Loquillo lleva su actitud de rock and roll al Arena

Cientos de pamploneses vibran en el pabellón pamplonés con los clásicos del barcelonés, que agradeció que los cardiólogos de la Clínica Universidad de Navarra le salvaran la vida

Un momento de la actuación de Loquillo en el Navarra Arena.
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Un momento de la actuación de Loquillo en el Navarra ArenaJosé Carlos Cordovilla.
Un momento de la actuación de Loquillo en el Navarra Arena.

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Jesús Rubio

Publicado el 09/05/2026 a las 00:00

“CUANDO y como quieras”. Había pasado como media hora de concierto y Kutxi Romero, líder de Marea, rendía pleitesía a José María Sanz. Más joven, menos alto, menos delgado, pero tan estrella como Loquillo, el de Berriozar se inclinaba ante el catalán, que había traído al Navarra Arena una colección de clásicos de su repertorio, muchos de ellos reflejados en su último disco, Corazones legendarios. Loquillo había tenido como banda previa al grupo navarro Ciclonautas.

No fue ningún llenazo. La pista lució a medias y las gradas, esas sí, colmadas. Público veterano, claro, que Loquillo ha cumplido ya 65, pero también con gente de 30, incluso en sus 20. Tampoco fue ningún alarde de espectáculo. De vez en cuando, imágenes de apoyo y luces. Era un concierto de ocho músicos y una colección de canciones. Salud y rock, que saludaría algo después de despedir entre abrazos a Kutxi.

Al Loco no le hace falta más. Domina todas las posturas, los gestos con los que dominar el escenario, desde que arrancó hablando de las calles de Madrid y siguió con su 'Línea clara', o expresando por qué viste de negro. Lo que ya se levantó con Kutxi y esa elegía literaria que es 'Los buscadores' se elevó más con 'El rompeolas' y aún más con esa estridencia fenomenal que es 'Carne para Linda'. Solo faltaba 'El rey del glam', ese tema de Alaska que Loquillo ha hecho más macarra si cabe.

Loquillo, lo dijo, no es mucho de hablar. Bastan las canciones. Pero anoche quiso hacerlo. Agradeció al personal de cardiología de la Clínica Universitaria de Navarra que le salvaran la vida. Fue para introducir la canción que cuenta en lo que se convirtió: una 'Rock and roll star'. Actitud de rock and roll. De ella presume el Loco y con esa canción siguió. “No olvides, no traiciones lo que siempre te ha hecho vivir”.

Y fiesta a ritmo de garaje, coreada por todo el presentable. Porque, ya se sabe, Loquillo tiene una banda de rock and roll y hasta los gatos del callejón bailan su canción. Fue el momento del concierto, un coro unánime.

Que siguió con esa definición de vida que es 'Feo, fuerte y formal'. “Hombre de bien a carta cabal”. Acabó dando las gracias a los navarros de El Dromedario, que organizan su gira. Y con un grito, 'Nenaaaa', esa que ahora es formal, mientras Loquillo, desde el Arena, sigue siendo ese que busca la actitud de rock and roll.

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