Balonmano
Ernesto Goñi sufre una trombosis en la vena subclavia izquierda: "Lo que más me duele es tener que parar ahora"
Ernesto Goñi, lateral pamplonés del Helvetia Anaitasuna, está ingresado desde el pasado lunes 22 de enero en el Hospital Universitario de Navarra y se perderá lo que queda de la Liga Plenitude Asobal


Actualizado el 26/01/2024 a las 22:41
Su voz suena tranquila, sosegada. El pamplonés Ernesto Goñi Macua, lateral del Helvetia Anaitasuna de 22 años, responde a la llamada mientras espera a la cena y descansa en una habitación del Hospital Universitario de Navarra en Pamplona. Lo hace unas horas después de que este jueves le eliminasen el trombo que se había formado en la vena subclavia izquierda y que le detectaron el pasado lunes 22 por la mañana. Un coágulo de sangre atascado en un vaso que une la zona axilar con la vena cava superior, uno de los vasos más importantes del cuerpo y que lleva de retorno la sangre poco oxigenada al corazón para que sea bombeada de nuevo hacia los pulmones y reoxigenada.
HINCHAZÓN Y RIGIDEZ EN EL BRAZO
“No me ha dolido en ningún momento. Lo único, la molestia de la inflamación y la rigidez del brazo que noté el lunes. Estoy bien. Lo que más me duele es tener que parar ahora”, reconocía. “Me lo han podido quitar ya hoy (por ayer). No sé cómo se llama el tratamiento que me han hecho pero parece que ha ido todo bien. Aún me tienen que hacer algunas pruebas más y ver todo bien. Parece seguro que no voy a poder jugar en lo que resta de esta temporada. Pero para la siguiente no me han dicho todavía nada y espero que sí pueda estar”, exponía el joven jugador zurdo, quien, en principio, deberá permanecer ingresado en el centro unos días más, “hasta el próximo martes”, detallaba.
El jugador acudió a Urgencias del Hospital Universitario de Navarra el pasado lunes acompañado por su padre. “De repente noté como se me inflamaba la parte alta de la espalda y como que la hinchazón iba hacia el brazo. Además cada vez se me fue poniendo más rígido y, ahí, es cuando decidimos acudir a que me viesen”, recordaba el lanzador, que había logrado hacerse con minutos de juego durante el tramo final de la primera parte de la Liga Plenitude, con 16 goles en 24 lanzamientos (66%) en los últimos cuatro duelos para un total de 21 tantos en 33 tiros (64%) en lo que va de liga.
“Me encuentro bien. Lo he estado todo el tiempo”, añadía el navarro, quien ya recibió esta semana la visita de varios de sus compañeros de vestuario mientras que el técnico Quique Domínguez sigue su evolución llamándole o contactándole “todos los días”.
“Ha sido un susto pero, por suerte y a la espera de ver qué dicen las pruebas, se va a quedar en eso. Por lo que parece va a ser una recuperación larga aunque aún no tenemos un protocolo ni unos plazos establecidos a la espera de los resultados de estos próximos días”, reconocía el técnico.
Precisamente, la lesión de Goñi llega apenas un día después de que el equipo recuperarse a uno de sus lesionados de más larga duración, Ander Torriko. El central reapareció el sábado 20 en Zumaia en un duelo frente al Bidasoa -en el que Ernesto Goñi pudo colaborar en la victoria verdiblanca por 29-35- tras casi tres años de baja por distintas lesiones de rodilla.
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Mateo Garralda sufrió una lesión similar tras la Copa de Europa del Portland
Es una lesión “poco frecuente” pero no inusual en el mundo del balonmano. Y, de hecho, la trombosis en la vena subclavia izquierda que se le ha detectado a Ernesto Goñi Macua tiene un precedente en el balonmano navarro al máximo nivel. Y también se trató de un lateral lanzador como el pamplonés aunque, en este caso, zurdo. El emblemático jugador burladés Mateo Garralda Larumbe sufrió una lesión similar a la que tiene el joven jugador del Helvetia Anaitasuna. Se la detectaron después de que, con el Portland San Antonio, Garralda lograse en abril de 2001 el triunfo en la Copa de Europa.
“Hasta ahora sólo conocía el caso de una nadadora que le contaron a mi hijo en Medicina y el mío”, reconocía el burladés, quien no dudó en mandar ánimos al joven lateral pamplonés. “Entre el primer y segundo partido de la final, noté la mano hinchada. Pero no le di importancia. Pensé que sería algún golpe. Y a los pocos días de ganar en el Palau volamos a Canarias para jugar con el Galdar. Allí seguía la mano igual. Jugué y, antes de volar de vuelta, me recomendaron que tomase un par de aspirinas. No sabía por qué. Y al llegar a Pamplona ya tenía cita en la Clínica Universitaria y, justo antes de un acto oficial en el Palacio de Navarra, me confirmaron el trombo. 'Zruspa' -Javier Aquerreta, médico del San Antonio- se quedó blanco. Volar ida y vuelta a Canarias con un trombo... podía haber sido mucho peor”, recordaba.
Entonces, el actual entrenador del Albatro Siracusa italiano sufrió ese daño en su brazo de lanzamiento, el izquierdo, y estuvo unos cinco meses de baja, perdiéndose la Copa del Rey que los de 'Zupo' Equísoain ganaron en Ciudad Real al anfitrión y la Supercopa que vencieron, ya en septiembre, al Ademar en Tudela.
Garralda, con 31 años entonces y que jugó 11 más -hasta 2012, cuando pasó a ser entrenador-, siguió un tratamiento con heparina (anticoagulante) y luego otro “limpiar bien el cuerpo”. “Nunca he vuelto a tener problemas por aquello”, expone.
