Conciertos
Suzanne Vega vuela en Pamplona con los ángeles
Con una puesta en escena sencilla y sobra, repasó algunos de sus temas emblemáticos como ‘Luka’ o ‘Tom’s Diner’ junto con los de su último disco


Publicado el 31/03/2026 a las 05:00
Era la segunda vez que la neoyorkina Suzanne Vega actuaba en Pamplona. La primera fue en la sala de cámara de Baluarte que llenó, como lo hizo este lunes 30 de marzo en el Teatro Gayarre. Esta vez también prefirió la intimidad de un espacio -y una historia- como la del Gayarre para acercarnos las crónicas e historias que gusta narrar desde que comenzara su carrera hace ya 40 años y que ahora ha concretado en su último trabajo Flying with angels (Volando con los ángeles).
La neoyorquina dio una buena muestra de una puesta en escena sencilla y sobria, como su vestimenta con americana y pantalones oscuros, camisa de rayas y un pequeño sombrero de copa que desplegó a modo de salutación en el primer tema que interpretó.
UN MUNDO CONVULSO
La naturalidad y el mensaje pesaban más que cualquier otra cosa que nos privara de su talento innato y de su capacidad de emocionar desde la sencillez.
Los tiempos son los que son y Suzanne Vega supo definirse perfectamente en el Gayarre en alguna de sus alocuciones respecto a un mundo convulso de locos gobernantes que nos van llevando al abismo, sin prisa pero sin pausa.
Así fue en Speakers' Corner uno de los temas que es una de las piedras angulares de su nuevo álbum y que demuestra de manera ejemplar su estilo y su elegancia.
Suzanne siempre ha sabido ser independiente y así presentó en la intimidad del Gayarre las miserias que estamos viviendo. Lo hizo con los Oradores de la esquina y que sin duda no hace falta poner los nombres respecto a quienes se refiere. Uno de los momentos de la letra, en su traducción, dice: “Que aúllan, despotrican y se descontrolan. Gritando hechos distorsionados sobre las almas que salvan”. Entre otros problemas habló del terrible momento que vive su país, Estados Unidos, donde “ya no hay libertad de expresión, donde ya no hay libertades…”
Recordemos que artísticamente Suzanne Vega durante 20 años tuvo que rendir pleitesía a una multinacional pero luego aprovechando su libertad discográfica a partir de 2008, lanzó cuatro discos monográficos repasando su obra bajo los títulos de Close-up Love Songs, People & Places, States of Being y Songs of Family. Una manera muy suya de dar la vuelta a sus propias canciones llevándolas a territorios aún más íntimos -si cabe- que es donde se encuentra a gusto.
HISTORIAS DE UNA VIDA
De cualquier manera también en el Gayarre se pudo disfrutar de la Suzanne cercana que contó la historia de su vida y habló de su procedencia ya que su padre era portorriqueño.
El español era su idioma cuando era pequeña y bajo las órdenes de su abuela obedecía al “traeme eso. Ahora he vuelto a estudiar español… con Duolingo. Aunque sin duda prefería a mi abuela antes que al pajarito verde…”.
A lo largo de su carrera no sólo ha estado adscrita a la canción de autor y al pop. También a la música electrónica, tal y como dejó patente en su archiconocido tema Tom’s Diner y ese fraseo tan recordado del “churuchuruchu” que, cantables al margen, demuestran también su poderosísima capacidad para cincelar desde una patente desnudez y humildad, letras de pasmosa poética en la transmisión de historias de personas muy cercanas, de sentimientos muy cercanos, quizá hasta del vecino que vive en el piso de al lado…
UN CLÁSICO
Luka es el estereotipo más claro, ejemplo de una manera de cantar desde una estética tan sencilla como efectiva la problemática de un niño que sufre malos tratos y que simplemente te pide que no te hagas preguntas sobre lo que le pasa… por si acaso, él cree que por su bien. Una canción que por aquí fue todo un clásico allá por 1987.
El Gayarre lució una estética también discreta con predominancia de naranjas, amarillos cálidos y violetas y añiles salvo en el momento de Luka en el que a la espalda de los tres músicos dominó un rojo de claras intenciones.
Le acompañaron llenando de múltiples detalles y arreglos la chelista y corista Stephanie Winters y el guitarrista -y productor de su música- Gerry Leonard que fue acompañante en su momento del mismísimo David Bowie.
Gerry Leonard actuó como mago de sonidos creando desde un loop rítmico para Tom’s Diner a blandir con suma elegancia una guitarra de doce cuerdas en la parte final del concierto.
Suzanne fue creciendo en su hechizo sonoro y vocal, sin aspavientos, sin artificios, sin adorno edulcorado, mostrándonos un registro que se mantiene intacto 40 años después de sus inicios (que ahora luce con elegancia 66 años).
Una artista única y tan imitable como indispensable, de largo recorrido y de la que esperamos nos pueda ofrecer muchos años más de hermosas canciones.
Después de una hora y treinta y cinco minutos de concierto con tres bises incluidos, una larga ovación final con una parte del público del Teatro Gayarre puesta en pie, despidió a la cantautora nacida en California y criada en Nueva York, en el barrio hispano de Harlem.