LEB Plata

Mi madre. Mi amuleto

Hoy y siempre es su día. Pablo Fernández llegó al equipo esta temporada, apoyado por toda su familia, pero en especial por su madre, la que nunca puede faltar antes de cada partido con el Basket Navarra, el equipo que siguen juntos desde siempre

Pablo Fernández junto a su madre, Susana Chocarro, en el pabellón de Arrosadía, donde ambos disfrutan cada semana del baloncesto
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Pablo Fernández junto a su madre, Susana Chocarro, en el pabellón de Arrosadía, donde ambos disfrutan cada semana del baloncesto
Pablo Fernández junto a su madre, Susana Chocarro, en el pabellón de Arrosadía, donde ambos disfrutan cada semana del baloncesto

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Laura Villanueva

Actualizado el 30/04/2022 a las 14:38

Una vida entera. Cada decisión, cada entrenamiento, cada partido. En las buenas, siempre, y en las malas, el doble. “No puedo salir a jugar si mi madre no me ha llamado por teléfono. En Cartagena, el fin de semana pasado, me iba a la pista y de repente me acordé de ella. No me había llamado y les dije a todos: dadme treinta segundos, solo eso, hablo con mi madre y estoy. Así fue. Ganamos”, cuenta Pablo Fernández Chocarro (Pamplona, 2001).

El jugador del ENERparking Basket Navarra comenzó sus andaduras por el baloncesto gracias a su hermano Alejandro, al que su madre ya seguía. “Cuando vi que Pablo cambió el fútbol por el baloncesto le apoyé. A mí me encanta el deporte, yo jugaba a balonmano, y ahora muchas veces me siento yo sola a ver partidos de fútbol o baloncesto, lo disfruto”, dice Susana Chocarro. Son muchos años detrás de la barrera y para su hijo, su madre ya se está convirtiendo en una experta.

Este domingo es el Día de la Madre y Susana recuerda con ilusión un detalle que tuvo Pablo cuando era más pequeño. “En el 2017 jugaba un torneo en Larraona, donde estudiaba, y ganaron. Se clasificaron para el campeonato junior y como era nuestro día salieron todos con un cartel que ponía: Gracias mamá. Me emocioné. Fue un halago y creo que también una forma de recompensar lo que muchas veces hacemos los padres”, cuenta.

Pablo siente que su madre es como su consejera. “Siempre me dice algo antes de los partidos, me da charlas. Es mi amuleto. Dice que no me lesione, que lo disfrute, que tenga cuidado con las faltas. Ella no me dice nada técnico, pero es charla de madre. Poder escucharlo todos lo días es impresionante”, añade el jugador.

Juntos disfrutan hasta cuando las cosas no salen bien. “Cuando estoy jugando y le oigo gritarme me da cosa, ella sabe que lo estoy haciendo mal y es como que me gusta escucharle, pero también me da un poco de rabia porque me conoce. Me hace gracia porque sabe que lo hago regular, incluso me pregunta qué dice Jordi”, dice Pablo.

La familia Fernández Chocarro intenta vivir cada partido con su hijo, juntos han viajado este año a Ponferrada, a Gijón, a Santander... “Ahora lo sufrimos más en casa. Hay que ganar, pero siempre disfrutar. Creo que a raíz del baloncesto hemos salido mucho. Hemos ido a los partido cercanos, aunque también lejos. Nos dio pena no poder ir a Cartagena, pero estamos felices y más tras su llegada al equipo”, añade Susana.

UN AÑO DE ILUSIONES

Todo se profesionalizó en julio de 2021, cuando Pablo, aquel niño que iba a ver al Basket Navarra todos los viernes al Pabellón Anaitasuna con su bocadillo, se convirtió en uno de esos jugadores del equipo al que siempre ha seguido. “El fichaje lo viví con mucha ilusión. He estado siempre viéndolos, también en los años más gloriosos, y ahora jugar en ese equipo requiere responsabilidad porque hay chavales que me están viendo como lo hacía yo, aunque eso también me ilusiona”, dice Pablo.

Para su madre fue algo importante. “Lo sentí como un paso muy grande. Ahora esto es serio, no es ir al baloncesto en el tiempo que tienes, al revés, todo el tiempo es baloncesto, salvo estudios. Él está feliz y me gusta, me sorprendió que no comen mucho. Las raciones son normales, aunque con unos horarios un poco locos. Siempre procuro que meriende bien y que cene, aunque siempre llega muy tarde, yo creo que es porque sale el último de la ducha”, dice Susana.

Pablo sueña con el ascenso y su madre, entre la grada, lo comparte. “Le dije a papá entre risas que si subíamos me retiraba, en la cumbre. Aquí estoy feliz, ojalá pueda seguir jugando con el BNC mucho tiempo y seguir subiendo categorías”, cuenta Pablo.

Su madre está disfrutando cada etapa. “Para mí, el mejor momento del día es la cena. Llega y se sienta a contarnos qué tal el entrenamiento, el día… es nuestro ratico. Este sábado nos dejaremos la voz en Arrosadía y espero que mañana podamos celebrar el triunfo y Día de la Madre en familia”, añade Susana Chocarro.

Juste: “Pasar ante el Cartagena nos debe dar confianza”

Jordi Juste, técnico del BNC, analizó el encuentro. “Es un equipo muy físico, muy vertical y nos generó muchos problemas en los dos partidos de la fase regular. Es cierto que pasó un bache en enero, pero es un equipo sólido, que tiene las ideas claras y una filosofía de juego basada en ser agresivos en defensa. En ataque también tienen las opciones muy claras”. ¿Cómo afronta la eliminatoria? El técnico responde: “Pasar ante un equipo como Cartagena nos debe dar confianza. El rival querrá la revancha y seguro que nos prepara alguna situación diferente para sorprendernos”.

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