Teatro
Carlos Sobera, actor y presentador: "Cuando actúo en Pamplona, me doy un homenaje gastronómico"
El popular presentador del programa ‘First Dates’ (Cuatro) ha regresado a las tablas con ‘Inmaduros’, una comedia sobre la vida sentimental de dos hombres que ya han rebasado los 50. Este sábado actúa en el Gayarre en una doble función (a las 18:00 y 20:30 horas)


Actualizado el 11/04/2025 a las 10:03
Carlos Sobera (Barakaldo, 1960) atiende a esta entrevista quince minutos antes de entrar a grabar 'First Dates', el programa de Cuatro donde ejerce de Cupido. Compagina los platós de televisión (también presenta 'Supervivientes' en Telecinco) con la obra teatral 'Inmaduros'.
Sobera, que también es productor teatral (Arequipa Producciones), compartirá escenario con Ángel Pardo, Elisa Matilla, Lara Dibildos, Silvia Vacas y Arianna Aragón.
Viene al Gayarre con doble función y las entradas casi agotadas. ¿El público está deseoso de comedia?
La comedia es lo más deseable del mundo, siempre, tanto en la vida como en el teatro. La comedia es el mejor instrumento de formación, de información, de crítica, de reflexión e incluso de educación. Tal como está el panorama, la gente necesita reírse. El universo se nos está complicando por la derecha y por la izquierda: por un lado Putin, por otro Donald Trump...
Hablemos del personaje que interpreta, Alfi. ¿Cuál es el motivo de su inmadurez?
Una educación que le ha hecho anclarse en una visión ya muy pasada del mundo y sobre todo de las relaciones con el sexo opuesto. Alfi tiene una asignatura pendiente que lleva como una mochila durante toda su vida y que explota cuando ya se convierte en un cincuentón alto, casi sesentón.
Tiene gracia que su personaje también le esté organizando citas a su amigo Fideo (Ángel Pardo).
Así como Alfi se divorció hace ya años y tiene una vida muy disoluta, Fideo es el típico hombre que lleva una vida normal, con un matrimonio duradero, que sigue enamorado de su mujer y que se ve sorprendido por el desamor de su pareja. Entra en crisis y casi en depresión. Entonces Alfi cree que la mejor manera de ‘reeducarle’ es enseñándole a tener citas con otras mujeres, pensando que en la diversidad está la solución a los problemas. Fideo se deja arrastrar, pero su punto de vista sobre la vida es muy distinto al de Alfi, así que termina por ser el contrapunto que ayuda a que Alfi recupere cierto sentido común en todo esto.
No corren buenos tiempos para el amor: cada vez hay más crisis de pareja y divorcios...
Sí, el número de divorcios es altísimo. En el programa 'First Dates' siempre me encuentro con algo muy curioso. Todos se quejan de que la gente joven, y no tan joven, carece de compromiso. Cuando les preguntas, “¿y tú por qué vienes a First Dates?”, todos contestan que el mercado está muy mal, porque nadie quiere relaciones estables. Todos pretenden tener más bien sexo inmediato y dejarse de compromisos. Esto es lo que le pasa a Alfi. En la función lo expresa así: “A mis parejas solamente les ofrezco libertad y placer”.
En esta comedia comparte escenario con una persona muy especial, su hijastra Arianna Aragón.
Arianna es hija de mi pareja [Patricia Santamarina, anteriormente casada con Rody Aragón] y también es mi hija. No seré padre biológico, pero emocionalmente soy padre. Dicho esto, Arianna es una actriz excelente. Después de haber pasado por las manos de buenos directores como Pep Antón y Juan Luis Iborra, se ha convertido en una actriz de matices. Tiene un papelón sobre el escenario. Está compartiendo escena con Silvia Vacas, con Lara Dibildos y con Elisa Matilla, y no desmerece en absoluto.
En esta obra vuelve a coincidir con Matilla y otros actores con los que ya había trabajado antes, como Ángel Pardo.
Yo tiendo a formar una compañía, y por eso trabajo con las mismas personas. Todos son excelentes actores y actrices que te dan lo que pides cuando haces teatro: compromiso. El teatro es muy duro, al final exige un compromiso mínimo de año y medio o dos años. Estar en Madrid es muy bonito porque es el escaparate nacional por excelencia, pero luego hay que girar la función durante cerca de un año y medio y recorrer todas las ciudades, las importantes como Pamplona y también las menos relevantes. La mayoría de los actores que hacen televisión o cine, o no tienen tiempo, o les resulta muy duro estar tanto tiempo comprometidos con una función, o no les interesa hacer una labor que tampoco está tan bien pagada como la tele o el cine. Por eso es muy importante ir rodeándote de gente maravillosa.
¿Tienen una larga gira por delante?
Sí. Comenzamos en enero en Zaragoza y en principio tenemos bolos hasta abril de 2026. Después de haber estado un trimestre en Madrid, en el Teatro Reina Victoria, nos quedan por delante mínimo 16 meses, que probablemente al final sean 18. Queremos sacarle el máximo jugo a una obra que es muy redonda. Nos está dando unas alegrías tremendas porque el público vibra con esta función y se ríe de una manera inconmensurable.
En 2022 protagonizó 'Miles Gloriosus' en el Festival de Mérida. ¿Cómo vivió esa experiencia?
Teníamos un poco de miedo porque era la primera vez que íbamos a Mérida. Es un festival muy prestigioso y el público de Mérida es muy exigente. En esa edición fuimos los únicos en vender todas las localidades durante cinco días seguidos. Además, luego ves al público aplaudiendo, divirtiéndose, riéndose, disfrutando con nosotros, participando... Fue maravilloso.


¿Volverá al Festival de Mérida?
Lo tenemos en el objetivo. Yo creo que volveremos en agosto de 2026. De hecho, estamos preparando una función que presentaremos al festival. Ojalá que todo encaje y podamos tirar para adelante.
¿Sería también una comedia?
Sí, será una comedia de Plauto que además ha sido inspiración de autores posteriores que han creado títulos maravillosos, pero no puedo decir más.
Como productor, veo que no para.
¡No podemos parar! Y además, tenemos la función de Remátame otra vez, que estamos haciendo en paralelo con Inmaduros. Y seguiremos produciendo más, porque el teatro nos tiene enamorados.
Tiene que ser un alivio ver los teatros llenos...
Es un alivio siempre, pero sobre todo es una satisfacción. Al final, los productores y los actores queremos ver el teatro lleno. Necesitamos el aplauso del público. También necesitamos que nos dejen el dinero que cuesta la entrada, claro que sí, porque si no sería un fracaso económico. Sobre todo, queremos que el público salga diciendo: “¡Qué bien me lo he pasado!”. Eso además es una especie de aval hacia el futuro. Si el público se lo ha pasado bien, querrá repetir. Ese aval que te da el público es muy difícil de conseguir y cuando lo tienes, hay que cuidarlo.
Ha actuado varias veces en Pamplona. ¿Qué planes tiene aquí?
Pamplona es una de las plazas preferidas de cualquier actor. El Gayarre, el Victoria Eugenia de San Sebastián y el Teatro Arriaga de Bilbao son mis tres teatros favoritos cuando estoy de gira. En Pamplona tengo el aliciente de comerme una palmerita de chocolate o ir al Alhambra o a alguno de estos restaurantes buenos a pegarme una buena cena después de la doble función. ¡Eso sí que va a ser una recompensa! No hay nada como el aplauso del público, pero ese homenaje gastronómico nos lo vamos a ganar.

