Música

María José Llergo: "Viviré y moriré siempre bajo mi ley"

La artista cordobesa explora nuevos registros en su disco 'El juego': "No quiero dejarme nada sin hacer"

María José Llergo en el Balcón del Ayuntamiento de Pamplona durante el festival Flamenco on Fire.
AmpliarAmpliar
María José Llergo, en el Balcón del Ayuntamiento de Pamplona durante el festival Flamenco on Fire de 2026Jesús M Garzaron
María José Llergo en el Balcón del Ayuntamiento de Pamplona durante el festival Flamenco on Fire.

CerrarCerrar

Agencia Colpisa

Publicado el 25/10/2026 a las 05:00

Responde con una palabra, se detiene un instante, busca la siguiente. Y, de repente, de su boca sale un verso. Porque María José Llergo habla como canta, con una poesía que nace de esa mezcla de fragilidad y fortaleza desde la que mira el mundo a través de composiciones que ensanchan los horizontes del flamenco y la tradición. Felicísima por su Premio Radiolé 2026 e inmersa en la gira de su disco 'El juego' ("Estoy cansada, pero cansada de bien, de dejarte la piel por algo que amas de verdad"), la artista de Pozoblanco lleva consigo el pueblo y el campo, la memoria y las raíces. También el amor por los suyos, especialmente por su abuelo Pepe, quien la llamaba 'Delirio' y le enseñó a cantar cuando era niña. Él sigue en su corazón y en sus canciones: "Yo le pedí al tiempo / Que nunca te llevara / Y me bordó tu voz en la garganta", canta Llergo.

-La imagino tomándose el vermú del domingo en su campo con su perro Torrezno y su burro Manolillo.

-Sí, ese es el sitio perfecto para mí. Con mis amigos del pueblo, con mi prima Miri y su niño pequeño, con mi mami, todo lleno de gatitos.

-Su último disco se llama 'El juego'. ¿A qué jugaba de pequeña? 

-A todo lo que fuera a correr, subirse a los árboles e inventar historias. Yo era un bicho feliz. Estaba todo el rato cuidando animalitos. Teníamos cinco pececitos, y no te puedes imaginar la cantidad de gorriones y de gatitos que hemos sacado adelante mi madre y yo. Rescatamos hasta un cernícalo primilla, ¿sabes lo que es?

-No.

-Es una especie de águila pequeña, un ave rapaz. Un día vi una especie de bolita de algodón en el suelo, y me la llevé a casa. Era un polluelo de cernícalo. Lo sacamos adelante hasta que le salieron sus plumas de adulto y lo llevamos al SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza).

-Y, ahora, ¿a qué juega?

 -Con los animales juego mucho menos porque no puedo verlos tanto como me gustaría. Ahora juego a la música, que es el juego más bonito del mundo.

-En este disco ha jugado mucho porque se ha atrevido con registros musicales que no había explorado hasta ahora.

-Totalmente. No quiero dejarme nada sin hacer.

-¿Qué es lo contrario del juego? ¿El miedo, la autoexigencia?

 -El miedo, que te vincula más con la muerte, con un ser inerte. El juego te vincula con el amor, con la despreocupación, con pasártelo bien. Así se aprende mucho mejor que con la autoexigencia.

-¿Y usted ha aprendido a levantar el pie de esa autoexigencia?

 -Sí, aunque a veces se me quede un poco prendido del acelerador.

-El primer consejo que le dio su abuelo fue: "Canta, cobra, pero no te vendas". ¿Cuánto cuesta no venderse, María José? 

-Pues cuesta mucho más que venderse (risas).

-Pero usted lo ha conseguido al implantar sus propias reglas del juego. ¿Cómo se hace eso?

 -Siendo muy cabezota. He descubierto que soy una persona que viviré y moriré siempre bajo mi ley.

-Su abuelo Pepe es una figura fundamental en su vida.

-Sí. Tuve la infancia más bonita que una niña pudiera desear. Aprender cuáles son los procesos de las cosas, el tiempo, qué toca en cada luna sembrar. La constancia, la dedicación. Las labores más exigentes, pero siempre con cante y con sonrisa. Mi abuelo, que falleció con 96 años, me dio consejos más sabios que cualquier erudito, y venían de una persona que no pudo aprender ni a escribir, pero que lo vivió todo: la guerra, la posguerra, la dictadura, la democracia, la pandemia. Y vio que su cante nacía dentro de una niña que se hizo grande y fue cantante por él.

-Suspendió una gira de conciertos para pasar con él sus últimos momentos.

-Y fue el mayor acierto de mi vida.

-¿Comprendió todo el mundo esa decisión?

 -Sí. Era una gira muy esperada. Había sitios con todo vendido e iba a países donde no se hablaba mi idioma, donde igual no se sabía la importancia de mi abuelo en mi obra, y yo tenía muchísimo miedo a decepcionar. Pero también tenía la certeza de que a ese miedo le ganaba el amor a mi abuelo. Y que yo quería estar a su lado aunque él estuviera mal. Y que yo quería acompañarlo en su muerte como él me había acompañado desde mi nacimiento.

-En 2022, cuando ganó el Goya por su canción 'Te espera el mar', se lo dedicó a sus padres por "creer en una niña muy pequeña con sueños muy grandes". Desde Pozoblanco, esos sueños se verían muy lejos.

-Superlejos. Pero nunca me dejaron sola, y llegó un momento en que les dije: "Ahora es el momento de que confiéis en la educación tan bonita que me habéis dado, que os juro que funciona". Y funcionó.

-Está de gira por España. ¿Cómo lleva la carretera? 

-Bien. Aunque no te mentiré: a veces sueño con tener un equilibrio y poder estar más cerca de mi burro Manolillo, de mi perro Torrezno, de mi madre, de mi ahijado, porque soy como un ave migratoria ahora mismo. Acabo de volver de Europa y ahora vamos a recorrer los vientos del sol.

-¿Y qué hay de nuevo?

 -Pues una puesta en escena totalmente distinta, y eso me hace muy feliz porque por fin puedo tener una banda hecha y derecha. Yo nunca he tenido la oportunidad de pasar de dos músicos en el escenario, y ahora somos cinco: piano, batería, bajo, violín y voz.

-Acaba de recoger el Premio Radiolé.

-Calla. Qué fuerte.

-¿Qué ha significado para usted?

 -Me ha hecho muchísima ilusión. Que te reconozcan como artista y te premien en la radio que escucho desde chiquitilla en mi casa, en la radio que ponía mi abuelo, es muy fuerte.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora