Jugadora del Osés Construcción Ardoi

Irantzu Etxeberria: "No sé estar sin jugar a baloncesto"

Con ocho años Irantzu Etxeberria vistió su primera equipación y, desde hace cuatro, cumple en el Osés Construcción Ardoi su sueño de jugar en la máxima élite del baloncesto navarro

Irantzu Etxeberria en las inmediaciones del Polideportivo Municipal de Zizur, donde compite con el Osés Construcción Ardoi
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Irantzu Etxeberria en las inmediaciones del Polideportivo Municipal de Zizur, donde compite con el Osés Construcción Ardoi
Irantzu Etxeberria en las inmediaciones del Polideportivo Municipal de Zizur, donde compite con el Osés Construcción Ardoi

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Laura Villanueva

Publicado el 19/02/2022 a las 06:00

SU segunda familia, su pasión, su trabajo y la razón para desconectar de todo. Así es el baloncesto para Irantzu Etxeberria Ventura (agosto, 1993), la escolta del Osés Construcción Ardoi, una persona alegre, extrovertida, optimista, trabajadora y muy luchadora. Una chica que pelea cada día por mejorar.

La navarra llegó al equipo hace cuatro años, tras su paso por el Club Baloncesto Lagunak, con el que disputó los playoffs de ascenso a la categoría en la que está ahora, Liga Femenina 2 Challenge. “Jugué contra Ardoi en esa fase, siempre habíamos sido rivales, pero el Lagunak no lo logró y nos llamaron. Así se empezó a formar la plantilla que tenemos ahora”, cuenta la jugadora pamplonesa.

Un equipo con mucha garra, del que destaca que no se cansa de pelear. “No tenemos nada que perder, sino mucho que ganar. Lo damos todo en la pista, salga bien o salga mal, pero lo peleamos”, añade. Unas compañeras que en poco tiempo se han convertido en su “segunda familia”, en un apoyo moral muy importante. “Fuera del vestuario quedamos mucho y eso también ha supuesto que aprenda a trabajar en equipo, un aspecto aplicable a mi trabajo y a la vida real. Me ha ayudado mucho a la hora de relacionarme”, dice.

UN TIRO PARA DESCONECTAR

Etxeberria es escolta, pero siempre le ha encantado defender. “Desde que empecé he sido de pelear en la pista, ya sea por un balón o por un tanto, pero es mi esencia. A veces me sorprendo conmigo misma, soy escolta y lo que más me gusta hacer es postear, todo lo contrario a mi posición, pero me siento bien haciéndolo”, cuenta la jugadora del Osés que acumula 174 tantos y 60 rebotes en 20 partidos.

Comenzó en este deporte cuando tenía 8 años, a la vez que practicaba la natación y el taekwondo, aunque terminó apostando por el deporte de la canasta por “las sensaciones y por lo que me llenaba”. Nadie de su familia lo practicaba, no fue heredado, pero le gustaba jugar en la cancha con sus amigas. “Es un deporte de equipo en el que compartes muchos momentos. Cuando pasaron los años muchas de mis amigas lo dejaron, aunque sí llegué a competir con algunas de ellas”, explica.

Una experiencia que recuerda con cariño. “Jugar contra alguna amiga es chulo, siempre hay mucha deportividad, pero es un partido bonito porque compartes pista contra alguien que conoces y con la que compartes pasiones más allá del deporte”, cuenta.

Miles de sensaciones y momentos que le han hecho disfrutar cada día, sintiendo que nunca ha sacrificado nada por el baloncesto. “Tengo un entorno de amigas que entienden que el fin de semana se lo dedico al basket, no todo, pero gran parte sí y cuando se hacen planes a los que puedo ir los disfruto el doble, se hacen con más ganas”. Además, el baloncesto se convirtió hace años en su desconexión, en la fórmula perfecta para el disfrute. “La mayor parte del tiempo, dejando aparte el trabajo y la vida social, se la dedico a mi deporte. Si tengo un día malo voy a entrenar y se me pasa”. Algo que también explicaba su compañera Itziar Arregui, la capitana del Osés Construcción Ardoi. “Coincido con ella, creo que cuando te atas las zapatillas, pisas la cancha y coges el balón se te olvida todo. Es importante sentirlo así. Si no, no lo disfrutas”.

DOS DÉCADAS ENCESTANDO

La navarra, después de veinte años, admite que no sabe estar sin jugar. “Hace mucho que no tengo un fin de semana para mí, pero eso me ha enriquecido, lo disfruto todo el doble”.

Un recorrido que todavía no quiere que finalice porque el paso de los años le ha hecho fuerte. Le ha permitido cerrar etapas en plena forma, obviando algún que otro esguince. “La lesión más grave que he tenido, entre comillas, ha sido este año. Me lesioné los intercostales de la costilla y la recuperación era reposo absoluto, algo que me puso un poco nerviosa, para que mentirnos”, añade. Los partidos desde el banquillo no los ha vivido muy bien. “Era horrible porque estábamos en una situación complicada y sentía que no podía hacer nada. Lo vivo con más intensidad que cuando estoy en el campo, a nivel de nervios”, dice.

No añora nada más como deportista, cree que a sus 28 años está disfrutando al máximo. “Ha cambiado todo. Ya no soy esa niña pequeña que soñaba con un equipo navarro que está en la elite, porque ese es el mío, el Osés. Para mí ha sido como una progresión y estos cuatro años han sido los mejores”. Aunque, le daría un consejo a la Iranzu Etxeberria del pasado, a la que comenzó con ocho años. “Me gustaría decirle que tuviera más templanza, era muy movida, muy inquieta, y no sabía gestionar muy bien las emociones. Además, le diría que disfrutara cada día, que hay momentos que no vuelven. Aunque, me quedo muy satisfecha con lo que he vivido. Ha sido el mejor tren al que me he subido y lo disfrutaré al máximo el tiempo que pueda”, cuenta Irantzu Etxeberria.

El Osés vuelve a casa para dar otra sorpresa

El Osés Construcción Ardoi se la juega este sábado ante el Azkoitia Azpeitia ISB (19:45h), un equipo de la parte baja de la tabla con muchas necesidades. Las de Jotas Unzué llegan motivadas después de romper el fin de semana pasado su racha de cuatro derrotas consecutivas ante un rival tan duro como era Recoletas Zamora. Aunque, el cuadro de Zizur no puede descuidarse si quiere mantener la plaza para pelear el ascenso que añoran sus jugadoras.

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