuando lo pasas mal y estar concentrado para dosificar muy bien las fuerzas".
Pasar primero por el Galibier tiene premio, no un trofeo, sino un premio en metálico, el Memorial Henri Desgrange en memoria de quien fuera el padre del Tour. "Pasas a la historia y te llevas un premio en metálico que luego se reparte con el equipo", explica.
El Tour vivirá hoy su primer paso por el Galibier. Será por Lautaret, una vertiente más larga pero más asequible. "Es una subida en la que a rebufo vas bien, salvo los últimos 7 kilómetros son los más duros. El jueves se pasará por el lado más duro, y será aún más complicado porque la etapa es más corta y se irá muy rápido", dice Arrieta.
El Galibier de hoy hay que enmarcarlo en un escenario distinto. Es la meta de una etapa que tiene 200 kilómetros, con dos puertazos de aperitivo, el Agnel (donde se despeñó Pereiro) y el mítico Izoard. ¿Cómo plantear la batalla? "Quién plantea un ataque desde el Agnello, eso es una locura y los equipos se van a controlar para que no manden gente para adelante... Tendrán que esperar al Galibier".