Retirada

Adrián Vallés: "Estoy orgulloso de haber llevado el nombre de Pamplona por el mundo"

El pertiguista, de 28 años, ha sido uno de los mejores atletas navarros de la historia, con dos Mundiales a sus espaldas y cuatro títulos nacionales, pero ha decidido dejarlo y se va feliz

*A: JOSE CARLOS CORDOVILLA 
*F: 12-11-2023
*P: ADRIAN VALLES 
*L: MUTILVA 
*T: ATLETA DE SALTO DE PERTIGA QUE SE RETIRA
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Adrián Vallés, en Mutilva, donde tuvo lugar la entrevista de su despedida
*A: JOSE CARLOS CORDOVILLA 
*F: 12-11-2023
*P: ADRIAN VALLES 
*L: MUTILVA 
*T: ATLETA DE SALTO DE PERTIGA QUE SE RETIRA

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María Vallejo

Publicado el 14/11/2023 a las 05:00

Ayudado por un artefacto flexible de 4,30 metros, hecho de fibra de vidrio y de carbono, ha volado más alto que nadie en Navarra. Ha logrado hitos que nunca había pensado. ha sido muy feliz. Pero a Adrián Vallés se le ha ido apagando la motivación y ha decidido aparcar su carrera de deportista de élite. Lo anunció el pasado viernes 10 de noviembre y desde ahora se centrará en otras facetas que le llenan: su trabajo como analista de datos y su vida personal. El que fue campeón de España absoluto de pértiga cuatro veces, tres al aire libre y una bajo techo, y mundialista en dos ocasiones, rozó el sueño olímpico y deja la marca de 5,70 para que un próximo Adrián lo bata en el futuro.

En la asamblea del Grupompleo Pamplona Atlético se hizo oficial que no iba a seguir saltando. ¿Lo tenía meditado hace tiempo?

Sí. Desde hace dos años, desde los Juegos de Tokio, estaba un poco más al margen. No tenía la misma motivación ni el interés que tenía antes en la competición. Lo he ido dejando poco a poco y creí que era buen momento para oficializar mi retirada. Llevaba cuatro-seis meses sin entrenar prácticamente, no ha sido de un día para otro.

Dedicó unas palabras a las personas a las que está agradecido.

Sí, en primer lugar a Francis (Hernández), que ha sido mi padre atlético del salto con pértiga. Mi primer salto lo pegué hace justo quince años. Han sido muchísimas competiciones y cosas que he aprendido gracias a Francis. Si no llega a ser por él, seguramente no estaríamos hoy aquí. En segundo lugar, al club, a los patrocinadores, Fundación Induráin y las asociaciones que han colaborado para que yo haya tenido esta carrera, la Universidad de Cincinnati, donde estuve cuatro años, los entrenadores. En tercer lugar, a los atletas y compañeros con los que he estado. Si con algo me quedo del atletismo es con las personas que he conocido, los viajes, que es lo mejor del deporte. Y en último lugar, a mis padres y mi familia. Son los que me han apoyado siempre, en los buenos y malos momentos.

¿Lo deja con sólo 28 años porque ha conseguido todo lo que quería, por su vida profesional...?

Simplemente, porque son diez años en el deporte de alto nivel. Mi motivación no es la misma que cuando intentaba clasificarme para los Juegos Olímpicos y mi vida era por y para el atletismo. En estos dos últimos años no sentía ese hambre interno. He pensado siempre que si hago salto con pértiga es para dar el máximo nivel y cuando vi que tenía otros objetivos en la vida he preferido dejarlo.

Al principio de su carrera su progresión fue meteórica. Una vez que llega a 5,70, no volvió a lograrlo. ¿Hasta qué punto eso genera frustración?

Cuando eres joven, es más fácil progresar, pero llega un momento en el que ya no eres capaz de superar tu marca. Pero he estado siempre a buen nivel, en campeonatos de Europa, competiciones internacionales... Yo estoy contento porque trabajé muchísimo y me he quedado plenamente satisfecho y tranquilo conmigo mismo. Todo lo que estaba en mi mano lo hice. He aprendido más de los malos momentos que de los buenos. La disciplina y los valores adquiridos en el deporte son algo que me llevo para toda la vida.

Es el navarro que más alto ha saltado en la historia. ¿Qué ha sentido por ahí arriba?

Es complicado de explicar. Para mí era un proceso tan automatizado que no tenía ninguna sensación diferente.

¿Y no sentía miedo, o creía que alguna vez le iba a pasar algo?

Justo ayer hablaba con un amigo y me dijo: “Adrián, ya le he dicho a mi padre que dejabas el salto con pértiga”. Y su padre le respondió: “Hombre, la única persona que conozco que coge un palo y se podría colar en un segundo piso” -risas-. Volar sobre 5 o 6 metros lógicamente lleva unos riesgos asociados. La pértiga es una especialidad muy mental pero, por como soy yo, nunca he tenido lesiones graves. La que más se ha asustado siempre ha sido mi madre. Lo ha pasado muy mal. Al final es un deporte de riesgo.

En una carrera llena de logros, ¿qué le ha quedado por hacer?

La única espinita, aunque ahora ya no lo veo así, es no haber ido a unos Juegos Olímpicos, claramente. En Río me quedé muy cerca y en Tokio fue incluso un poco cruel, porque estaba dentro y justo me adelantaron el último día. Encima, uno de los 32 que iban a ir renunció, pero lo hizo un día tarde y se quedó una plaza vacía. Yo era el primer reserva y no fui.

¿Y eso ya no le duele?

Fue duro. Había trabajado los cuatro años expresamente para ir a unos Juegos y no pude ir. Me levantaba y mi objetivo era entrenar para competir mejor el sábado. En ese momento fue duro, porque habría estado muy bien ser olímpico, pero viéndolo con retrospectiva, es la vida misma. La vida te da palos y lo que aprendes de las malas situaciones es que tienes que salir adelante cuando algo no te sale. Los valores que me ha dado el deporte es algo con lo que me quedaré toda la vida. Ya no me da pena no haber ido a unos Juegos.

¿Va a seguir yendo por las pistas?

Yo soy deportista en el pleno sentido de la palabra. Ver deporte, los valores, me apuntaba a todas las actividades desde pequeño... Lo dejo satisfecho porque lo he dado todo. ¿Que podría haber saltado más alto? Y menos, también. Seguiré yendo por las pistas porque tengo muchos amigos y si puedo echar una mano, encantado. El otro día hablaba con mi amigo Jorge Illarramendi. Estoy orgulloso de haber estado toda mi vida en el Pamplona Atlético, desde que salí del colegio San Cernin con 12 años. Siempre he llevado sus colores y el nombre de mi ciudad, Pamplona, a cualquier competición del mundo.

¿Le gustaría que hubiera un nuevo Adrián y bata su récord?

Sí. Ojalá me bata el récord un chaval navarro mañana mismo. Me haría un montón de ilusión.

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