‘Chavela’, el debut como actriz de Rozalén que llena cinco veces el Teatro Gayarre
La obra homenajea a la cantante y recrea sus últimos tres días de vida, en los que hace repaso de su vida y sus canciones


Publicado el 29/05/2025 a las 19:28
La cantante Rozalén, que debuta como actriz en esta obra, se ha acostumbrado a repetir un pequeño ritual antes de salir al escenario. Le pide permiso a Chavela Vargas (1919-2012) para meterse en su piel, después le pide perdón y por último le da las gracias. Confiesa que algo de pudor siente, que incluso se siente mal por estar a la altura. “A lo mejor, como ella tenía ese puntico cabrona, pues no le gusta lo que estamos haciendo. Ojalá que sí”, bromea. Es una de las Chavelas de distintas edades que protagonizan Chavela, que se representa en el Teatro Gayarre desde el miércoles hasta el domingo.
La directora del Gayarre, Grego Navarro, cree que se han alineado los planetas con esta función. Los espectáculos suelen estar en escena un día, dos, tres como mucho, y éste va a ocupar el escenario cinco días seguidos, con todo vendido. Confluyó el interés del público con la disponibilidad de fechas. “Hemos ido abriendo nuevos pases y se agotaban en 24 horas”, explica.
No es un musical, es una función de teatro en la que se canta. Se centra en los tres últimos días con vida de la cantante. Luisa Gavasa interpreta a esa Chavela crepuscular. Hace dos años fue a ver un espectáculo de la directora argentina Carolina Román y notó que ésta la miraba raro. Sabía que había preguntado a un amigo común si ella cantaba, pero no podía sospechar lo que le iba a proponer: “¿Quieres ser Chavela Vargas?”. Pensó que la dramaturga se había vuelto loca, pero decidió tirarse a la piscina. Ahora está feliz. “Me ha enseñado a ver la muerte con menos miedo, que es algo que siempre he tenido”, apunta. Es una de las claves de la leyenda de poncho rojo, voz aguardentosa y canciones desgarradoras. “La muerte para ella es una mujer bella y pelona que se ríe de las cosas”, apunta Raquel Varela, otra de las actrices. “Me gusta imaginar una muerte así, que viene por ti y que le dices: ‘No, espera un poquito más, que aún me queda”, añade.


La obra arranca con esa Chavela de 93 años, que repasa su vida y sus conciertos. Pasa “por los momentos más difíciles, dolorosos, complicados, sórdidos, oscuros de su vida”, explica Paula Iwasaki, que interpreta a la Chavela joven. “Pasa desde el recuerdo del abandono que vivió por parte de su familia cuando era pequeña, el infierno del alcohol y su relación con el amor, la soledad, el desamor y la desilusión”, expone Iwasaki.
Rozalén comparte con Nita, la cantante de Fuel Fandango, el papel de Chavela cuando daba sus grandes conciertos, la que canta sus grandes temas. “Lo bonito de lo que estoy aprendiendo de Chavela es llevar la voz a otros lugares”, explica Rozalén. No la imita, dice que es imposible, y ha priorizado la emoción a la afinación. “Sí que el punto este rasgadillo que yo tengo en el agudo a veces intento exagerarlo un poco más, pero sin joderme la garganta. Son canciones increíbles que van a durar mucho, nunca van a morir. Y siempre es un privilegio poder cantarlas”.
En la obra también aparecen sus cuidadoras, Federico García Lorca o Frida Kahlo, interpretados por Paula Porras, la benjamina del grupo a sus 22 años. “Lo que realmente llegaba es que ella era ella, era verdad, todo lo que hacía era verdad y eso es lo que Carolina Román nos pidió de cada una de nosotras, nuestra verdad”.


"Cada vez que salía a escena se abría en canal"
La música de Chavela suena en la obra distinta, al piano y con una elegancia. La dirección musical es del compositor, pianista y productor Alejandro Pelayo (Marlango). “La música atraviesa toda la dramaturgia y el texto”, explica. Es el hilo conductor. Las canciones son un “material asombroso”, considera Pelayo, ya que están escritas por autores como Agustín Lara o José Alfredo Jiménez.
“Hemos trabajado con la música para que ayudara a contar la historia y ayudara a entender la emoción de un personaje que cada vez que salía a escena se abría en canal”, manifiesta. “No interpretaba desde un lugar cómodo, sino que todo lo que le pasó en su vida, todo el dolor, todo el alcohol, todo su desamor, todo lo incómodo que fue para ella vivir su sexualidad en un país como México, estaba en sus canciones y en la interpretación cada una de las veces que las ha cantado”, explica Pelayo, que ha intentado trasladar eso al escenario. “Intentamos que la música sea así, en directo, y que cada noche sea emocionante y distinta, que sea lo más parecido a un concierto”, añade.