Carlos III el Noble, en cinco claves

La historiadora Eloísa Ramírez Vaquero desgrana ámbitos destacados de su reinado: sus compromisos familiares, un tiempo de cambios, nuevas estructuras de gobierno, la paz social y la forja de la memoria

Representación de Carlos III que se conserva en la Biblioteca Nacional de París
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Reproducción de una vitrina de la catedral de Evreux con la imagen de Carlos III, guardada en la Biblioteca Nacional de París
Representación de Carlos III que se conserva en la Biblioteca Nacional de París

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Jesús Rubio

Actualizado el 06/09/2025 a las 22:46

Carlos III el Noble, de cuyo fallecimiento se cumplen este lunes seis siglos, es uno de los tres monarcas más conocidos del reino de Navarra, junto a Sancho el Mayor y Sancho el Fuerte. “Creo que es justo que así lo sea”, asegura Eloísa Ramírez Vaquero, catedrática de Historia Medieval de la UPNA, una de las grandes expertas en la figura del monarca y una de las comisarias de la exposición que sobre él y su tiempo se abrió el viernes en el Archivo. “En historia la gente tiende a hacer dicotomías entre buenos y malos que no se ajustan a la realidad. Ni Carlos II el Malo, su padre, era tan malo ni Carlos III el Noble era tan bueno. La complejidad humana, social y política marca cada época. Aun así, creo que sí merece ser uno de los más más recordados. Aunque solo sea por sus construcciones, por su reestructuración administrativa y de gestión, su paz social…”. En las próximas semanas Ramírez Vaquero recorrerá cinco ámbitos clave del reinado de Carlos III (que se prolongó de 1387 a 1425) en tres conferencias, en Pamplona (Archivo, 17 de septiembre, 19 h), Tudela (Casa del Almirante, 11 de noviembre, 19 h.) y Sangüesa (Palacio de Villasantoro, 9 de octubre, 19 h.).

1. COMPROMISOS DE FAMILIA

Carlos III es francés, nace en Mantes-la-Jolie en 1361, pero entronca con varias familias importantes europeas. “Su madre es francesa de pura cepa, hija de rey de Francia y hermana de otro rey de Francia. Su padre es navarro, pero con sangre francesa. Carlos II, de hecho, se considera el último de los capetos”, explica Eloísa Ramírez Vaquero. Por otra parte, Carlos III se casa con una castellana, Leonor de Trastámara, hermana del rey de Castilla, hija de otro rey de Castilla, una familia que incluso acaba enlazando con Aragón . “Todos esos entronques familiares le generan unos intereses y compromisos, tanto desde el punto de vista de lo que en la Edad Media llamamos lo señorial o feudal como porque son tierras que son suyas y que las tiene que defender".

Cuando llega Carlos III a Navarra, es conde de Evreux. Pero en 1404, hace un intercambio: deja el condado y se convierte en duque de Nemours. “El rey de Francia le canjea lo que reclamaba, pero aquello que le interesa, terrenos donde no moleste mucho. En todo caso, es un movimiento económico importante”, señala Ramírez Vaquero, que destaca que en Francia su posición real le coloca en un lugar preeminente. “Cuando las crónicas francesas enumeran a la gente sentada en el Consejo Real, después del rey de Francia al primero que se nombra es a Carlos III, por ser rey, y que también está sentado ahí. Sus compromisos en Francia son importantes. Vienen desde la época de sus abuelos”.

Se ha dicho que, en contraste de su padre, que no deja de perseguir sus aspiraciones en Francia, Carlos III vuelve su mirada hacia Navarra. “Sí y no”, contesta Ramírez Vaquero. “Carlos III  está asentado en Navarra, pero viaja a Francia al menos tres veces como rey. Son viajes largos, de dos o tres años. Sigue defendiendo sus derechos en Francia e intenta recuperar la fidelidad al rey francés. Sería impensable que se olvidara de la tradición francesa, es una parte muy importante de sus orígenes”.

2. UN TIEMPO DE CAMBIOS

Eloísa Ramírez Vaquero enumera al menos tres grandes cambios que se producen en la época de Carlos III. Uno viene de la peste, que había aparecido a mitad del siglo XIV. “Ya va coleando, pero tiene todavía oleadas. La gente se va inmunizando, pero la afectación sigue siendo tremenda. Y tiene una connotación económica, supone un descalabro importante”. Otro cambio relevante es el cisma de la Iglesia (entre 1378 y 1417 hubo dos papas, uno en Roma y otro en Avignon). “Esa separación afecta a Navarra, que está en medio de esas dos obediencias”. El tercer acontecimiento es la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra, que afecta a Navarra. Las posesiones de Carlos III están en medio de esta guerra. "Una invasión de Inglaterra hasta París pasa por Evreux". “Es además un mundo cambiante con nuevos sistemas económicos. Sostener una guerra como esa no es igual a las de antes, las de caballeros. Aquí hay grandes ejércitos, aparece la pólvora por primera vez en Europa Occidental”. “Carlos III está en una situación difícil, ya que tiene que decidir con quién aliarse", tanto en la guerra como en el cisma eclesial. "Hay negociar con uno, con otro, con el contrario, cambiar de bando varias veces.... Es  es un mundo cambiante y complicado". 

3. LA RENOVACIÓN DE LAS ESTRUCTURAS DE GOBIERNO

Desde el siglo XIV en Europa Occidental surge un movimiento de pensadores e intelectuales que “se esfuerzan en plantear qué es el buen gobierno, cómo hay que adecuar la gestión de los recursos, cómo hay que adecuar la administración de la justicia”. Esas teorías aparecen sobre todo en Francia, y tanto Carlos II como su hijo convivieron allí con algunos de esos pensadores. El monarca trae a Navarra todas esas teorías. “Le interesa una mayor eficacia en la gestión, porque le da más recursos y una cierta tranquilidad social”. Esas ideas se van plasmando en varias de las acciones de Carlos III. Eloísa Ramírez menciona la creación de un oficial específico para velar por que se gestionen bien los patrimonios de la corona. O de la creación una Merindad nueva en Olite, que es en realidad “una reestructuración de la gestión de las rentas de la corona”. O el Amejoramiento del Fuero de 1418, que se centra en temas de justicia, de aplicación del derecho territorial. “A Carlos III le interesa que el fuero general tenga un peso mayor que los fueros locales”. Incluso intenta reestructurar las diócesis, y hace una propuesta para generar un obispado en Tudela. “Por eso la convierte de villa a ciudad, porque los obispados solo se pueden asentar en las ciudades”. Sin embargo, no lo consiguió, ya que el Papa no aceptó su idea. “Todo este tipo de propuestas buscaban una mejor gestión del reino, incluyendo la organización de la tesorería y el cobro de impuestos”.

4. LA PAZ SOCIAL

Los conflictos se localizaban en tres lugares. Uno, Tafalla, “que tenía un concejo doble con infanzones y labradores, lo que generaba conflictos. Carlos III intentó unificarlo, pero si bien los labradores querían ser elevados al rango de francos, a los nobles no les gustaba ser rebajados. Finalmente, le dio a Tafalla el rango de buena villa, aunque aún quedaron pendientes algunos problemas que resolvió su hija Blanca”. El segundo era Estella, donde existían dos familias rivales desde el comienzo del siglo XIV. “No se sabe muy bien porque empezó la enemistad, parece que con la muerte de un niño”. Como otros reyes antes que él, Carlos III hizo un intento de resolución cambiando aspectos del gobierno municipal. No funcionó, así que en 1407 emitió una ordenanza radical que reorganizó completamente el gobierno de la ciudad. “Hizo incluso desaparecer toda memoria de las facciones anteriores de los bandos, prohibió manifestaciones en las calles y generó un gobierno que se elegía de una manera totalmente diferente. Fue una decisión muy tajante que acabó con los conflictos”.

El tercer caso, el más conocido, es el de Pamplona, donde promovió el Privilegio de la Unión del que este lunes se cumple el 602 aniversario. “La ciudad arrastra conflictos entre los centros urbanos, conflictos con los reyes… y además en la cabeza del reino”, señala la catedrática de la UPNA, que refiere que la documentación de la época refleja cómo discuten y se insultan los burgueses de San Saturnino y de San Nicolás, enfrentamientos a los que también entran los de la Navarrería. “Carlos III, cuando llega, hace una cosa muy interesante, visitar todas las zonas de conflicto. Toma unas primeras actuaciones hasta que en 1423, en mi opinión un poco cansado del tema, y al hilo de un disturbio importante, dice que se acabó. Anula todas las jurisdicciones y dicta el Privilegio de la Unión, que realmente termina con el conflicto. Genera incluso una imaginería nueva. Hay que olvidarse de los tres burgos. Se crea un escudo nuevo de Pamplona, que en realidad borra por completo todo lo anterior, ya que no hay ni un solo elemento que proceda ni de San Saturnino, ni de San Nicolás, ni de la Navarrería”

5. LA FORJA DE LA MEMORIA

Carlos III fue rey constructor. Promovió el palacio de Olite, hoy el edificio histórico más visitado en Navarra, pero también levantó un enorme palacio en Tafalla que no se conserva. “Hay un documento que dice literalmente que lo hace para que ‘de mí quede memoria’. Es decir, se puede interpretar que, más allá de un lugar de residencia, esas construcciones son lugares para dejar algo que perdure, como algo memorial”. “Eso mismo se puede entender con los emblemas de Pamplona, que son regios, ya que es la ciudad donde se coronan los reyes”.

Otro monumento de memoria es el panteón regio de la catedral de Pamplona. “Había enterramientos de reyes en la catedral desde, por lo menos, García Ramírez, desde el siglo XII, pero quiso reunir todo en un lugar con un sepulcro espectacular, que encarga a uno de los mejores escultores de su tiempo. Hace además todo un despliegue emblemático por las bóvedas, con los escudos de armas de Navarra, de Evreux, de los Trastámara”. En el epitafio del sepulcro, Carlos III se proclama descendiente de Carlomagno, “el rey simbólicamente más importante de Europa” y de San Luis. “Es una proyección de lo que Carlos III plantea, ya que el sepulcro se hace en vida del rey. Hay un deseo específico de dejar un mensaje de prestigio, de poder".

Una coronación franco-navarra

Este domingo tendrá lugar una recreación de la coronación de Carlos III en la catedral de Pamplona en 1390, una ceremonia que hereda discusiones y acuerdos de varios siglos. "La coronación de los reyes en Pamplona fue objeto de debate por lo menos desde la llegada de los reyes franceses, en 1234. ¿Por qué? La tradición francesa era diferente a la navarra: al monarca le ponía el obispo la corona y había una unción sagrada. En Navarra la unción estaba apartada y era el rey quien se ponía a sí mismo la corona. Y estaba el alzamiento en el pavés. En Francia había un juramento muy genérico mientras en Navarra era muy extenso y concreto, algo que lógicamente, obliga a dar cuenta de lo que ha jurado”, explica Eloísa Ramírez Vaquero. “Se negociaron los juramentos y las ceremonias de todos los reyes desde la llegada de los Champaña. Para cuando llegamos a Carlos III, estaba ya bastante consolidada una especie de ceremonia combinada, que incluía el juramento detallado, el alzamiento en el pavés, la coronación y la unción sagrada”.

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