Literatura
¿Qué son los crímenes amables y los asesinos improbables que vienen a Pamplona Negra?
La directora del festival, Susana Rodríguez Lezaun, habla de una edición que trata sobre los estereotipos: "Los tenemos muy arraigados sobre lo que es peligroso"


Publicado el 17/01/2026 a las 05:00
Susana Rodríguez Lezaun (Pamplona, 1967) asegura que en Pamplona Negra, el festival que comienza este lunes, están obsesionados con “crecer un poquito, dar un paso más cada año”. En esta edición han potenciado 'El crimen a escena', en el que expertos suelen hablar de casos reales desde el escenario. Este año serán siete y no cinco. “Parece fácil, pero hay que buscar quién viene, de qué va a hablar, convencerle, cuadrar todo... Y supone que la gente, en vez de dos horas, se quede tres o cuatro en Baluarte, así que tiene que enganchar”, señala la cabeza visible de un evento que este año lleva como lema El rostro del noir y se fija en los estereotipos y las falsas apariencias.
¿Por qué precisamente han hecho crecer 'El crimen a escena'?
Habíamos crecido en el número de bibliotecas que participan, en las entidades con las que colaboramos... lo que no habíamos movido hasta ahora era 'El crimen a escena'. Además, es nuestro buque insignia, lo que más se reclama, cuando la sala se llena.
¿Da el crimen y el género negro para crecer cada año?
Y para más. Hay temas que todavía no hemos abordado nunca, y de hecho mucho de lo que tocamos este año es nuevo. Añadimos los robos y falsificación de obras de arte, los desaparecidos, el 'love scamming' o estafa del amor, los asesinos improbables... todo eso es nuevo en Pamplona Negra. Y aún quedan ramas de la criminología a las que aún no nos hemos acercado.
Hablemos de algunos de esos temas que tratan en las mesas redondas o en 'El crimen a escena'. Por ejemplo, los crímenes amables. ¿Cómo un crimen puede ser amable?
Las editoriales han bautizado una línea de novelas estilo Agatha Christie como crimen amable, 'Cozy crime'. Traemos autores que escriben en este subgénero, en el que hay crimen, pero muy limpito, con poca sangre, donde no se describe la violencia, no hay violencia explícita, no hay sexo, es todo muy blanco. Pero es un crimen, una muerte, un dolor, una pérdida, una investigación. ¿Puede ser el crimen amable de alguna manera? Aunque intentes blanquear un crimen, sigue siendo un asesinato, una muerte violenta…. En todo caso, hay gente a la que no le gustan las vísceras en las novelas y este estilo literario está teniendo mucho éxito.
¿Los asesinos improbables? ¿Cuáles son?
Un niño ¿no puede ser un asesino? Existen casos reales. Hace unos años dos niños británico de ocho y nueve años, secuestraron a uno de tres años, lo torturaron y lo mataron. Eran niños, muy niños. ¿Qué tenían en la cabeza? O las mujeres. Cuando mis hijos eran pequeños e íbamos a sitios con mucha gente, les decía que, si se perdían, buscaran a una señora . Siempre una señora, nunca un señor. Y sin embargo hay grandes asesinas. Son estereotipos que tenemos en la cabeza, arraigadísimos, por los que una mujer es incapaz de hacer daño y menos a un niño, por el que un niño es incapaz de cometer un acto violento. Sin embargo, por desgracia, cada poco tiempo se dan episodios realmente escalofriantes que lo contradicen. Ese juego de los estereotipos lo tenemos en todo. ¿Cómo nos educan desde que somos pequeños? En 'El Rey León', ¿de qué color es el malo? Marrón oscuro, negro. ¿Y el bueno? Rubio, blanquito. Te están marcando. ¿Qué es lo peligroso? La gente de color. ¿Qué ocurre? Que luego somos racistas, que apartamos a esa gente, que tenemos miedo... Y sin embargo, eres capaz de subirte al coche de un hombre blanco solo porque es blanco y te fías.
Algo parecido pasa cuando ocurre un crimen y los vecinos dicen que el asesino parecía buena gente.
Ningún asesino tiene una marca en la cara. Hace no mucho, un joven italiano muy atractivo asesinó a un magnate. En todas las redes se decía no ha podido ser él, que debían haberse equivocado. Sólo porque es guapo.
Otro tema a debate: pueblo pequeño, infierno grande.
Vienen autores que sitúan sus novelas en pueblos pequeños, en los que hay rencillas que se pierden en el agujero de los tiempos, odios enraizados hasta kilómetros debajo de la tierra. Hay asesinatos, secretos, gente malísima.... Ese entorno paradisiaco que puede rodear un pueblo se convierte en un infierno. Yo recuerdo 'La mala hierba' de Agustín Martínez, una obra que se desarrolla en un pueblo pequeño de Almería. Fue la primera vez en la que pensé en el infierno leyendo una novela negra. Y da lo mismo irte a los Pirineos, quedarte en un pueblo de la Ribera de Navarra.. . El infierno puede estar donde menos te lo esperas. En Fago, donde mataron al alcalde en 2007, ¿desde hacía cuánto que se odiaba esa gente? ¿Y en Puerto Hurraco?
Abordan los casos de desaparecidos.
No imagino un dolor más grande que no saber dónde está tu ser querido. ¿Qué ha pasado con él? ¿Está vivo? ¿Está muerto? ¿Se ha ido porque ha querido o no? Recuerdo la familia de Marta del Castillo o de Yeray, el niño de Tenerife. No me cabe en la cabeza lo que tienen que estar sufriendo todavía. Y hablo en presente. No lo que han sufrido, sino lo que tienen que estar sufriendo. La ignorancia es lo más cruel. El silencio.
¿Por qué incluyen entre todos estos crímenes el robo y las falsificaciones de arte?
El arte, al final, aunque solo sea para coleccionistas, es un reclamo tremendo. Incluso para algunas personas más que el dinero. ¿Cuántas falsificaciones habrá colgadas en el Prado? Pues no sabemos. A esos delincuentes es difícil verlos al lado del asesino. Son de guante blanco. Son criminales no violentos No utilizan la violencia, sino la inteligencia. Y, una vez más, la literatura y el cine se ha ocupado de hacerlos simpáticos. Incluso, como el arte no es una cosa que todos tengamos en nuestra casa, hay quien incluso se alegra cuando suceden estas cosas. Son crímenes amables.
Además, está la imagen tan literaria del ladrón superinteligente: Lupin, el profesor de 'La casa de papel'...
Por suerte para la policía, los ladrones no suelen distinguirse por su inteligencia. Es más, creo que una persona inteligente no recurre al crimen. De entrada, es capaz de valorar la vida del otro y de buscar otra vía alternativa para solucionar sus problemas. El que comete un crimen siempre se carga de razones. Te explica por qué lo ha hecho con unas razones apabullantes… que están en su cabeza. Con un poco más de inteligencia o de sentido común, seguro que habría encontrado una vía alternativa que no incluyera la violencia, el robo, el secuestro...
Otro 'Crimen a escena' consiste en la grabación de un podcast. ¿Una prueba de que el género negro sabe buscar otros caminos?
El género negro está vivo, vivo, vivo. Me fascina cómo ha encontrado caminos para extenderse y llegar al público en general. Estamos hablando del true crime y de todos los subgéneros de la novela negra. También tenemos la ficción y la no ficción sonora. Porque en este caso es un podcast de no ficción. Elena Merino, que está al mando de 'Elena en el país de los horrores', le ha pedido a Paz Velasco, una de las mejores criminólogas que hay en este país, que venga a hablar con ella sobre Remedios Sánchez, la Mataviejas (una mujer condenada por matar a tres ancianas en Barcelona en 2006 y que fue detenida el año pasado por matar a otra en un permiso penitenciario). Me consta que están preparando una presentación brutal. Va a ser un broche de oro tremendo a Pamplona Negra.
¿Las estrellas de este Pamplona Negra son los Santiagos?
A Mikel Santiago (autor vizcaíno, creador de. entre otras. la serie de novelas 'Illumbe') le traigo como amigo. Él vino con su primera obra y ha repetido varias veces. A mí me gusta mucho verlo crecer, que esté en el Top 20, en lugar de un autor inglés o norteamericano. Me hace muy feliz. Santiago Díaz (autor madrileño, que firma 'Talión' o 'El buen padre') también vino con su primera novela. Recuerdo que cuando me la envió la editorial, nadie sabía quién era este chico todavía. La terminé de leer, la cerré, cogí el teléfono y pedí su contrato. Y vino en enero.
Y después está Roberto Santiago, otra faceta de escritor. El autor de 'Los futbolísimos'.
Es un top. A ver, ¿cuál es nuestra misión? Atraer lectores. ¿Quién es el futuro? Los chavales. Pues vamos a traer lo que ellos quieren. Al fin y al cabo, ¿quién va a estar dentro de diez años sentado en Baluarte en Pamplona Negra? Estos chavales, que tendrán ya veintipico, se acordarán de 'Los futbolísimos' y habrán seguido leyendo, como nosotros en nuestra época lo hicimos tras los Hollister, Agatha Christie... Pero es que, además, Roberto Santiago tiene una triple faceta: viene como autor de 'Los futbolísimos', y tenemos un encuentro con cinco colegios y la sala llena; como autor de novela de adultos (suyas son 'Ana Tremel' o 'La rebelión de los buenos'); y el domingo 25 se pone en escena su adaptación de la obra de teatro 'Testigo de cargo' de Agatha Christie en el Gayarre. Tras la función voy a tener la suerte de entrevistarlo en el escenario . Para mí, que soy ya experiodista casi, esa oportunidad es un regalo.
Esta edición del festival tiene menos autores internacionales, ¿por qué?
N o ha sido algo meditado. Simplemente había mucho bueno a mano. Cuando estaba planeando las mesas redondas, me salían nombres de aquí. Sí que está Nicolás Obregón, que es londinense de padre madrileño. Y tenemos a Teresa Cardona, que es hispanoalemana. Ambos van a hacer encuentros con alumnos de la Escuela de Idiomas.
Sí hay, claro, presencia local.
La cosecha foral es tremenda. Por ejemplo, Arturo del Burgo ha escrito un novelón ('No mientas'), sobre todo pensando que es su primera novela negra, que no es fácil. Ya le está yendo muy bien y le auguro muchos éxitos.
¿Por qué surgen tantos escritores de novela negra en Navarra?
Yo tengo mi teoría, pero es una teoría. Primero, por la red de bibliotecas. Tenemos lecturas a mano. Yo misma soy producto de mis lecturas de bibliotecas. Mi madre me mandaba a la biblioteca para que no diera guerra y leía lo que me daba la bibliotecaria. Después tenemos el clima. Chico, aquí hace malo. No apetece estar en la calle. Si viviéramos en Málaga, pasaríamos más tiempo en la calle que en casa. ¿Cuál es nuestro ocio? Estar en casa y en la de otros. Eso propicia la lectura, que es un placer solitario. Además, nuestro invierno es muy largo y el ambiente nublado, con lluvia, niebla, favorece que la imaginación dé vueltas . Y luego, si repasas la historia de la criminología navarra hasta hace cuatro días, ¡ojo con todo lo que se mataba en Navarra! Hay un refrán que decía “Navarros ni de barro” o escritos muy famosos en los que se dice: “No voy a pasar por Navarra porque quiero salir vivo”. Existía mucha violencia. Basta pensar que hasta los primeros años del siglo XX, a los niños cuando cumplían 12 años se les regalaba una navaja. ¡Con 12 años!
Por cierto, dijo que iba a estar cuatro años al frente de Pamplona Negra y ya lleva siete. ¿Es que esto engancha?
No es que enganche, es que tengo ideas. Yo en el momento que me siente a pensar y no se me ocurra nada, será el momento de que me vaya. Pero mientras siga siendo un reto, una aventura y siga teniendo ganas de hacerlo mejor que el año pasado, me quedaré. De momento estoy cómoda. Y ojo, es porque no estoy sola. Tengo un equipo eficaz, numeroso, dispuesto en todo momento. Esto tiene un trabajo tremendo. Yo hago el programa y ya está, es lo bonito. Mis compañeros se encargan de trenes, de alojamientos, de comidas, de cenas, de necesidades, de técnicos, luces, pruebas, sala, camerinos...