Historia
El militar roncalés que incorporó al imperio español un trozo de África, destacado por National Geographic
Durante los siglos XVI y XVII, el Peñón de Vélez de la Gomera fue un puesto clave en la estrategia militar contra el Imperio Otomano y los corsarios norteafricanos


Actualizado el 11/11/2025 a las 19:23
Entre las abruptas rocas del Rif marroquí, a poco más de 100 kilómetros de Ceuta, se alza uno de los últimos vestigios del antiguo Imperio español en África: el Peñón de Vélez de la Gomera. Hoy es apenas una pequeña fortaleza militar custodiada por unos pocos soldados, pero su historia condensa siglos de piratería, guerras, diplomacia y geología. La revista National Geographic se ha hecho eco de esta historia.
De isla solitaria a península por obra de un terremoto
Hasta hace menos de un siglo, Vélez de la Gomera era una isla aislada frente a la costa africana. Todo cambió en 1930, cuando un potente terremoto con epicentro en Fez, de magnitud 7, desplazó las placas africana e ibérica. El movimiento provocó una acumulación de sedimentos que acabó formando un estrecho istmo de arena de unos 85 metros de longitud. Así, lo que fue una isla se transformó en una península: el tómbolo que hoy une el peñón al continente africano dio lugar, además, a la frontera más corta del mundo entre dos países, España y Marruecos.
Una conquista al servicio del Imperio
El dominio español sobre el peñón se remonta a 1508, cuando los Reyes Católicos ordenaron su toma para frenar los ataques de piratas berberiscos que hostigaban las costas andaluzas. La operación fue dirigida por el marino Pedro Navarro, natural de Garde, en Navarra. Aunque en 1522 las fuerzas marroquíes lograron recuperarlo temporalmente, Felipe II lo reconquistó en 1564, asegurando su control definitivo y convirtiéndolo en una de las llamadas plazas de soberanía española, junto con Alhucemas, Chafarinas y el islote de Perejil.
Estos enclaves, sin parlamento ni estatuto de autonomía, dependen directamente del Gobierno central y representan los últimos retazos del pasado imperial español en el norte de África. Un bastión en la frontera del Mediterráneo
Durante los siglos XVI y XVII, el Peñón de Vélez de la Gomera fue un puesto clave en la estrategia militar contra el Imperio Otomano y los corsarios norteafricanos. Su abrupta geografía, con muros naturales de roca y difícil acceso, lo convirtió en una fortaleza casi inexpugnable.
Uno de los episodios más célebres fue la reconquista de 1564, cuando una expedición de más de 160 barcos y 16.000 hombres, comandada por don García de Toledo, logró recuperar la posición tras un intento fallido el año anterior. Aquel triunfo consolidó la presencia española, que continúa, silenciosa pero firme, hasta nuestros días. De enclave habitado a puesto militar
Durante buena parte del siglo XX, Vélez de la Gomera llegó a tener una pequeña comunidad civil: cerca de mil habitantes, con tiendas, zapaterías, escuela, casino, cementerio e incluso una oficina de correos. Era una pequeña ciudad en miniatura sobre una roca.
Hoy, en cambio, el peñón solo alberga a una reducida dotación del Ejército de Tierra, perteneciente al Grupo de Regulares. Viven allí de forma austera, abastecidos por una pequeña desaladora, en uno de los lugares más peculiares, y olvidados, del mapa español. El acceso civil está restringido y solo se permite en circunstancias excepcionales.
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