¿Qué puerta de Pamplona es la de la Traición?
Un incidente entre agramonteses y beumonteses en 1440 cambión la denominación de una entrada a la ciudad


Publicado el 26/04/2025 a las 05:00
En 1441 moría la reina de Navarra Blanca de Evreux y se iniciaba así un problema sucesorio entre su hijo Carlos, príncipe de Viana, y su marido Juan II de Aragón. La ciudadanía se dividió en dos facciones: por un lado estaban los beaumonteses, fieles al príncipe Carlos, y por el otro los agramonteses, partidarios de Juan II. Aunque Pamplona era mayoritariamente beaumontesa, algunos de sus habitantes apoyaban al otro bando. Este fue el caso de Miguel Ugarra, vecino de San Nicolás quien en 1471 ostentaba un cargo municipal por el que, entre otras cosas, era el custodio de las llaves de la llamada puerta de la Zapatería. Sus inclinaciones políticas hicieron que contactase con el mariscal Pedro de Navarra, caudillo del bando agramontés. Ugarra se ofreció a abrirle una noche la puerta para que pudiera entrar en la ciudad con las tropas y conseguirla para su causa. Éste aceptó y salió de Tafalla rumbo a Pamplona con todos sus hombres. Mientras la capital dormía ajena al peligro que se avecinaba, Pedro de Navarra avanzó en silencio hasta la propia puerta de la Zapatería a esperar. Pero la noche iba pasando y el traidor se demoraba, por lo que los soldados se impacientaron y comenzaron a forzar los cerrojos con herramientas. El nerviosismo y la tensa situación hicieron que les fuese imposible mantener absoluto silencio. Quiso la casualidad que a esas horas pasase por allí un muchacho, quién al escuchar los extraños ruidos subió al paseo de ronda de la muralla. Al asomarse alcanzó a ver con asombro a los agramonteses armados intentando abrir la puerta. El joven corrió a avisar a su padre e inmediatamente llegó el hecho a oídos de Felipe de Beaumont, el noble que tenía bajo su cargo la ciudad y su defensa. Éste dio orden de repicar las campanas de San Cernin para llamar a las armas a la dormida población, pero fue demasiado tarde, pues Miguel Ugarra había logrado consumar la traición y las tropas del mariscal consiguieron entrar en tropel por la calle San Antón y Zapatería.
La batalla fue tremenda, pues los beaumonteses consiguieron organizarse eficazmente y entablar una tenaz resistencia. Los 'Anales de Navarra' nos cuentan que entonces sucedió algo extraordinario que ayudó a inclinar la victoria hacia el lado beaumontés: “Se apareció, según los viejos de aquellos tiempos decían, el Glorioso San Fermín, hijo y protector de esta ciudad, vestido de blanco y rodeado de hachas encendidas, cuya vista causó tanto pavor que atajó muchísimas muertes, que sin duda hubieran sido más de las que sucedieron.”
Tras un duro combate los agramonteses terminaron huyendo en desbandada y al mariscal Pedro le dieron muerte mientras escapaba, cerca de las actuales escuelas de San Francisco. ¿Y qué fue de Miguel Ugarra? Sabedor de la derrota corrió a su casa a esconderse, pensando que de esa manera se libraría del castigo, más lo encontraron en la bodega detrás de una gran cuba. Desconocemos los detalles, pero de seguro poco esperarían para ejecutarle de forma ejemplar. Lo que sí nos han dejado escrito es lo siguiente: “Después le pusieron pintado en la iglesia de San Lorenzo, junto a la capilla de San Fermín, sobre un tonel, con un letrero en que estaba su nombre, como también el martillo y tenazas con que los agramonteses quisieron abrir la puerta antes de que el regidor acudiese con las llaves.” Por eso desde entonces a la antigua puerta de la Zapatería se le conoció como puerta de la Traición.