Antonio Bazán vuelve a casa: "No puedo quejarme lo más mínimo"
Vuelve a casa. Este sábado va a jugar en ‘su’ pista, contra sus amigos y frente a un equipo del que fue capitán y del que sigue pendiente. Pero, en esta ocasión, lo hace de azulgrana y un objetivo claro: ganar


Publicado el 22/11/2024 a las 05:00
No se esconde. Honesto como siempre, Antonio Bazán Legasa sabe que mañana sábado se le va a “hacer muy raro” no irse al vestuario de Anaitasuna, calentar con Javier Angulo, hacer piña con Albizu, Aitor García, Elustondo... o saltar a la pista con el brazalete rojo sobre la camiseta verdiblanca. El internacional de Zizur, de 28 años y ganador en lo que va de campaña de dos títulos (Supercopa Ibérica y Supercopa catalana), vuelve a casa pero, en esta ocasión y debido a los compromisos profesionales que como médico rehabilitador le llevaron el pasado verano al instituto Guttmann en Barcelona, lo hará vestido de azulgrana (18.15h).
Regresa por primera vez a Anaitasuna como visitante...
Va a ser muy raro, la verdad. Pero es lo que toca. Va a ser un partido muy especial. Ver ahí a tantos conocidos, a los amigos, en un sitio donde hemos pasado tanto y durante tantos años, tantos recuerdos... Uf. Eso sí, tengo muchas muchas ganas de que llegue y, sobre todo, de disfrutar el partido y esa tarde al máximo. Al llegar al pabellón tendré nervios pero estoy convencido de que, en cuanto salte a la pista, todo quedará al margen y solo tendré un objetivo: ganar sí o sí. Ojalá pueda tener minutos de juego y sea un buen encuentro.
Si juega, se verá las caras en el pivote con su sucesor en la capitanía: Aitor García.
Sí (ríe). Es lo que digo. Me va a resultar extraño enfrentarme a mis ex compañeros. Con muchos sigo hablando por teléfono. Pero también creo que puede ser algo chulo y para disfrutar. A Anaita le sigo sintiendo muy dentro, como mi equipo. Le he visto jugar bastantes partidos, mantengo el contacto...
¿Y qué le parece la situación del Helvetia? Está sufriendo con los resultados en este inicio de liga...
Está siendo un arranque igualadísimo, la gran mayoría de los resultados están siendo super ajustados y los partidos se están decidiendo en detalles. Y el hecho de que no estén teniendo fortuna y sacando los resultados que quieren seguro que les genera tensión. El equipo ha cambiado y siempre cuesta un poco ajustarse. Pero también digo que me ha gustado mucho la actitud del equipo, esa pelea y ese derroche de garra. Y la defensa, que es algo que siempre hay que trabajar, que requiere adaptación y cuesta, está siendo muy buena. Estoy seguro de que si siguen en esa línea, en cuanto cojan más ritmo y encadenen algunos resultados favorables, van a salir de esa situación.
Este sábado le tendrá en frente.
Estoy seguro de que va a ser un partido duro. Ellos lo van a plantear con valentía. A ganar. Sí o sí. Seguro. Conociendo a Quique (Domínguez) no va a ser de otra forma. Independientemente contra quien juegue, el Helvetia sale a la pista a por el partido, a darle velocidad y a correr. Incluso no descarto planteamientos para sorprender como el de atacar con siete como en otras temporadas. Otros equipos igual renunciarían a esa forma de juego, pero ellos no. Y ya digo que en el trabajo defensivo también están bien.
Ustedes llegarán tras haber jugado este miércoles frente al Nantes.
Sí. Era un partido importante para la Champions. Ya hemos superado el ecuador de la fase de grupos y el objetivo prioritario es acabar entre los dos primeros de grupo. Y la semana que viene nos veremos con el Magdeburgo de Sergey Hernández... Pero no es algo que tenga demasiado incidencia en un equipo como el Barça.
¿Qué se siente al pertenecer a una plantilla con tantas estrellas? Su taquilla está entre la de Emil Nielsen y la de Thiagus Petrus.
Orgulloso, agradecido por la oportunidad y muy contento. No puedo poner ni un pero. Eso sí. Sé que aquí se pide el máximo siempre. La exigencia, la competitividad y la ambición es máxima. Se trata de ser los mejores en todo lo que juguemos. Ganar. Siempre. No hay más. Y para eso hay que dar el 100% en todo momento. Puede parecer que, en la liga, hay veces que el equipo se relaja. Nada que ver.
¿Y cómo lleva esa situación?
Al principio me costó un poco, la verdad. El estilo de juego, algunos automatismos, las dinámicas de trabajo... Pero cada vez estoy ya más cómodo y con más confianza. Sé cuál es mi rol y que hay situaciones en las que no llegó al nivel. Pero trato de estar lo más preparado posible y ayudar. He jugado algún minutillo en Champions, en liga... Al principio llegué con mucho respeto. Era el nuevo y no sabía cómo iba a resultar, pero la acogida fue muy buena y estoy muy contento con el equipo y con el ambiente de vestuario. Eso ayuda a centrarse en lo balonmanístico.
Sus compromisos médicos le llevaron a salir por primera vez del Helvetia, irse a una ciudad nueva, luego llegó la opción del Barça... ¿cómo está siendo su día a día?
No puedo quejarme lo más mínimo. Está saliendo todo a pedir de boca y, aunque al llegar eran todo incógnitas y preocupaciones por temas tontos como el transporte o los tiempos que iba a necesitar para cuadrar todo, estoy disfrutando de la experiencia. Estoy encantado. En el balonmano, en el instituto Guttmann y en el plano más personal. Me están ayudando todos mucho para hacerlo posible.
SUS DATOS
Nombre: Antonio Bazán Legasa
Nacido en: Zizur (19-V- 1996)
Familia: su padre Antonio es cirujano plástico y su madre Mari Carmen, bióloga. Tres hermanas: Marta (ginecóloga), María (cirujana) y Paula (estudia Medicina)
Posición y dorsal: pivote, 3.
Estudios: acabó Medicina, especializándose en Rehabilitación.
Trayectoria: tras formarse en el Ardoi, se unió a Anaitasuna en 2013 y debutó, precisamente, en el Palau ante el Barça. Este verano fichó por el club azulgrana. Internacional absoluto y campeón en los Juegos del Mediterráneo en 2022, también fue campeón del mundo y europeo júnior.