Historia

El misterio sin resolver del cráneo de Goya

Repatriados desde Burdeos, los restos de Goya fueron trasladados a España en 1919 y enterrados en la ermita de San Antonio de la Florida, en Madrid, pero faltaba su cabeza

El cráneo de Goya
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'El cráneo de Goya', pintura de Dionisio FierrosPATRIMONIO CULTURAL DE ARAGÓN
El cráneo de Goya

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Diario de Navarra

Publicado el 24/05/2026 a las 05:00

El cráneo de Francisco de Goya lleva casi dos siglos desaparecido y su paradero sigue siendo uno de los grandes enigmas de la historia del arte español. La historia comienza tras la muerte del pintor en 1828, en Burdeos, donde fue enterrado en el cementerio de La Chartreuse. Durante décadas, su tumba permaneció en un relativo abandono hasta que, a finales del siglo XIX, las autoridades españolas decidieron recuperar sus restos para trasladarlos definitivamente a su país natal.

Fue entonces, en 1888, cuando se produjo el descubrimiento que daría origen al misterio. Al abrir la tumba, los presentes encontraron no uno, sino dos esqueletos -el de Goya y el de su consuegro Martín Miguel de Goicoechea-, pero pronto detectaron una anomalía inquietante: uno de los cadáveres carecía de cabeza. Ese cuerpo sin cráneo resultó ser el del pintor. La sorpresa fue tal que el traslado se paralizó temporalmente, incapaces de explicar qué había ocurrido con una de las partes más simbólicas del artista.

A partir de ese momento, el caso se convirtió en un rompecabezas histórico alimentado por hipótesis de todo tipo. Una de las teorías más repetidas sitúa la desaparición en el contexto científico del siglo XIX, cuando la frenología gozaba de gran popularidad. Esta disciplina -hoy desacreditada- defendía que el carácter y la inteligencia podían deducirse a partir de la forma del cráneo, lo que llevó a numerosos estudiosos a buscar cabezas de figuras destacadas. En ese ambiente, no habría sido extraño que alguien decidiera sustraer el cráneo de Goya para examinarlo, convencido de que el genio del pintor podía desentrañarse mediante el estudio físico de su cerebro. 

Otras teorías apuntan a posibles implicados concretos, como médicos o personas del entorno del artista, interesados en analizar sus restos con fines científicos o simplemente por fascinación personal. También se ha sugerido que el robo pudo producirse poco después del entierro, cuando la tumba todavía no estaba debidamente protegida. Sin embargo, ninguna de estas hipótesis ha podido demostrarse de forma concluyente.

El misterio se volvió aún más intrigante con la aparición de una pista artística. Un cuadro del siglo XIX atribuido al pintor Dionisio Fierros muestra una calavera acompañada de una inscripción en la parte posterior que afirma que se trata del "cráneo de Goya". Este detalle ha dado pie a teorías según las cuales el artista habría tenido acceso a la cabeza del pintor aragonés, quizá para retratarla, antes de que volviera a desaparecer. No obstante, tampoco en este caso existen pruebas definitivas que confirmen la autenticidad de la pieza o la veracidad de la inscripción.

Finalmente, pese a la falta del cráneo, los restos de Goya fueron trasladados a España en 1919 y enterrados en la ermita de San Antonio de la Florida, en Madrid, un lugar cargado de simbolismo porque allí se conservan algunos de sus frescos más célebres. Bajo esa cúpula pintada por su propia mano descansa hoy el cuerpo incompleto del artista.

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