Periodismo

Iván Benítez: "Hay mucha gente anónima sacando a flote a las personas más vulnerables"

El Nuevo Casino Principal acoge este miércoles 20 de mayo por la tarde la presentación del libro 'La ciudad de los Ángeles. Vivir en el subsuelo de la capital del bienestar'. Doscientas páginas y dos décadas de dramas humanos. Y aún así, también la esperanza.

Iván Benítez posa con el libro junto a Aalid, que protagonizó la foto de portada.
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Iván Benítez posa con el libro junto a Aadil, que protagonizó la foto de portada.www.eduardobuxens.com
Iván Benítez posa con el libro junto a Aalid, que protagonizó la foto de portada.

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María Jesús Castillejo

Actualizado el 20/05/2026 a las 11:10

Durante casi dos décadas ha recorrido los márgenes de Pamplona, allí donde habitan personas devastadas por la pobreza y la exclusión, las que pagan las peores consecuencias de la crisis. Menos mal que aún quedan ángeles, anónimos. Debajo de la ciudad hay otra ciudad, explica. Debajo de las brillantes aceras y los jardines cuidados, debajo del ocio y la gastronomía, debajo de la ciudad de los Sanfermines… late otra urbe que pocos quieren ver. Es la capital de la miseria y del dolor, la pobreza y la desesperación, la exclusión y la tristeza, la mala salud y la soledad. De vidas borradas por el sistema. Una Pamplona que ha mirado de frente Iván Benítez, periodista navarro que acaba de publicar La ciudad de los Ángeles. Vivir en el subsuelo de la capital del bienestar. En todos estos años ha viajado por los márgenes, las grietas y las heridas abiertas, acompañando a personas que duermen en la calle, a esclavas sexuales, a víctimas de maltrato, a personas con adicciones o problemas de salud, a familias con menores y sin medios, a ancianos pasando penalidades. En situaciones muy precarias, viviendo en cajeros, portales, invernaderos, edificios abandonados, coches, albergues o puentes junto al río Arga. Con “mucho frío”, hambre, ratas, basura, barro, lágrimas e historias duras. Pero también con gente que escucha, ayuda y se solidariza -como los voluntarios de Apoyo Mutuo...- que son los “ángeles” en esta historia, aunque con esta palabra también quiere recordar a cuatro personas: Jacek, Mikel, Ángel y Chus. Fallecieron solos en plena calle, ante la indiferencia general. Bueno, menos de él. Iván recogió cada detalle en su “cuaderno de bitácora”, el que ha ido escribiendo tras ver a Petre y Roberta buscado comida en la basura, tras escuchar a Montserrat, que recoge chatarra, o a Gheorge pidiendo limosna, o a … Admito haber llorado leyendo el libro. De pena y de rabia porque no me puedo creer que esté pasando en esta tierra, en Navarra. 

Casi 222 páginas atravesadas por el dolor, la pobreza, la violencia, la desigualdad, la desesperanza, la soledad… incluso la muerte. Y cada uno de estos conceptos tiene un rostro y una historia concreta. Vidas que has ido encontrando y acompañando durante 18 años. ¿Cómo has podido hacerlo sin romperte?

Detrás de cada página hay muchísimo dolor, sí, pero también personas que sostienen. Voluntarias y voluntarios de asociaciones, policías que se desmoronan y llegan a entregar comida de sus propias taquillas ante la pasividad de la administración, empresarias y empresarios anónimos que llaman para ayudar, miembros de la judicatura… Hay muchísima gente anónima sustituyendo a las instituciones para mantener a flote a los más vulnerables. Cuando cubres una guerra, por ejemplo, no puedes permitirse venirte abajo mientras trabajas. Hay que mantenerse entero para comprender y contar lo que ocurre. Luego, ya en la habitación del hostal, puedes romperte. Pero solo después. Y a la mañana siguiente toca levantarse y volver a empezar. En Navarra también cuando trabajas en primera línea. Porque aquí estamos asistiendo a una crisis humanitaria. Ni la pasividad administrativa ni los discursos de odio pueden doblegarnos.

¿Por qué no se soluciona? Tenemos instituciones, recursos, funcionarios, consejerías, concejalías… ¿Dónde están? ¿Es una cuestión de medios o de empatía?

Dinero hay. Lo que falta es voluntad política. Y lo que vemos ahora es solo la primera ola de algo mucho más grande que está por llegar. Muchos responsables políticos y también periodistas acomodados en gabinetes y relatos oficiales viven completamente desconectados de la realidad. Hacer políticas sociales de verdad exige valentía y poner al ser humano en el centro. Y no se hace.

Casi elaboras un censo informal.

No es tan difícil hacer un recuento aproximado de las personas que viven en la calle en Pamplona. Hemos recorrido muchos asentamientos junto a asociaciones. Basta con acercarse y tomar nota. Eso sí: hay que hacerlo de madrugada, que es cuando están. La verdadera pregunta es otra: ¿cuántos trabajadores de calle tiene la administración trabajando por las noches para conocer esta situación?

Llevas un segundo teléfono que suena cuando alguien necesita ayuda urgente. Casi haces más trabajo social y policial...

Más que la policía, no. Las policías realizan un trabajo enorme y muchas veces en condiciones muy precarias. He visto agentes entrar en edificios abandonados sin medios suficientes ni protecciones adecuadas. Están desbordados. Mi segundo móvil es el teléfono de la gente de la calle y de víctimas de trata. Se lo pasan entre ellos. Me escriben y voy. Intento no fallarles nunca. Esa confianza es fundamental, es lo que nos ha abierto las puertas de la ciudad que sobrevive debajo.

También has recibido amenazas y campañas de difamación...

Ha habido momentos muy duros. Llamadas, mensajes, intentos de desacreditarme… incluso tuvo que intervenir el Colegio de Periodistas. Ya había vivido presiones cubriendo conflictos fuera de España. Pero aquí comenzaron cuando empecé a publicar historias sobre personas que vivían en la calle. Y no han parado del todo. Lo preocupante es que quienes antes utilizaban nuestros artículos para atacar políticamente ahora intentan controlar el relato y blanquear la inacción institucional..

Gran parte lo has contado en este periódico pero la sociedad apenas reacciona. ¿Estamos anestesiados?

Navarra lleva años encabezando ránkings de calidad de vida y bienestar. Pamplona incluso aparece como una de las ciudades europeas con mejor calidad de vida. Pero, en general, se vive de espaldas a la realidad. No se quiere mirar. Y eso ocurre aquí y en muchas partes del mundo. Mientras nos movilizamos ante guerras lejanas, convivimos con una crisis humanitaria en nuestra propia comunidad y apenas sucede nada. Estamos viviendo un momento histórico brutal: guerras, desplazamientos masivos, violencia, pobreza… Nunca hubo tantos conflictos abiertos ni tanta gente huyendo. Y, mientras tanto, las industrias armamentísticas hacen negocio. Y los jóvenes lo perciben. Cuando hablo con estudiantes, me dicen que tienen miedo...

Quizá todo esto es una consecuencia directa del sistema... Que para que unos vivan bien, otros tienen que quedarse fuera...

En el libro hablo precisamente del daño colateral del bienestar, de esas fronteras invisibles que generan las sociedades acomodadas y de cómo determinadas estructuras sociales funcionan, en ocasiones, más como mecanismos de contención y expulsión que de integración real. Creo que todo esto también está relacionado con el auge de los discursos de odio y de las identidades excluyentes, tanto desde sectores de la extrema derecha como de la extrema izquierda. En esto los medios podemos hacer más. No deberíamos servir de altavoz a discursos integristas que alimentan el odio, el miedo, la deshumanización y la violencia. No olvidemos todo lo que hemos sufrido por discursos de prioridad nacional y lo que hemos vivido en directo en Palestina.Pero sí, en Navarra mientras unos viven muy bien, muchos sobreviven como pueden. Estoy hablando de familias hacinadas en habitaciones, trabajadores que no llegan a fin de mes, mujeres explotadas sexualmente en los mismos edificios en los que vivimos o en clubes conocidos, jóvenes durmiendo con ratas... Yo lo he visto.Lo he fotografiado. Cada capítulo del libro ha nacido de un encuentro real con otra persona.

¿Ningún partido hace nada?

Algunos políticos de distintos partidos me han llamado preocupados. Siempre les digo lo mismo: que me den un día y una hora, de noche, y les acompaño a recorrer la ciudad bajo la ciudad. Todavía estoy esperando.

Se sigue diciendo que quien está en la calle es porque quiere...

Esa es una de las grandes mentiras para sentirse seguros. Yo jamás me atrevería a dar lecciones de vida a nadie y mucho menos a alguien que se ha jugado la vida para llegar hasta aquí.

A pesar de todo, en el libro sigue latiendo la esperanza.

Claro. La esperanza existe gracias a muchísimas personas anónimas. “¿Qué es la esperanza?”, me preguntó un hombre bajo un puente. No supe qué responder. Con el tiempo lo entendí. Cuando una mujer que ha sufrido violencia extrema, que ha cruzado el mar huyendo y que aquí vuelve a encontrarse abandonada por las instituciones, llega a una asociación y alguien simplemente la escucha y la abraza… ahí empieza todo. La esperanza funciona como una escalera. Y el primer peldaño es escuchar.

¿Los medios tampoco hemos estado a la altura?

En general, no. Los periodistas sí, pero los medios no siempre. Diario de Navarra, sí ha estado a la altura. Y Ediciones Eunate y su editora María Oset, también, Sin ellos no se sabría que esta ciudad oculta otra ciudad.

¿Qué esperas del libro?

Me gustaría que entrara en los centros escolares. Que los jóvenes conozcan esta realidad de su comunidad y puedan trabajarla en clase. Que hablen de Jacek, Mikel, Ángel y Chus. Que busquen los lugares donde fallecieron y dejen mensajes.¿Por qué no? Sería un bonito homenaje. ¿Sabes que nadie ha colocado siquiera una pequeña placa...?

Voluntarias y voluntarios de la asociación Apoyo Mutuo, con el libro de Iván Benítez.
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Voluntarias y voluntarios de la asociación Apoyo Mutuo, con el libro de Iván Benítez.www.eduardobuxens.com
Voluntarias y voluntarios de la asociación Apoyo Mutuo, con el libro de Iván Benítez.

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TRAYECTORIA

Nacido en 1972, casado y padre de dos niñas, Iván Benitez atesora casi treinta de experiencia como fotoperiodista local e internacional. Estudió periodismo en la Universidad de Navarra y desde entonces ha viajado por todo el mundo en busca de respuestas: Sudán, Nicaragua, Israel, Argelia, Libia, Egipto, Malí, Etiopía, México, etc.

En la actualidad trabaja como redactor y fotógrafo en Diario de Navarra. Ha publicado también los libros El mundo del revés. La pandemia desde los ojos de una niña de 5 años (2021) y Nieva ceniza. Crónicas contra el olvido (2023), sobre su experiencia en conflictos internacionales y otras realidades del mundo. La ciudad de los ángeles vuelve a poner el foco en realidades que no queremos ver, pero que no debemos olvidar.

Exposiciones y centros educativos. El libro Nieva Ceniza estuvo acompañado por exposiciones fotográficas que itineraron por centros educativos. Al autor le gustaría hacer algo parecido ahora con el nuevo libro.

FICHA LIBRO
La ciudad de los Ángeles
Autor: Iván Benítez.
Editorial: Eunate.
Nº de páginas: 222
Precio: 21,90 € papel. E-book: 9,90€.

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