Arbitraje participativo
La otra cara del baloncesto
El arbitraje participativo llevó este sábado a doce infantiles a la cancha del Navarra Arena, una iniciativa donde han aprendido a valorar la figura del árbitro


Publicado el 06/02/2022 a las 06:00
Entender, reconocer y ayudar. Ponerse en el lugar del otro, asumir que cualquiera puede equivocarse y aprender de los errores. Así es la otra cara del baloncesto, la de la generosidad, la que le ha brindado a la Federación Navarra de Baloncesto (FNB) el galardón a la mejor federación navarra en 2021.
El arbitraje participativo fue un proyecto que puso la FNB en marcha hace dos años, junto a una comisión de clubes, y ha servido para ayudar a que cientos de jóvenes de la categoría Infantil comprendan la importancia y la complejidad a la que se enfrenta un árbitro. “Ha sido esencial para el desarrollo integral de los deportistas, a todos los niveles, y para visibilizar la labor arbitral como una parte inherente al juego”, dice Álex Calvo, coordinador de la actividad y base del Valle de Egüés.
Los jugadores se han encontrado con situaciones desconocidas y han compartido la responsabilidad de arbitrar sus partidos con sus rivales en la pista. “Hemos intentado que los chicos estén acompañados por los coordinadores, un entrenador de cada equipo y el árbitro correspondiente al partido. Ellos nos han ayudado a nosotros y han colaborado para supervisar y orientar a los jugadores”, apunta.
CAMPAÑA DE FORMACIÓN
Ha sido un largo recorrido, horas de aprendizaje y esfuerzo para que los jóvenes entiendan que “lo primero es la educación y el respeto, después está la competición”, añade Calvo.
A lo largo de los años se ha perdido el valor a la figura del árbitro como parte del juego y como deportista, lo que generó una falta de personal en el cuerpo técnico y la necesidad de recuperar la importancia de esta figura. “Había déficit en el respeto, el conocimiento y las formas de juego y por eso hemos incluido a los deportistas, a los entrenadores y a las familias. Hemos hecho charlas con todos ellos para que sea un trabajo en equipo”, cuenta el base del Egüés.
Han trabajado en tres áreas. “Ejercicios para mejorar la concentración en el juego, tareas específicas que hace el árbitro en cada partido y que son necesarias para que los chavales entiendan a que se exponen, y luego hemos trabajado el área de valores y autoarbitraje, donde nos hemos centrado en la honestidad, el compromiso y la colaboración. Ideas importantes para que los más jóvenes desarrollen aspectos positivos que puedan aplicar a su vida cotidiana”.
UN ESCENARIO ÚNICO
El proyecto llevó este sábado a doce jóvenes a la cancha del Navarra Arena, a un pabellón “soñado”. Un lugar al que los niños llegaron ilusionados, imaginándose en la pista en la que estaban compitiendo sus ídolos navarros. “He aprendido mucho con el arbitraje participativo, lo primero a saber qué hago mal, después a comprender si soy agresiva o no y por último a observar a los demás. Ha habido confusiones con los rivales durante los partidos, pero eso nos ha enseñado a ponernos en el lugar del otro”, dice Marina Campo. Junto a ella estuvo Oier Castillo, contento por lo que ha podido aprender. “Me ha enseñado a ver qué es lo que no me sale, aunque ha sido raro pitar las faltas de mis compañeros. Me gustaría que esta experiencia la probaran en más categorías y, también admito, que echo de menos a los árbitros”, añade. Para Imanol Ramírez ha sido un reto. “Me he puesto en la situación de los árbitros y he entendido que es difícil ver todo. Me ha ayudado a comprender que no hay que quejarse tanto. Me gustaría seguir haciendo el arbitraje participativo, pero en categorías más pequeñas que la mía, para ver qué se siente”, dice Ramírez.
