Literatura

Formentor, 65 años de feliz contubernio literario

El prestigioso galardón regresa al legendario hotel mallorquín en el que nació hace 65 años

El director del suplemento Cultura/s de La Vanguardia, Sergio Vila-Sanjuan (d) y la escritora Berna González Harbour (i) durante el II Coloquio de editores de Europa, este lunes en Pollença, Islas Baleares
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El director del suplemento Cultura/s de La Vanguardia, Sergio Vila-Sanjuan (d) y la escritora Berna González Harbour (i) durante el II Coloquio de editores de Europa, este lunes en Pollença, Islas BalearesCATI CLADERA
El director del suplemento Cultura/s de La Vanguardia, Sergio Vila-Sanjuan (d) y la escritora Berna González Harbour (i) durante el II Coloquio de editores de Europa, este lunes en Pollença, Islas Baleares

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Agencia Colpisa

Publicado el 03/11/2026 a las 05:00

Como el asesino regresa al lugar del crimen, vuelve el premio Formentor al lugar donde empezó todo. El legendario hotel anclado frente a la bahía de Pollensa, en el privilegiado noreste mallorquín, donde hace 65 años nació un galardón de leyenda, un feliz 'contubernio' literario tolerado por el franquismo.

Cerrado en 2020, el Hotel Formentor fue demolido para reabrir, tras muchas polémicas, como un lujoso establecimiento de la cadena Four Seasons. Rebautizado como Resort Mallorca at Formentor, se ha avenido a recuperar, al menos por un año, el aroma y el poso cultural del premio literario.

Fue un argentino rico y amante de las letras y el arte, Adán Diehl, apodado El loco, quien en 1929 se enamoró del agreste enclave en la sierra de Tramuntana, hoy Patrimonio de la Humanidad. Adquirió a la familia Costa i Llobera los terrenos para construir el Hotel Formentor, que concibió como un centro de artistas, escritores y poetas.

Casi un siglo después, el Formentor se reencuentra así con sus orígenes, tras haber itinerado en los últimos años por Canfranc, Marrakech o Aranjuez, lugares con establecimientos de la cadena Barceló, que ampara la cita literaria y el premio que concede la Fundación Formentor, dotado con 50.000 euros.

En estos espirituales días de Todos los Santos y de Difuntos, cabe imaginar que por las renovadas habitaciones, salones y pasillos del nuevo Formentor deambulan los fantasmas de tantos y tantos escritores e ilustres huéspedes -Charles Chaplin, Winston Churchill, Henry Miller, Audrey Hepburn...-. Escuchan acaso lo que hoy tienen que decir los editores sobre los desafíos de la IA. 'Artistas, émulos y copistas: crear y recrear los aires del mundo' es el título de las jornadas de debate en esta edición.

Antes de la entrega del premio al portugués Gonçalo Tavares el domingo, se abrieron las nuevas conversaciones de Formentor, herederas de las organizadas por primera vez en la década de los años treinta y continuadas desde los sesenta con el patrocinio de Tomeu Buadas. En la primera sesión se celebró el Coloquio de Editores Europeos, en el que se debatió sobre la avasalladora irrupción de la inteligencia artificial en el sector editorial.

Sostenido hoy con el mecenazgo de las familias Barceló y Buadas, el premio Formentor se concedió en su primera etapa entre 1961 y 1967 "para reconocer la labor narrativa de escritores que prolongan la alta tradición literaria europea". Lo impulsaron grandes editores europeos de la época: Carlos Barral, Antoine Gallimard, Giulio Einaudi y Heinrich Rowohlt, entre otros.

Fue Juan Goytisolo quien lo bautizó como 'contubernio literario' remitiéndose al encuentro político de los opositores al franquismo que se celebró en Múnich a principios de los 60. En 2008, la familia Buadas y el entonces propietario del hotel, Simón Pedro Barceló, propusieron rescatar la historia cultural de Formentor a Basilio Baltasar. Primero se recuperaron las conversaciones y en 2011 el premio. Carlos Fuentes, aspirante al galardón en los 60, fue el primer premiado de la segunda época, que ha alcanzado este año la decimosexta edición.

Su palmarés está plagado de genios: Jorge Luis Borges, ganador mucho antes de ser Cervantes, y Samuel Beckett o Saul Bellow, anticipándose con el Formentor al Nobel. Jorge Semprún y Witold Gombrowicz también lo recibieron en su primera época.

Recuperado tras un largo paréntesis, se sumaron a la lista más futuros Cervantes como Carlos Fuentes y Juan Goytisolo. Les sucedieron Javier Marías, Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia, Roberto Calasso, Alberto Manguel, Mircea Cartarescu, Cees Nooteboom, César Aira, Liudmila Ulítskaya, Pascal Quignard y Hélène Cixous, galardonada en 2025. Con Annie Ernaux, en 2019, y László Krasznahorkai en 2024, el Formentor se adelantó de nuevo al Nobel.

Este lunes se dedicó una sesión a 'El canon Formentor. Una historia de la literatura', un monumental volumen de 700 páginas publicado por las fundaciones Feltrinelli, Anagrama y Formentor, que reúne por primera vez los ensayos dedicados a los ganadores del premio desde su fundación.

Se recrea la peripecia de otro letraherido, el mallorquín Tomeu Buadas, quien rescató a finales de los años 50 la vocación cultural del hotel mallorquín. Se alió con Camilo José Cela, avecindado en Mallorca y padre de la revista 'Papeles de Son Armadans'.

En pleno franquismo, el autor de 'La colmena' y futuro Nobel de Literatura se sacó del magín las Jornadas Poéticas de Formentor en 1959, en las que, con el régimen haciendo la vista gorda, rescató el espíritu de la Generación del 27 y reclutó a nuevas voces de la poesía en español, como Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral, Blas de Otero, J. V. Foix y Gabriel Ferrater. Atrajo también a europeos como los franceses Yves Bonnefoy, René Char y los británicos Robert Graves y Alastair Reid.

Aprovechando la coyuntura, Carlos Barral convocó el primer Coloquio Internacional de Novela, que desembocó en la creación de la Biblioteca Formentor en el sello Seix Barral. El llamado protocolo Formentor, impulsado por Einaudi, Gallimard, Rowohlt, Weidenfeld and Nicolson, Grove Press y Seix Barral, fue pronto respaldado por editores portugueses, suecos, daneses, holandeses, finlandeses, canadienses y hasta japoneses.

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