Entrevista

Nacho Moyano: "El equipo me ha contagiado sus ganas de comerse el mundo"

Cambió Cangas por Pamplona y la Liga Asobal por la División de Honor Plata. Y no se arrepiente. El técnico madrileño se muestra “encantado”

Nacho Moyano, entrenador y director deportivo de Anaitasuna además de seleccionador nacional júnior masculino de balonmano, posando en la calle de Mayor de Pamplona
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Nacho Moyano, entrenador y director deportivo de Anaitasuna además de seleccionador nacional júnior masculino de balonmano, posando en la calle de Mayor de PamplonaIRATI AIZPURUA
Nacho Moyano, entrenador y director deportivo de Anaitasuna además de seleccionador nacional júnior masculino de balonmano, posando en la calle de Mayor de Pamplona

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J.J. Imbuluzqueta

Publicado el 26/12/2025 a las 05:00

Puntual, sonriente y andando por la cuesta de Santo Domingo, Ignacio Nacho Moyano Martínez llega al centro de Pamplona, su ciudad, su casa, desde que el pasado verano se hizo cargo del equipo de Anaitasuna tras su descenso de la Liga Asobal y aceptó el enorme desafío de reconstruir la sección y una plantilla muy renovada y rejuvenecida tras las múltiples salidas y el reajuste económico en la División de Honor Plata masculina. 

Acabada la primera vuelta de la liga, el equipo es 7º con 1 puntos y jugará la segunda ronda de la Copa del Rey. ¿Qué tal se encuentra?

Está siendo una experiencia más que satisfactoria. Estoy encantado, disfruto muchísimo entrenando, preparando la competición, compitiendo... El equipo va a muerte y yo con ellos. Sin ninguna duda. Es cierto que el cambio me costó mucho en un inicio. Pensaba que la morriña era un invento de los gallegos, pero la realidad es que la he vivido en primera persona y he tenido mucha. Pero este Anaitasuna, que es un equipo de gente muy joven, con muchísima ilusión y muchas ganas por comerse el mundo, me ha ido contagiando y ahora estoy encantado.

¿Está cumpliendo los cálculos previstos para la primera vuelta?

Al final es una carrera de larga distancia. Parecen tópicos pero es así. La Plata es una categoría mucho más difícil que la Asobal en cuanto a la competitividad que tienes. Evidentemente el nivel es distinto, es más bajo, pero aquí cada fin de semana tienes la opción de ganar o perder. En Asobal, aunque se quiera camuflar, muchas veces no es así. Aquí realmente el ganar y el perder en cada pabellón es una posibilidad real todos y cada uno de los días.

¿Mira mucho la clasificación?

No, ni la miro. No tengo ni idea de en qué puesto estamos. Sé los puntos que llevamos nosotros. Es algo que aprendí en Cangas y que no voy a dejar de hacer en mi vida. Al menos hasta que realmente la cosa no esté lo suficientemente caliente como para que tenga que hacerlo.

Cambió un banquillo de Asobal por uno de un histórico recién ascendido a Plata. ¿Ha notado la presión? ¿Cómo la lleva?

El otro día uno d e los jugadores hizo una reflexión. Decía que había mucha gente que cuando vio los nombres de la plantilla no es que no nos viesen ya peleando por la fase de ascenso si no que nos daban peleando más por la parte de abajo que por la de arriba.Pero nosotros, a base de nuestro trabajo, de nuestra competitividad y de cómo estamos haciendo las cosas, estamos colocándonos en un sitio en el que, a lo mejor por nombre, historia y escudo sí que podía correspondernos, pero que por la poca experiencia de los jugadores igual no. Ha habido muchos tramos de partidos que hemos estado jugando con un equipo que el año pasado, en el 100% de los casos, estaba jugando en Primera Nacional, a excepción quizá de Mikel Redondo.

Y, además, las lesiones...

Da un poco de rabia, Al final te lastran y te limitan muchísimo. Prácticamente la primera línea que nosotros considerábamos que era la que más peso iba a tener en el juego -tanto Palacios como Marco Moreno o Iker Aguilera- ha estado fuera toda la primera vuelta, junto al palo que supuso también la lesión de Nico Ayúcar. La parte negativa es ésa, la parte positiva es que la gente que ha tenido que coger peso lo ha hecho a muy buen nivel y está cogiendo una experiencia brutal.

Al llegar dijo que el primer objetivo era estabilizar la sección. Es también director deportivo. ¿Se ha cumplido?

Sí, yo creo que el parar un poco el golpe del descenso, el shock de todo lo que pasó, la reestructuración... sí se ha conseguido. También digo, y ya lo he hecho de manera interna, que la situación en la que estoy ahora mismo es momentánea y debe ser puntual. No es sostenible que una sola persona dirija el primer equipo masculino y, además ocupe el cargo de director deportivo o coordinador de la sección. Es necesaria que entre otra person apara el mejor funcionamiento de la sección.

¿Ha habido algún momento en que haya pensado: ‘en qué lío me he metido’?

Sí, muchos, muchos. El verano prácticamente entero hasta que echó un poco a andar todo. Y, recurrentemente, algunas semanas siempre tienes algún rato que lo piensas. Dices que no puedo más, que he llegado a mi límite. Luego vas a entrenar al equipo, te acuerdas del porqué estás en esto, de lo que te hace ilusión y de lo que realmente te gusta, que es entrenar. Pero soy una persona que le gusta hacer las cosas bien y mi miedo es que, como estoy entre dos aguas, no termino de estar volcado ni en una ni en la otra y siempre creo que me estoy quedando a medias en todo. No es una sensación cómoda.

¿Y que le aporta en ese caso Jesús Benedited, su ayudante?

Ya traté de llevarle a Cangas como segundo . Le conozco de la etapa de Madrid, de toda la vida, siempre de competir contra él. Jesús es una persona que siempre me ha llamado mucho la atención por su manera de dirigir, por su manera de ser. Es un poco contrapuesto a mí. Él es mucho más calmado, quizás mucho más racional que yo, que soy mucho más emocional y creo que un primer entrenador debe intentar buscar un complemento así en su segundo entrenador.

Llegan las vacaciones y el descanso, pero ¿qué espera de la segunda vuelta?

Creo y espero que tenemos que seguir peleando ahí arriba. Con mayor o menor éxito, acabamos la primera vuelta enganchados a los puestos de playoff. El objetivo tiene que ser ése. Ojalá nos dé. Tenemos que seguir pensando en el día a día, en el partido a partido. La experiencia nos ha dicho que va a haber muchos tramos malos y muchos tramos buenos, pero hay que aguantar y quedarnos enganchados hasta el final.

SUS DATOS
​Nombre:
Ignacio ‘Nacho’ Moyano Martínez.
Nacido en: Majadahonda (Madrid) el 12-IX-1987 (38 años).
Familia: casado desde el pasado junio con la pamplonesa Leyre Fernández de Aranguiz.
Trayectoria: entrenador en el Ikasa (2 temporadas), Cangas (6) y ahora en Anaitasuna, donde es también director deportivo. Además es seleccionador nacional júnior masculino.

“Echo de menos los paseos por la playa; los he cambiado por los del Arga”

Casado desde el pasado junio con la navarra Leyre Fernández de Aranguiz -árbitra de balonmano que llegó a dirigir partidos en Primera Nacional y actual oficial en la selección navarra cadete masculina y con el cambio de residencia de Cangas de Morrazo al barrio de la Rochapea en Pamplona, la vida a Nacho Moyano le ha cambiado de forma notable. Mucho más allá de aspecto puramente profesional y deportivo. 

En su casa, ¿el balonmano es un tema tabú o es tema inevitable?

(Ríe) No, no. Creo que no sería capaz de estar con una persona para la que el balonmano fuera un tema tabú. Tengo la suerte de que a los dos nos liga bastante ese deporte, a los dos nos gusta. En mi caso tengo la suerte de considerarlo mi trabajo y para ella es su hobbie. Más allá de que alguna vez a ella le salga ya por las orejas y explote, como es normal, en líneas generales, nos une bastante.

¿Qué tal lleva el cambio de Cangas a Pamplona?

Estoy contento. Aunque la verdad es que me costó mucho adaptarme a no tener mar. Casi es lo que peor he llevado. Cuando no lo has tenido, no lo tienes en cuenta y te da igual. Pero cuando lo has tenido y lo pierdes... Es un elemento que de repente pasas a echar en falta. Parece una tontería, pero el ir a pasear al mar, dar paseos por ña playa... Era un desahogo y algo que me ayudaba mucho. Aquí tenemos río y, bueno, los paseos por el Arga han sustituido los paseos por las playas de Cangas. Por lo demás, Pamplona es una ciudad espectacular. Siempre he dicho que para mí Pamplona es una de las ciudades en las que yo viviría porque tiene el tamaño ideal. No quiero un Madrid, reniego totalmente de lo que es el centro de Madrid.

¿Al menos ya tenía conocidos?

Sí, sí. Ya conocía Pamplona y Anaitasuna antes. En Cangas estábamos un poco nosotros y las amistades que hicimos allí. Pero aquí tenemos el entorno de familia o de amigos de toda la vida.

¿Algo que te haya sorprendido de la ciudad?

Me sorprendió ya el primer día. Para mí, lo mejor que tiene Pamplona es la mezcla de culturas, de ideas, de tipos de persona. Eso es algo que me llamó mucho la atención. La mezcla que hay aquí quizá en otros sitios no es tan evidente o no la percibo tan exagerada.

¿Cuál es su zona favorita?

El paseo del Arga me gusta mucho. Me gusta bastante andar. Voy a todos lados andando, el coche lo toco más bien poco. De hecho, me crucé Pamplona entera para ir a la consulta de Zruspa -Javier Miguel Aquerreta, médico de Beti Onak y de la selección nacional júnior- en Mutilva. Hasta allí me fui un día andando tranquilamente desde casa un día. Además, le cogí bastante afición a las bicis del ayuntamiento y las usamos bastante. Así que solemos pasear por el Arga y al acabar, cogemos una bici para volver.

¿Cómo es su rutina más allá de los entrenamientos? ¿Qué aficiones tiene?

¿Aparte de ver balonmano y estudiar balonmano? (Ríe) Me suele levantar muy temprano, a las 6.15 o 6.20. Y para las 7.00h suelo estar en Anaita. Si toca voy un rato al gimnasio y, si no, voy a trabajar directamente. Luego, un par de días a la semana juego al pádel un rato por la mañana. Y siempre voy a comer a casa con mi mujer y luego, hasta media tarde, tenemos un rato juntos, de ocio, para pasear o quedar a tomar algo... Después voy de nuevo a Anaita para afrontar la tarde hasta las diez de la noche. El viernes sí que es un día un poquito más nuestro, digamos.

¿Es más de series, de lectura, de música...?

No he sido nunca muy de leer, pero ahora estoy poniéndome. Voy un poco más a impulsos. Estoy enganchado a una trilogía de Santiago Posteguillo. Estoy ya por el segundo. El primero se llama Africanus, el segundo se llama Las legiones malditas, que es con el que estoy ahora, y el tercero que todavía no he empezado (La traición de Roma). Luego, somos de series y de películas por igual. He visto hace poco la de Anatomía de un instante, que me la he devorado, y la de Yakarta, que también nos la hemos visto prácticamente en dos o tres tardes.

SIETE METROS
​1 ¿Su mejor recuerdo navideño?
Te diría que, de niño, el Día de Reyes al completo: desde por la mañana hasta que acababa. Empezando en mi casa que era donde dormíamos toda la familia materna, abuelos y tíos incluidos-. Luego, después de comer, íbamos a ver a la familia paterna y terminábamos en casa de una tía mía, que es como mi segunda madre.
2 ¿Su juguete, su regalo navideño favorito?
Pues mira, le tengo mucho cariño y he echado muchísimas horas a un subbuteo que me regalaron cuando era pequeño, un juego de muñequitos como de fútbol al que le pegabas con el dedo y tirabas una bolita. Ahí hacíamos nuestras historias mi hermano Hugo -3 años menor- y yo.
3 De menú navideño...
Bueno, no cambia mucho respecto al que elegiría cuando era niño, que soy bastante rarito para comer. Me gusta mucho el cabrito o el cochinillo con patatas asadas. Y de primero,caldo del que hacía mi abuela, a cientos de millones de grados porque así lo ponía. De postre, una especie de mousse de limón, ligerilla. Eso sí me recuerda a Navidad. Ah, y por supuesto, entrantes: embutidos, langostinos y demás, para intentar llegar al primer plato a punto de vomitar (ríe).
4 Si su equipo fuese un belén, ¿quién sería el rey mago más puntual? El rey mago más puntual, el quizá más responsable, cuadriculado, sistemático y educado, creo que sería Oleg Kisselev.
5 ¿Y el pastorcillo más divertido, el alma de la fiesta, el que canta con la pandereta?
Sí, el más alegre, el que le da más ambiente al vestuario. Ahí, Ander diría quizá. Sí, elegiría a Ander Martín.
6 Su noche ideal en Navidad es de ¿cena, sofá, manta y peli o cena con muchos comensales y sobremesa hasta las tantas?
Para mí los viernes son días de sofá, manta y, te diría, peli pero igual cambiamos película por partidos de balonmano. Mi mujer, la pobre, ya lo tiene asumido: hasta que no acabe el último partido de balonmano de la noche, no hay peli o no hay serie. Ése es nuestro plan del viernes. Por eso, para la Navidad, después de la comida o cena navideña que toque, una sobremesa larguísima, jugando a juegos de mesa -que son algo que me encantan y, sobre todo, el Catan- con mi familia. Ése sería el plan ideal. De hecho, cuando vivía en Madrid, prácticamente, casi todos los domingos lo hacíamos y, ahora, es algo que echo muchísimo de menos.
7 ¿Qué deseo pediría a los Reyes Magos, Olentzero Papá Noel? A cualquiera, al Olentzero también me vale que ya estoy hecho a la zona y muy integrado. Salud para todos los míos, para mi familia, para mis amigos. Eso es lo que pido realmente. Y para el equipo. Que los jugadores lesionados vayan estando más presentes para ayudarnos y dar un poquito más de calidad a los entrenamientos. Pero no lo digo por falta de ganas ni actitud, que es algo que no puedo achacar ni lo más mínimo a la plantilla, sino por efectivos. Va a sonar muy así pero es la realidad: no tengo la más mínima queja de los entrenamientos de este equipo. Ninguna. Contaría con los dedos de una mano los días que me he ido descontento de como se ha entrenado.

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