Turismo
El refugio de Joseba Eceolaza con atardeceres de lujo y olor a manzanilla
El escritor y activista de la memoria veranea desde hace cinco años en Sanlúcar de Barrameda, famosa por sus espectaculares atardeceres. Las barbacoas y tertulias con familiares y amigos están entre sus planes favoritos


Publicado el 19/08/2026 a las 05:00
“Somos afortunados porque mi mujer nació donde la gente veranea”, señala el escritor y activista de la memoria Joseba Eceolaza sobre su destino de vacaciones desde hace cinco años: Sanlúcar de Barrameda. Casado con la profesora María Jiménez, la localidad gaditana se ha convertido también en un punto de encuentro con familiares y amigos: “La familia de mi mujer me hizo un hueco enseguida. Son gente muy maja”, cuenta. “Desde que nació mi primer hijo, Martín, también vienen mis padres durante diez días”.
Eceolaza dice estar disfrutando de un verano “infinito”. Su segundo hijo, Pablo, nació el 24 de junio y el 11 de julio la familia puso rumbo a Sanlúcar, donde permanecerá hasta finales de este mes.
Si hay un ritual que define Sanlúcar, es contemplar el atardecer a orillas del Atlántico. La desembocadura del Guadalquivir y Doñana componen un escenario privilegiado para disfrutarlo al máximo. Un lujo al alcance de todos: “Todo el pueblo sigue este ritual de una forma u otra. O va a la playa, o lo ve desde algún chiringuito”. Al hablar de esta costumbre compartida, cita una frase del escritor Felipe Alcaraz: “Los atardeceres son la ópera de los pobres”, algo que, asegura, se cumple todos los días en Sanlúcar.


Además de los atardeceres y de las famosas carreras de caballos en la playa, Eceolaza disfruta especialmente de los ratos dedicados a conversar. “Me hace muy feliz quedar con los miembros de la Asociación de Memoria Histórica de Sanlúcar y hacer una tertulia en torno a una botella de manzanilla. También voy al bar con el tío Ramón a tomar unas cervezas y unos platos de jamón. Son cosas que me dan mucha paz y mucha vida”, señala.
Cuando regresa a Pamplona, le queda la sensación de “haber exprimido las horas que hay en un verano con vida”. Las barbacoas con familiares y amigos son otro plan imprescindible: “Cada vez que hay una barbacoa, siempre me la encargan a mí. Hay veces que traigo chuletas y chistorras de Navarra”, cuenta. Estas reuniones suelen derivar en tertulias políticas, “a veces con más pasión que acierto”, admite.
Entre la vida familiar y social, también encuentra tiempo para otra de sus aficiones: la lectura. Ahora tiene entre manos el último libro de Luis García Montero, 'La mejor edad'. “Me encanta leer al aire libre, en la playa”. Su favorita es la de Jaramar: “Para mí, la mejor playa de Sanlúcar”.
Para quien llegue por primera vez a Sanlúcar, Eceolaza recomienda caminar por el barrio alto, la parte más antigua de la ciudad, y adentrarse en sus patios interiores, “decorados con sus cerámicas azules y blancas”.
En esta zona se concentran además algunas de las principales bodegas sanluqueñas, que le aportan al paseo un aroma propio, “a mosto y a manzanilla”, detalla. Para Eceolaza, en estas calles históricas se condensa la esencia de Sanlúcar: “Un maridaje entre la luz del precioso atardecer y el olor a manzanilla”.