Leyre de la Rúa: “Tengo claro que me voy a recuperar, aunque hay momentos de frustración”

El 21 de mayo de 2019, en Andorra, un coche que voló por los aires y chocó contra un contenedor atropelló a la que era una gran atleta navarra; casi 3 años después, y con una operación en el brazo aún pendiente, sonríe a la vida, a pesar de todo

Leyre, con su bronce del Campeonato de España en 2017
AmpliarAmpliar
Leyre, con su bronce del Campeonato de España en 2017
Leyre, con su bronce del Campeonato de España en 2017

CerrarCerrar

María Vallejo

Publicado el 27/02/2022 a las 06:00

A Leyre de la Rúa le hizo ilusión que este medio se pusiera en contacto con ella, después de tanto tiempo. La última vez, el motivo había sido duro. Acababa de sufrir un grave atropello en Andorra, donde residía aquel 21 de mayo de 2019, en el que lo más claro que se puede decir es que salvó la vida. Un coche a toda velocidad salió volando por los aires, chocó contra un contenedor de forma brutal y atropelló a la pamplonesa, que vivía su mejor momento como atleta de élite. Tras varios éxitos que incluían su bronce nacional absoluto de 400 vallas en Barcelona, en julio de 2017, sus resultados y sus tres años de residencia en el Principado, de donde era su pareja, le permitían participar en los Juegos de los Pequeños Estados como andorrana. Preparaba la cita cuando ocurrió. El accidente fue espectacular y Leyre sufrió la fractura del húmero por cuatro sitios, todavía no se ha recuperado y sabe que no volverá a competir como antes. Pero pudo ser mucho peor y con eso se ha quedado con el paso de los años. Con que está viva, de vuelta en Pamplona, con que puede disfrutar de su nueva pasión, el surf y, sobre todo, de su familia, sus amistades y su querida perra husky Elur.

¿Qué tal está?

Muy bien. He asentado mi vida aquí y me gusta mucho.

¿Y físicamente?

Bien, porque me muevo y hago bastante deporte, pero me noto distinta a cuando entrenaba 6 días a la semana, competía y me cuidaba mucho con la comida.

¿En qué momento se encuentra de su dolencia? ¿Por qué fases ha ido pasando desde el accidente?

Desde que me operaron (23 de mayo de 2019) hasta los primeros 6 meses lo llevé bastante bien. Me dijeron que era ese periodo como mucho el que necesitaba para estar recuperada. Cuando tienes un objetivo, lo llevas mejor, aunque tengas dolor. Me iban haciendo placas y no se veía mucho avance, pero como soy muy positiva, pensaba que al ser joven y deportista me iba a recuperar en 4 meses. Cuando vi que pasaban 6, 8, un año, y todo seguía igual, lo peor fue vivir con dolor, estar limitada, y ver que no se acaba, que nadie entiende por qué no se te suelda. Empecé a hacer fisio enseguida, y los músculos del brazo no me respondían muy bien, tenía tirones, dolores, y no podía hacer la recuperación que debía. Al pasar el año y ver que no se sabía cuándo me iba a recuperar, lo acepté y aprendí a hacer cosas, a no tener miedo a volver atrás. Los médicos me dijeron que para volver a romperme el húmero me tenía que dar un golpe tan fuerte como el que me di. Así que empecé a hacer otros deportes.

¿Y en qué se inició?

Yoga y surf. Eran deportes que siempre había querido hacer, sobre todo el surf, pero no tenía tiempo y es necesario ir donde haya playa. Al ver que había pasado un año, no estaba recuperada y no podía hacer atletismo al 100%, me empecé a plantear que tenía que dejar la competición y hacer otras cosas. Volví a Pamplona y empecé a hacer surf en una escuela de Zarautz. Y también yoga. El resto de días, vengo a Larrabide a hacer algo.

Luego hablamos de esa nueva pasión. Volvamos al estancamiento de su recuperación. ¿Cómo lo llevaba?

Cuando iba a hacerme placas cada 3 meses, sabía que iba a seguir igual. No se atrevían a operar, porque estaba el nervio radial que si se daña puedes perder la movilidad en la mano. Era mejor esperar. La última vez me dijeron que si en dos meses no avanza, pensaríamos en operar, con un injerto de cadera... Era como ir hacia atrás para luego ir hacia adelante más rápido. Esta última placa me la han visto mejor, así que van a esperar a que se me suelde. Me han dicho dos o tres meses, pero yo ya no digo nada -ríe-. Entonces me quitarán la placa enorme que tengo desde el principio. Me está creciendo el hueso hacia afuera. La idea es, cuando se me suelde, quitarme esa placa y limarme el hueso, que es lo que más me duele ahora. De movilidad y fuerza estoy mucho mejor, pero cada vez me duele más y es un poco frustrante en ese sentido.

Por su forma de expresarse, de contarlo, se nota que lo lleva con mucha vitalidad. Pero, ¿ha habido momentos de bajón con todo lo que le ha pasado?

Es distinto romperte un brazo por una caída que lo que me pasó a mí. Siempre tengo en mente que lo que me ha pasado no es nada. Es otra forma de verlo. Es cierto que algunas veces se me olvida -ríe- y pienso: “Esto no se va a acabar nunca”. Pero tengo claro que me voy a recuperar, que estoy aquí y estoy muy bien. Sí que tengo momentos de mucha frustración, pero en general, lo acepto bastante.

¿Le vienen imágenes del accidente?

No. La verdad es que no. Ya no.

Quizás más al principio.

Sí, he cerrado bastante el tema.

Se ha publicado en Andorra que le van a indemnizar con 19.000 euros por el accidente. ¿Es cierto?

Sí, ésa es la indemnización, pero he tenido tan mala suerte que la aseguradora del señor que me atropelló se ha ido a la quiebra. Tengo que ir contra él y seguramente no cobre nada.

Y lo dice sonriendo.

Es que me hace hasta gracia. Es algo que sabía desde hace bastante tiempo y lo tengo asimilado. No hay dinero que te pague esto, no te soluciona la vida, pero ayuda.

A pesar del dolor, de que el hueso le está saliendo por encima de la placa, se anima a seguir haciendo deporte.

Me molesta para todo. Estuve un año con mucho cuidado y haciendo todo lo que me pide el fisio, pero llegó un momento que dije: “Ya”. Cuando empecé con el surf, tenía un poco de miedo y las primeras veces estaba tres días que no podía más. Pero creo que me ha ayudado.

¿Por lo que supone estar en un nuevo entorno?

En todos los sentidos, emocional y físicamente, me ha ayudado a coger más fuerza en el brazo. Ha sido como volver a tener mucha ilusión por algo.

¿Y cómo se plantea lo del surf?

Quiero disfrutar. No quiero comprometerme a nada, ponerme objetivos... Me gusta el ambiente, es muy guay, ver la playa, el mar... De momento, he ido casi siempre a Zarautz porque he aprendido allí. Y ahora iremos a Hendaya.

Y además suele ir a Larrabide. ¿Por qué?

El atletismo me gusta y también entrenar. Eso nunca se va a ir. Vengo aquí y estoy muy bien con la gente. Sigo con los de siempre, el grupo de Félix (Navarro).

¿Y qué le dicen sus compañeros?

Todo el mundo está con ganas de que vuelva, pero no. No digo que alguna vez esté en Larrabide en alguna competición, pero no está en mis planes. Lo tengo muy claro.

¿Qué le engancha para seguir yendo a Larrabide?

La andrenalina de los entrenamientos, del cansancio...

Estaba viviendo unos grandes años cuando sufrió el accidente. Consiguió una medalla nacional absoluta, iba a representar a Andorra en los Juegos de los Pequeños Estados... ¿Le queda una espinita ahí por no haberlo conseguido?

Claro que me habría gustado dejar el atletismo siendo yo la que dijera: “Hasta aquí”. Cada año entrenaba más. He dado el 100%, pero se han quedado objetivos que me habría gustado intentar.

¿Suele mirar fotos de cuando corría?

No.

No le gusta echar la vista atrás.

No. Cuando pasó un año de todo -el accidente-, hice un vídeo. Si veo fotos, bien, pero no voy a buscarlas.

Pero verá las de la medalla.

Cuando la ves, sientes ese gusanillo, pero es más saber que eso no va a volver a pasar. Yo sólo recuerdo las cosas buenas.

Recordemos a la pequeña Leyre. Llegó lejos en el atletismo. ¿Cómo se metió en ese mundillo?

Una amiga mía se metió en el colegio de El Huerto, con 6 años, y yo, como era muy movida, me apunté y me gustó desde el primer momento. Entonces, sólo jugábamos. Nos entrenaba el profesor de Educación Física, Koldo Cía. Estoy hablando de hace 20 años. Él quería que la gente en el colegio hiciera atletismo y nos decía que si nos apuntábamos nos pondría Muy Bien. Así que todas mis amigas y yo hemos hecho atletismo. Seguí, estuve un año en San Cernin con Goya Ferrer, y después en Lagunak hasta que empecé a hacer carrera, con Reque (Luis Requetibate). Y después, a Larrabide, con Félix (Navarro).

¿Cómo recuerda su paso por Larrabide?

Yo llegué aquí en primero de carrera, casi con 18 años. Entrenaba entre 3 y 4 días a la semana, porque le daba prioridad a los estudios. En 3º de carrera me fui de Erasmus, y ahí hice bastante poco. Cuando volví, me lo tomé como algo serio.

Así que tuvo una explosión tardía en el deporte.

Sí, y creo que he aguantado tantos años por eso, porque me han sabido llevar bastante bien.

Cuando consiguió el bronce absoluto, ¿sintió que todo había merecido la pena?

Sí, sentí que había conseguido mi objetivo. Hay veces que digo: “¿Pasó?” -sonríe-. Había conseguido alguna medalla en categorías menores, pero en el absoluto... Era algo que no me pasaba por la cabeza. Yo decía: “¿Y si pasamos a la final?” Y de hecho corrí súper tranquila.

¿Le habría hecho ilusión participar con Andorra en los Juegos de los Pequeños Estados, junto a San Marino, Malta, Chipre, Mónaco, Liechtenstein, Luxemburgo, Islandia y Montenegro?

Era la única competición en la que se puede participar con 3 años de residencia andorrana. Más que ilusión, era curiosidad por ver en qué consistía. Era una competición que era muy pronto en el calendario y no era ningún objetivo. Me lo plantearon e iba a ir a Montenegro como una competición más.

Habría sido curioso tener a una navarra defendiendo a Andorra.

Sí, pero no pudo ser -sonríe-.

Y ahora, está de vuelta en Pamplona. ¿Cómo es su vida?

Ahora trabajo en Papeles El Carmen, que se dedica a las bolsas, el embalaje. Estoy en el departamento de márketing, muy a gusto, hay muy buen ambiente. Encontré enseguida trabajo al llegar aquí.

Desde diciembre de 2020, vive de nuevo con sus padres, ¿cómo fue para ellos lo que ocurrió a su hija y en la distancia?

Que yo vuelva fue una buena noticia para ellos y me lo han hecho ver. Lo del accidente no fue nada fácil, pero como me veían bien, lo llevaron mejor. Saben que la vuelta a casa iba a ser dura para mí, pero me lo han hecho muy fácil.

Y hay una nueva compañera en su vida.

Adopté en Elur cuando pasó lo del accidente y vi que iba a tener tiempo de tener un perro. No es una raza fácil, aunque para mí mi perra es la mejor. Como no me sé meter en nada a medias, empecé con el tema de la educación canina. Hago cursos para entenderla y darle la mejor vida.

¿Qué es para usted Elur?

Todo -sonríe-. Me ha acompañado en todo, en todos los cambios de mi vida, me ha enseñado muchísimo de mí y me ha hecho mejorar. Al principio, se escapaba y me frustraba un poco, pero cuando lo acepté y vi que mi perra era así, decidí acompañarla en como es. A mí tampoco me van a decir cómo voy a ser. Soy como soy y puedo mejorar. Cuando empecé a entenderla, a estudiar, por qué hacía las cosas que hacía, nuestra relación mejoró un montón. Ves que eres su pilar y tener algo así es increíble. Es una perra muy independiente pero cuando ves que te necesita dices: “¡Buah, me quiere!”

¿Qué le diría a una persona que ha tenido una lesión grave o un problema del que no se recupera?

Es muy fácil decirlo después de tanto tiempo, pero la vida es eso, aceptar lo que te pasa y con ello sacar la parte positiva. No es algo bueno, y lleva su tiempo de aceptación, pero hay que saber extraer lo positivo de cada situación.

DNI

​Nombre Leyre de la Rúa Rumí

Fecha de nacimiento Pamplona, 1-12-1990

Familia
Sus padres son José Miguel y Carmen, tiene una hermana, Esther

Trayectoria atleta en El Huerto, San Cernin, Lagunak y Pamplona Atlético. Especialista en 400 m y 400 vallas. En esta última prueba fue bronce absoluto en Barcelona en 2017

Una nueva vida con Elur

Leyre, con Elur, la ‘husky’ que adoptó en Andorra y de la que es inseparable
AmpliarAmpliar
Leyre, con Elur, la ‘husky’ que adoptó en Andorra y de la que es inseparableCEDIDA
Leyre, con Elur, la ‘husky’ que adoptó en Andorra y de la que es inseparable

CerrarCerrar

El 23 de julio de 2017, Leyre de la Rúa daba la gran sorpresa en el Campeonato de España Absoluto de Atletismo, al lograr la medalla de bronce de 400 vallas. Nunca había imaginado un éxito así. A pesar de haber dedicado toda su vida al deporte, sus metas eran más humildes. Con 26 años, tarde para una atleta, tenía todavía mucho que decir en el tartán. Pero la vida tenía otros planes para ella. Al dejar el atletismo de élite por las consecuencias del accidente de tráfico que sufrió dos años después, y de regreso en Pamplona, De la Rúa ha empezado una nueva etapa.

De familia pamplonesa, es hija de José Miguel, también metido en el atletismo desde siempre, jubilado y ex trabajador de una empresa de INASA, “ingeniero dedicado al medio ambiente y la seguridad laboral”, y Carmen, enfermera que estuvo “toda la vida” en la UCI y este año en Oftalmología. Tiene una hermana, Esther, y una sobrina de 2 años y medio. “Ella y Elur son mis bebés”, dice Leyre, que ahora está viviendo con sus padres y su proyecto es independizarse e ir el año que viene a vivir a Ardoi.

“Volver a casa es duro después de 5 años fuera pero no tengo ninguna queja, tienen más paciencia ellos conmigo que yo con ellos. La vuelta ha sido menos dura gracias a ellos y mis amigas”, afirma la joven pamplonesa.

Licenciada en ADE y máster en Márketing en Barcelona, cuando se marchó a vivir a Andorra con la que era su pareja trabajó en una empresa de turismo, en la parte de márketing, como hace ahora en su actual lugar de trabajo, Papeles El Carmen, junto a Itaroa.

Al regresar a casa de sus padres, no volvió sola. Se trajo a una husky que adoptó cuando tenía “2 o 3 años”. No sabe exactamente la edad porque se la encontró una protectora abandonada en Andorra. Debido a su interés en conocer a su perra, de carácter muy independiente, se interesó por la educación canina y en ese camino también ha encontrado otra de sus pasiones, en la que aprende día a día.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora