Cine
Almodóvar recuerda a Azcona en su centenario: "Ha sido el gran guionista del cine español"
El director reconoce que admiraba al guionista y que incluso se planteó pedirle escribir algo juntos, "pero no me atreví"


Publicado el 24/10/2026 a las 10:35
Pedro Almodóvar considera que Rafael Azcona, de cuyo nacimiento se cumplen cien años este sábado, "ha sido el gran guionista de cine español y el mejor cronista que ha tenido nuestra sociedad en el siglo XX", sin que haya dejado en esta tarea "ningún heredero", ha asegurado el director de cine.
Almodóvar, que también es guionista y escritor -el próximo jueves se publicará su primera novela, 'El hombre que solo escribía en los aviones'- llegó a conocer a Azcona (Logroño 1926-Madrid 2008), alguien que a su juicio ha influido a toda su generación.
"Yo le admiraba muchísimo. En algún momento estuve a punto de pedirle escribir algo, pero no me atreví. Me entró la timidez ante el maestro. Y ahora me arrepiento de no haber tenido una experiencia con Rafael Azcona, porque además él era encantador, una persona divertida, amena y muy asequible", ha relatado.
Para Almodóvar, nadie como Azcona radiografió tanto la vida del español medio como la aristocracia y en general, la condición humana a través de todos los géneros. "Todo lo que hizo con Berlanga, Ferreri o Trueba le dio un currículum admirable", ha remarcado.
Con esos tres directores, Azcona hizo joyas del cine como 'Plácido' (1961), 'El verdugo' (1963) y 'La escopeta nacional' (1978) en el caso del primero; 'El pisito' (1958, estrenada en 1959) y 'El cochecito' (1960) con el italiano y El año de las luces (1986), 'Belle Époque' (1992) y 'La niña de tus ojos' (1998) con Trueba.
Su estilo muy personal, basado en la ironía, la sátira y una mirada crítica sobre la sociedad española quedó también patente en su trabajo junto a Carlos Saura, con quien colaboró en títulos como 'La prima Angélica' (1973) y '¡Ay, Carmela!' (1990) y con José Luis Cuerda en 'El bosque animado' (1987) y 'La lengua de las mariposas' (1999).
Textos y guiones que combinaban humor ácido, distorsión de la realidad, ternura hacia los personajes y una gran capacidad para retratar el absurdo cotidiano. Él mismo resumía parte de su enfoque como "escribir cosas divertidas sobre cosas tristes".
Una fina inteligencia y una gran habilidad para estructurar historias que le llevó a ocupar el lugar más alto de una profesión, la de guionista, que según destaca Almodóvar es ahora mismo la más escasa en cuando a número de profesionales cinematográficos en España.
"Cuando inauguré la sala con mi nombre en la escuela de cine en la ESCAC (Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña) me dijeron que sin duda era la profesión de la que menos estudiantes había", relata Almodóvar, y por ello "muchísimos directores y directoras que debutan lo hacen escribiendo sus propias historias", subraya.