Cámara del Oro

El secreto mejor guardado del Banco de España lleva la firma de un arquitecto navarro

José Yárnoz diseñó en 1932 la Cámara del Oro, una fortaleza subterránea, a 35 metros bajo las calles de Madrid y con puertas de catorce toneladas, que se abrirá al público casi un siglo después, en 2028

Cámara acorazada del Banco de España en una imagen de archivo
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Cámara acorazada del Banco de España en una imagen de archivo

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Noelia Gorbea

Publicado el 03/11/2026 a las 05:00

A 35 metros bajo las calles de Madrid, tras enormes puertas acorazadas de hasta catorce toneladas y un ingenioso sistema de seguridad capaz de inundar sus accesos, se esconde uno de los espacios más protegidos de España. Lo que pocos saben es que detrás de esta extraordinaria fortaleza subterránea se encuentra un arquitecto navarro: el pamplonés José Yárnoz, que diseñó en 1932 la legendaria Cámara del Oro del Banco de España. Casi un siglo después, este singular búnker se prepara para abrir sus puertas al público en 2028.

Pero, para entender bien el proceso, es necesario recordar que la historia de esta construcción se remonta al 9 de junio de 1932, cuando Yárnoz firmó el proyecto de una cámara acorazada destinada a custodiar las reservas de oro. Dos meses después, el 9 de agosto, el Consejo General aprobó su construcción en una votación ajustada, con siete votos a favor y cinco en contra.

PASARELA PARA UNO

El reto arquitectónico y técnico era extraordinario. El proyecto contemplaba una profundidad de 28 metros, pero las necesidades estructurales obligaron a ampliar la excavación hasta los 35 bajo la calle de Alcalá. La cámara ocupaba una superficie de 2.500 metros cuadrados, de los que un millar estaban destinados a los muros de hormigón que debían proteger el recinto.

Para afrontar semejante desafío, el navarro se inspiró en la cámara subterránea del Banco de Francia, en París, que había visitado personalmente. Entre los elementos más sorprendentes del diseño de Yárnoz destacaban sus diez puertas acorazadas, incluidas las de acceso y emergencia, y con un peso que, en ocasiones alcanzaba las catorce toneladas.

No obstante, uno de los aspectos más singulares de la fortaleza era su sistema de defensa mediante agua. El acceso a la Cámara del Oro disponía de un foso de cinco metros que podía inundarse hasta superar el marco de la puerta, dificultando cualquier intento de entrada no autorizada. Para atravesarlo se utilizaba una pasarela corrediza que permitía el paso de una sola persona y que podía retirarse mediante una palanca accionada desde dentro.

Todo ello formaba parte de un complejo sistema de seguridad concebido para convertir la cámara en una fortaleza prácticamente inexpugnable.

ORO Y CURIOSIDAD

Las obras finalizaron en marzo de 1936, casi cuatro años después y un coste de casi diez millones de pesetas; muy superior a los cinco presupuestados. Poco después, 700 toneladas de oro, distribuidas en 64 barras y 21.719 talegas de monedas, fueron trasladadas en pequeñas vagonetas al interior del búnker.

Casi un siglo después de su construcción, la Cámara del Oro se prepara para vivir una nueva etapa. El Banco de España contempla su apertura al público en 2028, una vez completados los trabajos que adapten las instalaciones a las visitas. Hasta entonces, este espacio permanece fuera de los recorridos turísticos habituales. Una oportunidad que, sin duda, no dejará indiferencia dada la magnitud de series tan exitosas como 'La Casa de Papel'.

CURIOSIDADES

Hasta la parte oculta estaba diseñada como un espacio noble. Yárnoz no se limitó a construir una ‘caja’ de hormigón y acero. Incorporó lámparas, mobiliario metálico y elementos decorativos art déco.
Se terminó justo antes de la Guerra Civil. En marzo de 1936 se terminaron las obras y se trasladaron a la cámara cerca de 700 toneladas de oro. En septiembre, ya iniciada la Guerra Civil, las reservas fueron evacuadas hacia Cartagena.
La obra se hizo debajo de un edificio que debía seguir funcionando. El Banco de España no podía simplemente cerrar durante años para construir la cámara. Había que excavar, reforzar estructuras, transportar materiales pesadísimos y ejecutar las nuevas dependencias sin comprometer la seguridad ni el funcionamiento de la institución.
La cámara se diseñó para resistir algo más que ladrones. En los años treinta, una cámara acorazada no se concebía únicamente para evitar robos convencionales. También se valoraban amenazas como explosiones, incendios, sabotajes e intentos de acceso mediante excavaciones.

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