Concierto
Luces, canciones nuevas y un Arena entregado: así fue el regreso de Vetusta Morla a Pamplona
El grupo madrileño convierte el Navarra Arena en un ensayo circular ante 12.000 fans
Actualizado el 24/10/2026 a las 23:45
A las 21.07 h. salieron los madrileños Vetusta Morla al escenario del Arena y esta vez sin traumas ni distancias pandémicas.
Dos pantallas de proyección laterales y una enorme por encima de sus cabezas, sobre el escenario, ofrecían imágenes del concierto en blanco y negro, en un continuo plano secuencia circular alrededor de ellos con una cámara sobre travelling. Y, mientras actuaban, en la parte superior de la gran pantalla central se iba sucediendo la subtitulación de las letras de las canciones.
En ese devenir, Pucho daba la espalda al público porque la cámara le captaba desde diferentes posiciones en su circulación. Luego explicó que lo que querían era transmitir las mismas sensaciones que viven cuando están en el local de ensayo y tocan mirándose y en círculo. Así sonaron 'Mi colección de duelos' y 'Bailar en Beirut'.
Vetusta formaba en círculo y hacia dentro. Un operador de cámara con cámara móvil se movía entre ellos en el tercer tema, que fue 'De alguna forma'.
Juan Pedro Martín Almarza, Pucho, el cantante del grupo, aprovechó para dar las gracias porque a veces habían venido a Pamplona en circunstancias sistemáticamente extrañas. Por fin no. Y aprovechó para reivindicar varias cuestiones: la primera, su repulsa contra el genocidio de Palestina; la segunda, que el Estado tome ya medidas drásticas contra el cambio climático; la tercera, su apoyo a las acampadas de todas las personas que reivindican condiciones dignas de vivienda.
Finalmente, hizo alusión a que los seis que estaban en el escenario habían estudiado en escuelas y colegios públicos y ahora tenían la formación suficiente para componer canciones y dedicarse a su ilusión. Así que también reivindicaron su apoyo a la huelga general del 11 de noviembre por una enseñanza pública digna...
Y finalizó con un: "Estamos de vuelta, estamos en lucha". Fue el momento de abordar 'Si vuelves', que es su nuevo single.
Y, siendo ya el cuarto tema de la noche, la verdad es que el sonido llegaba bastante parco en detalles, con unas guitarras con exceso de volumen que estrangulaban al resto de sonidos y que jugaban en la mezcla sonora en contra de la voz de Pucho.
En el escenario le acompañaban Guillermo Galván (guitarra, teclado y coros), Juan Manuel Latorre (guitarra y teclados), Álvaro B. Baglietto (bajo), Jorge González Giralda (percusión y programaciones) y David García 'El Indio' (batería y coros).
La esencia de los de Tres Cantos se lanzó en su máxima expresión en 'La deriva' y 'Golpe maestro', con Pucho descargando su voz aguda e hiriente.
Y con 'El hombre del saco' y 'No dirás que no' (que interpretaban por primera vez en directo) subieron otro peldaño emocional. 'Maldita dulzura' fue realmente el primer tema cantado por todo el respetable, que sumaría entre 11.000 y 12.000 personas. Los brazos se movían unánimemente de izquierda a derecha siguiendo el ritmo.
Con 'Finisterre', Pucho exhibió un cartel con la palabra "Tiriteira" mientras El Indio se deshacía en los timbales. Una fila de potentes leds blancos, a baja altura, los sumió en un contraluz.
En 'Mapas', Pucho bajó del escenario y se desplazó tanto por una pasarela lateral frente al escenario como por otra algo perpendicular a este y que profundizaba en la pista.
Y lo que sucedió en 'Lo importante' es que bajó el pistón rítmico, comenzando con un xilófono que abrió el sonido acústico de la interpretación. Un tema que apelaba a la reflexión y que precedió a la amargura de 'Puñalada trapera', que parecía herencia del mismísimo Lorca, en ritmo folclórico de fandango cruzado con electrónica. Y contó con un final muy espectacular a tres voces a capela.
'23 de junio' apeló también a esa hermosa letra que dice: "Deja el equipaje en la ribera / para verte como quieres que te vea".
'La Virgen de la Humanidad' se desenvolvió también con su inspiración de ritmos indianos. En esa facilidad para desenvolverse en los medios tiempos interpretaron 'Fuego' y 'Cuarteles de invierno', que comenzó con Pucho cantando boca arriba en el suelo y que sumó nuevos elementos de iluminación.
Y, en esas, las luces, en concepto de puro flash parpadeante enloquecido, dieron la bienvenida a 'La vieja escuela', que en su apoteosis tuvo uno de los momentos más impactantes de la noche por las combinaciones luminosas.
Y aún la superó más 'Te lo digo a ti', que fue otra borrachera de luz y de electrónica. Aquello era un no parar de estroboscópicas, frases y focos móviles en pura dialéctica de rayos chispeantes.
Llegó el momento de 'Valiente', que fue un auténtico coro popular con su "A veces no soy yo. Busco un disfraz mejor. Bailando hasta el apagón. Disculpad mi osadía".
El concierto enfilaba su final. Las luces seguían con endiablada pegada azulada y fue el momento de 'La cuadratura del círculo'. La cámara cenital daba su plano aéreo mientras seguían tocando en círculo.
Fue su despedida con un "Gabon Iruña" antes de la tanda de bises, que comenzó con 'El campo del violín', que también interpretaban por primera vez en directo. Un concierto en el que habían interpretado ocho de las nuevas canciones del disco que va a salir publicado ya mismo.
Su emblemático 'Consejo de sabios' sonó a continuación, con un despliegue de símbolos matemáticos y físicos que se dibujaron en la gran pantalla mientras se formaba en el centro un colibrí.
Y después llegó una de sus mayores enseñas, 'Copenhague', coreada al unísono y proyectando muchas imágenes del público.
El final fue 'Los días raros'. Pucho aprovechó para recordar el 90 aniversario de la muerte de Federico García Lorca y las palabras del poeta: "Hay que vivir".
Ya lo había comentado durante el concierto: realmente vivimos días muy raros, pero ellos mantienen la esperanza. ¿Y nosotros?
