Es lo que hay

El peligro que encierra el fenómeno Seixas

La confirmación de Seixas en la Itzulia tiene también una cara B

El ciclista francés Paul Seixas (Decathlon CMA CGM Team) levanta los brazos en Eibar tras la quinta etapa de la Vuelta al País Vasco 2026
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El ciclista francés Paul Seixas (Decathlon CMA CGM Team) levanta los brazos en Eibar tras la quinta etapa de la Vuelta al País Vasco 2026EFE
El ciclista francés Paul Seixas (Decathlon CMA CGM Team) levanta los brazos en Eibar tras la quinta etapa de la Vuelta al País Vasco 2026

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Luis Guinea

Publicado el 13/04/2026 a las 11:24

El ciclismo mundial ha quedado embelesado por un nuevo fenómeno, otro genio precoz. Es francés, se llama Paul Seixas y tiene 19 años. Esta semana el ciclista del Decathlon ha dejado boquiabiertos a aficionados al ciclismo en particular y el deporte en general por la aplastante superioridad con la que ha ganado la Itzulia: clasificación general, tres triunfos de etapa, premio de la montaña, de la regularidad, mejor joven… Y no solo eso, cantidad sumada a calidad. Porque Seixas ha destrozado a todos sus rivales en la contrarreloj, siendo el mejor escalador y sorprendiendo a todos con unos descensos memorables. El chico tiene trazas de campeón todoterreno.

Le ha faltado medio minuto a la prensa francesa y a las firmas especializadas para proclamar a los cuatro vientos a Seixas el alter ego de Tadej Pogacar, no para un medio plazo sino para un futuro inmediato. Sueñan los medios galos con un duelo al sol en el próximo Tour, alimentando la ilusión de que un francés vuelva a llegar de amarillos a los Campos Elíseos parisinos 41 años después, cua-ren-ta y uno. Y los aficionados se frotan las manos por vivir un cara a cara de verdad, de los que enganchen mañana, tarde y noche a todo lo que compitan estos dos fenómenos.

Pero la confirmación Seixas tiene también una cara B -y no entro a la farmacología-, que no es otra que el acelerón que volverán a dar los equipos World Tour para detectar y fichar de inmediato ya no a juveniles, sino a cadetes que apunten alguna manera o tengan buenos números para tratar de encontrar al nuevo mesías del ciclismo. Una moda que se lanzó con la aparición de Pogacar, y que en algunos casos no ha respondido a ninguna lógica. Por mucho que haya arrasado en la Itzulia o le haya plantado cara en la Strade Bianche a Pogacar, Seixas no deja de ser un chavalillo de 19 años, sobre cuyos hombros no se debería descargar las ansias de victoria ciclista de todo un país. Que el tipo es un fenómeno y funciona, perfecto. Pero conforme al paso que marque la lógica.

Y el fenómeno Seixas también tendrá un efecto colateral próximo. Si Seixas ha explotado a los 19 años, ¿por qué no lo pueden hacer otros a su misma edad o incluso antes? Y por ende, ¿de qué sirven en realidad las categorías de formación, si a un chico/a de 19 años se le puede tener ya en la elite ganando? Lo que no se cuenta luego es cómo se gestionan las frustraciones.

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