Turismo
El refugio guipuzcoano donde Edurne Ibáñez saborea la libertad
La diseñadora de moda navarra veranea en Zarautz desde su adolescencia. Más que un recuerdo concreto, la villa costera le evoca una sensación: “Esa libertad y esa conexión conmigo misma que siempre encuentro allí”. Recomienda hacer la ruta entre Zarautz y Getaria, así como visitar el Museo Cristóbal Balenciaga


Publicado el 17/08/2026 a las 05:00
Hay lugares que uno siempre lleva consigo. Para la diseñadora de moda Edurne Ibáñez, Zarautz es uno de ellos. Su estrecho vínculo con esta villa costera se remonta a los 16 años, cuando empezó a acudir allí con sus amigas durante el verano. “Zarautz fue uno de esos lugares en los que empecé a encontrarme a mí misma”, recuerda. Allí también surgió una conexión con el mar que, años después, profundizaría a través de la pesca y el submarinismo.
Para la diseñadora navarra, regresar a Zarautz significa recuperar la libertad. “Cuando vuelvo a Zarautz y me quedo sentada en el paseo mirando al mar, siento que puedo desconectar de verdad”, explica. Lo expresa así: “Hay algo en ese momento en el que mi mente y mi cuerpo parecen fundirse con el olor a sal y la brisa”.
Más que un recuerdo concreto, Zarautz le evoca una sensación: “Esa libertad y esa conexión conmigo misma que siempre encuentro allí”. Una experiencia que ahora tiene la oportunidad de compartir con sus dos hijos: Joel, de 10 años, y Avril, de 6.
Pasear, disfrutar de la playa y del mar y, sobre todo, observar cómo Joel y Avril descubren el lugar que fue tan importante para ella convierten estas escapadas familiares en algo especial: “Estar en Zarautz me permite compartir con ellos parte de esa libertad que yo sentí allí por primera vez siendo adolescente”, cuenta.
Para Ibáñez, la localidad guipuzcoana es mucho más que un destino de playa. “Tiene lugares mágicos y rincones llenos de tradición y belleza. Recomendaría recorrerla sin prisas, y por supuesto, hacer el paseo que une Zarautz con Getaria”. Se trata de un recorrido costero de unos 4,5 kilómetros que bordea los acantilados y ofrece buenas panorámicas.
El camino, prácticamente llano y apto para todos los públicos, también permite disfrutar de la silueta del Ratón de Getaria. La llegada a este pueblo de pescadores tiene otro componente especial para alguien que siente pasión por la moda: “Descubrir un lugar todavía más bello si cabe, cuna del diseñador Cristóbal Balenciaga, pone el broche de oro a este destino”, afirma.
VISITA AL MUSEO CRISTÓBAL BALENCIAGA
El paseo desde Zarautz puede prolongarse con una visita al Museo Cristóbal Balenciaga, donde se combinan la arquitectura decimonónica del Palacio Aldamar con un espectacular edificio contemporáneo de fachada oscura y acristalada.
Situado en la parte alta de Getaria, a pocos minutos a pie del centro histórico, el museo domina la villa desde una posición privilegiada. Sus salas exhiben una selección de vestidos y piezas que muestran la precisión técnica y las formas escultóricas que convirtieron a Balenciaga en uno de los grandes genios de la moda.

