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Giro de Italia

Démare es la estrella del esprint y Almeida sigue la vida en rosa

Foto del francés Arnaud Demare celebra tras cruzar la línea de meta al ganar la sexta etapa del Giro de Italia 2020.
El francés Arnaud Demare celebra tras cruzar la línea de meta al ganar la sexta etapa del Giro de Italia 2020.
EFE
  • Efe
Actualizada 08/10/2020 a las 18:37

El campeón de Francia, Arnaud Démare (Groupama), es el rey del esprint del Giro y lo demostró dando la segunda lección a sus rivales como ganador de la sexta etapa, entre Castrovillari y Matera, de 188 kilómetros, en la que el portugués Joao Almeida (Deceuninck Quick Step) retuvo la maglia rosa.

Démare, de 29 años, aguantó junto a los principales velocistas los rigores de las subidas urbanas de Matera y se impuso con autoridad, como una estrella fugaz, con un tiempo de 4h.54.38, por delante del australiano Michael Matthews (Sunweb) y del italiano Fabio Felline (Astana).

Doblete para el ciclista galo, su tercera victoria en el Giro, en el que ya ganó una etapa en 2019, y la duodécima en una temporada bastante fértil para el ciclista de Beauvais, orgulloso de lucir el maillot tricolor y de ganarle además la partida a Peter Sagan por la camiseta "ciclamino" por puntos.

En la general no hubo alteraciones. Los favoritos estuvieron atentos ante un final complicado y no se produjeron despistes de bulto. El portugués Joao Almeida vive la vida en rosa, seguido por el español Pello Bilbao (Bahrain McLaren) a 43 segundos y por el holandés Wilko Kelderman (Sunweb) a 48.

La etapa salió de Castrovillari, la localidad más importante del Parque Nacional de Pollino, con prisa para 4 corredores que atacaron en el kilómetro cero. Nada más salir, dos cotas, en la primera ya habían abierto diferencia Whelan (EF Pro Cycling), Frapporti (Vini Zabu), Bais (Androni) y Zana (Bardiani), con licencia del pelotón para andar camino y soñar con imágenes de gloria.

Mientras el cuarteto rodaba a placer, con ventajas que llegaron a ser de 10 minutos, el Deceuninck asumió la responsabilidad de marcar el ritmo de persecución, dejando claro que la maglia rosa de Almeida no se regala.

EL BORA DE SAGAN ARRUINA LA FUGA

A los hombres del líder les tomaron el relevo los del Bora, además en serio, agarrando el látigo para decidir el ritmo de persecución. La intención era clara, tratar de colocar a Sagan en la quiniela por la victoria, si bien el final ondulado, en teoría no era el más adecuado para el eslovaco triple campeón mundial, quien fue octavo en meta.

Dicha intervención tuvo efectos inmediatos. A 60 de meta el retraso del grupo principal era de apenas 3 minutos. El grupo del Bora tuvo la culpa de que la avanzadilla se rindiera a 15 de Matera

Por el camino, Demare cosechó dos puntitos en el esprint intermedio de San Severino Lucano, acercándose a Sagan en la lucha por la maglia "ciclamino" por puntos.

El aliciente puntuable del día era la Galleria Millotta, un tercera de 4,7 kilómetros al 6,9 por ciento que no alteró el orden. Debilitó aún más la escapada, en la que el australiano Whelan trató sin éxito una última rebelión.

GANNA TENSA, DÉMARE LA ESTRELLA DEL ESPRINT

En la aproximación a Matera los favoritos se colocaron delante ante un final que podía encerrar sorpresas, sobre todo un repecho de 750 metros al 10 por ciento a 2,5 de la última línea.

Se llegaba a ciudad famosa por los "Sassi", casas excavadas en la roca típicas de la región de la Basilicata y Apulia, una localidad muy cinematográfica donde se han rodado innumerables película, sobre todo de temas bíblicos.

Los actores debían ser los esprinters capaces de afrontar algunas cuestas, ante aquellos que debían aprovechar esas dificultades para largarse y evitar una "volata" al uso.

Con el líder Almeida atento en cabeza se tensó el final con el Groupama de Demare afilando el grupo y Filippo Ganna de locomotora, aunque esta vez el italiano pronto se desfondó.

El repecho peligroso no eliminó a nadie, aunque algunos quedaron tocados. Arriba llegó un numeroso grupo con los candidatos previstos. Nibali intentó el despegue a 800 metros, después trató de sorprender Fuglsang, pero las cámaras no iban a ser para los favoritos.

La película se la montó Démare con un espectacular esprint que no admitió discusión. Cuando arrancó se fue. Sin más. Fue el actor estelar en un lugar mágico, Patrimonio de la Humanidad, donde las cámaras inmortalizaron el triunfo del campeón galo, que suma y sigue.

Este viernes la séptima etapa llevará al pelotón desde Matera a Brindisi a través de 143 kilómetros.

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