El mecanismo de Claret Larraona
Tras quedar segundo en Interautonómica, Claret Larraona tiene la opción de jugar en Primera Nacional. Muchas son las claves por las cuales están donde están ahora. Son muchos años ya haciendo las cosas bien


Publicado el 29/05/2024 a las 05:00
No es un club muy grande, pero en él se han fraguado equipos y figuras importantes. Gestaron en su polideportivo a lo que en un futuro se convirtió en Planasa (luego llamado Basket Navarra) y han acogido a jugadores de alto calibre como Juan Labiano, María Asurmendi, Iñaki Narros o el joven Pablo Fernández, entre otros. Con el lema de acompañar a través del deporte y con la familiaridad como epicentro del club, Claret Larraona vive ahora un momento muy importante en su historia. El fin de semana pasado, el equipo masculino de Interautonómica llegó a la final del ascenso a Primera Nacional y, a pesar de que cayera ante los imperecederos de Humiclima (55-66), los “Bulls” (como se hacen llamar), si logran hacer frente a la gestión económica y organizativa, tienen posibilidades de adquirir la plaza para militar en una categoría que hace mucho que no pisan. 4000 personas siguieron en total la final a 4 en las instalaciones. Algo tiene el club de Pío XII.
Su estructura actual es atípica, pero eficaz. El entrenador de Interautonómica, Alejandro Fernández (Álex Fercho) no llega a los 30 años, pero lleva desde los 15 dirigiendo equipos en el club del colegio que le vio crecer y en el que ahora es profesor de primaria. Su presidenta (y primera mujer en serlo), Ana Chopitea (a los que sus hijos también entrenó Fercho), ve el potencial del club y apuesta por él. Con su llegada cambió el sistema jerárquico del club y ahora son distintas comisiones las que llevan las riendas. Ella, desde dentro, sabe perfectamente de qué es capaz Larraona. Todos lo llevan en la sangre.
DIFÍCIL DE EXPLICAR
Miguel García, uno de los jugadores insignia del “Inter” y estudiante de Medicina, confiesa que uno de los jugadores rivales de Clavijo, equipo al que se enfrentaron en semifinales el pasado fin de semana (79-60), agradeció que se celebrara la cita en las instalaciones de Larraona al ver la cantidad de personas que apoyaron con banderas, camisetas y carteles al club local. “Tenemos jugadores inscritos en el club que han venido a Larraona después de competir contra nosotros. Por su cuenta, han visto nuestra filosofía y quieren formar parte de ella”, admite Chopitea. Y es que, todo el que accede por la entrada de Pedro I, entra en un sistema que se retroalimenta. “¿Por qué vienen los niños de 8 años los sábados por la tarde aquí? Porque los mayores son unos referentes para los pequeños, porque se conocen sus nombres y les animan a venir”, explica la presidenta. Fercho en su día fue también jugador y García también entrena a equipos dentro del club. “Que tengas 20 años y estés con un bombo rodeado de chavales pequeños animando a un equipo dice mucho. Eso es porque hay unos valores que todo el mundo conoce y de los que la federación también está al corriente”.
Esto no es algo que haya pasado en los últimos coletazos de las ligas, cuando todo el pescado está vendido, el pabellón se ha llenado también en partidos en casa disputados durante la temporada regular. Quizá por eso el “Inter” solo ha perdido un partido en casa durante todo el año. Fercho admite que, en un principio, el equipo no iba con intenciones de ascender, ni mucho menos, pero la expectación lo requería. “A estos les decía que teníamos que jugar cada partido como si fuera el último. Viendo cómo venía la gente a animarnos con el pabellón lleno, nos tomábamos cada partido como una final”.
Cimentados en los valores de un colegio que aboga, entre otras cosas, por la humildad, las claves del éxito en la categoría tiene muchas aristas. Desde las labores del profesor Enrique Eguillor como preparador físico, la seriedad y el trabajo meticuloso de Fercho como cabeza visible, la profesionalidad de un grupo de jugadores (en su gran mayoría menores de 23 años) que se las ha ingeniado para sacar tiempo para entrenar, jugar, y crear contenido para sus redes sociales (bautizadas como “Larraona Hools”) hasta las constantes reuniones de la directiva para que todo llegue a buen puerto, el club es un ejemplo de cómo crear un ambiente deportivo sano y con proyección.
Ahora, cuando la temporada ha llegado a su fin y con la puerta abierta a un futuro prometedor, Chopitea reconoce que ha sido un buen año para el club. “Ha sido una experiencia personal importante para todo el mundo. Ha habido éxitos deportivos y en la organización, aunque todavía quedan cosas por mejorar”. A expensas de saber si al final adquieren la plaza, de momento Claret Larraona continúa con el mecenazgo de Aguerri y en el ojo del huracán tras la expectación del pasado fin de semana, donde, gracias también a la cobertura por Twitch, un mate de García en el contraataque recaudó 40 mil visitas en Instagram, además de que se duplicaran sus seguidores en la cuenta oficial. Sobre el año que viene, Fercho se muestra dudoso. “Hay que pensarlo, tenemos que ver qué gente está dispuesta a jugar”, reconoce. García sonríe. Tiempo siempre hay para lo que te gusta hacer.