Restauración
La iglesia en la que reposan los restos de Goya en Madrid recupera el esplendor de los célebres frescos del pintor aragonés
La ermita de San Antonio de la Florida se reabrirá tras más de un año de trabajos


Publicado el 24/05/2026 a las 05:00
La ermita de San Antonio de la Florida, uno de los espacios más emblemáticos del patrimonio artístico madrileño, está a punto de reabrir tras una profunda restauración que ha devuelto protagonismo a los célebres frescos de Francisco de Goya.
Además de su valor artístico, este templo tiene un significado especial como lugar de descanso de Francisco de Goya. El pintor falleció en 1828 en Burdeos y sus restos fueron trasladados a Madrid en 1919 para ser enterrados en este templo, que él mismo había decorado con sus frescos décadas antes.
Después de más de un año de trabajos, la intervención ha estado marcada por la cautela y el rigor técnico, con el objetivo de preservar las pinturas murales sin alterar su esencia. Para ello, se han aplicado sistemas de control y seguimiento durante toda la obra, minimizando cualquier impacto sobre un conjunto considerado especialmente delicado.
El resultado más visible será la nueva iluminación, diseñada específicamente para corregir las distorsiones cromáticas que provocaba el antiguo sistema. Gracias a esta actualización, los visitantes podrán contemplar los frescos con una fidelidad inédita, apreciando matices y detalles que hasta ahora pasaban desapercibidos.
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Estas pinturas, realizadas en 1798, representan uno de los hitos de la obra de Goya. El artista recreó el milagro de San Antonio de Padua con un enfoque innovador, sustituyendo las figuras tradicionales por personajes populares de su época, un recurso que marcó un punto de inflexión en la pintura religiosa.
Durante meses, los restauradores han trabajado para recuperar el aspecto original de los pigmentos, afectados por el paso del tiempo. El objetivo ha sido devolver a la obra la viveza de sus colores y mejorar su legibilidad, respetando en todo momento la técnica y el estilo del pintor.
La intervención ha incluido también la pintura de paramentos y la mejora de las condiciones ambientales del interior del templo, con el fin de garantizar la conservación futura de los frescos.
Con su reapertura, la ermita permitirá redescubrir una de las obras más singulares de Goya en Madrid, ahora con una claridad visual renovada que acerca al visitante a la intención original del artista.