Por bulerías y fandangos como colofón
La Plaza del Ayuntamiento volvió a llenarse para despedir la 12ª edición de Flamenco On Fire con el arte de Fernando Canela y la guitarra de Alfredo Lagos. Un recital sentido que convirtió Pamplona, por última vez este año, en partícipe del mejor cante


Actualizado el 01/09/2025 a las 07:24
El reloj aún no marcarba el mediodía cuando la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona se encontraba a rebosar. Ya fuera a pie, como cientos de personas, o sentados en los bancos de la plaza, también hubo algún experto que trajo su propia silla de casa, para posicionarse justo debajo de los dos artistas andaluces. Vecinos, curiosos, turistas -muchos alemanes y holandeses realizando visitas guiadas- y, sobre todo, amantes del flamenco se reunieron una vez más frente al balcón consistorial para disfrutar del último flamenco en los balcones de esta edición: era el turno de los gaditanos Fernando Canela y Alfredo Lagos.
“Buenos días, Pamplona. Es mi primera vez cantando en esta tierra. He notado desde el primer segundo la gran sensibilidad flamenca que tenéis”, saludó Fernando Canela, con una mezcla de gratitud y respeto, justo antes de abrir el recital. A su lado, la guitarra prodigiosa de Alfredo Lagos tejía el hilo invisible entre voz y plaza.
El repertorio fue amplio y sentido, desde soleares hasta bulerías, con un cierre por fandangos cortitos que dejó al público en pie, palmeando con alegría contenida. Uno de los momentos más emotivos llegó con la soleá dedicada a su padre, en el ecuador de la actuación: “Voy a cantar una soleá; una de las insignias de mi familia. Se lo dedico a mi padre”, dijo, antes de entonar con profundidad una pieza íntima y dolorida que no defaudó.
Las impresiones del público fueron positivas:“He venido todos los días y ha sido de los conciertos que más me han sorprendido. Es lo que tiene cantar desde lo más profundo”, expresaba Maribel García, vecina de Pamplona, muy aficionada al flamenco y a la cultura andaluza. Cerca de ella, Thomas y Evelien, una pareja de Utrecht, compartían su sorpresa: “No esperábamos encontrar flamenco en Pamplona, ¡y encima así de auténtico! Es una experiencia única”. El matrimonio estaba disfrutando de una visita guiada por el casco antiguo de la capital navarra junto a decenas de visitantes, en su mayoría provenientes de Alemania y Holanda.


El concierto se alargó durante más de media hora, con un final alegre por fandangos, acogidos con alegría y emoción por el público. Así pues, Fernando Canela y Alfredo Lagos pusieron la guinda a la decimosegunda edición de Flamenco On Fire, en el corazón de Pamplona. El eco del cante de Canela, caracterizado por encima de todo por la verdad y el sentimiento, quedó flotando en el aire como una última promesa: el flamenco volverá en 2026.
BROCHE DE ORO EN LA PERLA
Jesús Castilla, de la Isla de San Fernando, debutó ayer domingo en Pamplona con una emotiva actuación desde el balcón del Hotel La Perla, acompañado a la guitarra por el sanluqueño Niño Manuel.